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Regenerar hueso a partir de la propia mandíbula

Un grupo de cirujanos emplea células madre para crear un gel y reconstruir defectos óseos producidos por tumores o traumatismos

10 diciembre, 2020

Sandra F. Lombardía

Experimentar con células madre para poder regenerar hueso. Con este objetivo, el servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital Universitario de Cabueñes (Gijón), integrado por cinco cirujanos, comenzará en enero a experimentar con animales una novedosa técnica que aprovechará los restos de hueso del Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias -que de otra forma irían a la basura- para crear un soporte en forma de gel de colágeno que pueda reconstruir defectos óseos producidos por tumores o traumatismos.

La investigadora principal es Lorena Gallego López (Gijón, 1979), cirujana maxilofacial del hospital gijonés, aunque en su proyecto participan también el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) y la Universidad de Oviedo. El grupo, que dispondrá de tres años para desarrollar la investigación, ensayará su técnica en conejos de laboratorio.

Formada en la Universidad de Oviedo y en el HUCA, la doctora Gallego se muestra esperanzada con esta nueva investigación porque anteriores proyectos realizados a partir de plasma demostraron ser «muy positivos», y la sensación es que aprovechar colágeno humano dará resultados aún mejores. Al tratarse de una investigación independiente, sin casas comerciales ni laboratorios financiando el proyecto -está becada por el Instituto de Salud Carlos III, de titularidad pública-, lo que salga de este estudio asturiano podrá marcar un antes y un después en la regeneración ósea.

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¿Podemos resumir el motivo de la beca?

Financia un estudio para obtener tejido óseo o hueso mediante ingeniería tisular. La idea es obtener un soporte para las células a partir del colágeno de restos de hueso del banco de tejidos, que de otra manera serían desechados. De esos trozos residuales de hueso se obtiene colágeno y se produce un gel. Toda célula necesita un medio adecuado en el que crecer, es una parte clave en el desarrollo de cualquier tejido. Sobre este nuevo gel colágeno pueden sembrarse células mesenquimales y permite su crecimiento y multiplicación.

¿Esas células qué son?

Son células madre capaces de generar diferentes tejidos, entre ellos hueso, y se encuentran en la grasa o la médula ósea, entre otros. Este estudio trata de probar si estas células son capaces de regenerar un defecto que creamos artificialmente en mandíbulas de conejos. Este defecto en condiciones normales no se va a reparar por sí mismo, así que podemos ver qué capacidad tiene nuestro método de regenerarlo.

¿Cuál será la estrategia?

Se crean distintos grupos de animales a estudio, comparando la reparación del defecto en función de su injerto con el soporte de colágeno con o sin células mesenquimales y con o sin membrana de colágeno. En cada animal se realizarán dos defectos, uno a cada lado de la mandíbula. Uno de los lados siempre quedará sin injertar y servirá como control para ver la evolución y comparar resultados. El objetivo final de todo esto es conseguir que, en un futuro, un paciente pueda regenerar su propio hueso, con sus propias células mesenquimales sembradas en este tipo de soporte.

¿Por qué es tan importante?

Porque existe una creciente necesidad de hueso y es algo que afecta a muchos grupos poblacionales, tanto por los defectos oncológicos cuando se reseca un tumor que afecte al tejido óseo, como por falta de suficiente hueso maxilar para colocar un implante, deformidades congénitas craneofaciales, traumatismos, etcétera. Hasta ahora se emplea hueso del propio paciente o derivados animales para tratarlos, pero lo ideal sería que la zona pudiera regenerarse por sí sola, con células y soporte celular de origen humano.

¿Cuál es el riesgo de usar derivados óseos de animales en humanos?

El problema es de seguridad y de precio. Aunque es mínima, existe la posibilidad tanto de respuesta inmunitaria a las proteínas animales que contienen, como de transmisión de enfermedades a través de agentes de difícil detección y eliminación. Por otra parte, cuando nos encontramos con defectos de hueso que alcanzan un determinado volumen, lo habitual es emplear injertos de hueso del propio paciente. Y eso exige intervenciones muy complicadas y costosas, con potenciales complicaciones asociadas a esa complejidad.

¿En qué casos?

Sobre todo en defectos oncológicos, es decir, tras resecar un tumor que afecte al hueso. Se pueden emplear como hueso donante peroné, escápula, cresta ilíaca, etcétera. Se trata de unir la arteria y la vena de la zona donante, por ejemplo el peroné, con la arteria y la vena de la zona receptora, donde se encuentra el defecto. Estas operaciones son de elevada dificultad técnica, largas, costosas y con tiempos de ingreso habitualmente largos.

Esta investigación viene ya de largo.

Sí, llevamos más de diez años de investigación en el campo de la regeneración ósea. Este es el tercer proyecto de investigación en salud que tenemos financiado en este aspecto. Ya hemos realizado experimentación en animales pequeños, como en ratones y ratas, y con otro tipo de soporte derivado de plasma en mandíbulas de oveja. También se ha empleado en casos clínicos con excelentes resultados, en pacientes del Hospital Universitario de Cabueñes y del HUCA, que están a punto de salir publicados.

¿Y por qué estudiarlo ahora con conejos?

Porque se ha desarrollado este nuevo soporte y membrana a partir de colágeno de restos óseos de banco de tejidos, y por supuesto el paso previo antes de su empleo en pacientes es la experimentación animal. Este nuevo soporte, que es la clave del estudio, ha sido ideado y desarrollado en el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos del Principado de Asturias por el doctor Álvaro Meana y su equipo. Es importante porque consigue reutilizar esos restos biológicos que serían desechados, aprovechando al máximo los recursos del sistema de salud, para crear un soporte ideal para el crecimiento de las células. Me gustaría recalcar que este proyecto es multidisciplinar: intervenimos diversos equipos diferentes y todos imprescindibles: cirujanos maxilofaciales del Hospital Universitario de Cabueñes y del HUCA, el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos, la Universidad de Oviedo, la Unidad de Terapia Celular y Medicina Regenerativa, Radiología, etcétera.

¿De dónde salen estos conejos?

Son animales de investigación, conejos de laboratorio específicos para este tipo de estudios. Las intervenciones y los estudios radiológicos posteriores se harán en el Bioterio de la Universidad de Oviedo, que tiene sus propios quirófanos y donde vigilan que los animales estén en condiciones óptimas. Por supuesto, se hace pasando los comités éticos de investigación animal. Empezaremos en enero y tendremos tres años para desarrollarlo.

¿Hay investigaciones similares a esta fuera de Asturias?

Existen distintos proyectos sobre ingeniería de tejidos, por supuesto, pero uno de los fuertes de este proyecto es que se trata de un estudio independiente, financiado con fondos europeos a través del Instituto de Salud Carlos III. En general, a nivel español e internacional, las investigaciones que no tienen intereses comerciales o que no están subvencionadas por agentes privados son las más escasas. En nuestro caso, no tenemos conflicto de interés y ninguno de los investigadores obtiene ningún beneficio económico de ello. Así que podríamos decir que el único objetivo es el conocimiento científico y poder mejorar en un futuro la vida de nuestros pacientes.