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La temperatura corporal de las personas sanas sigue bajando y ya está lejos de los 37°

La temperatura corporal media de una persona sana ha pasado de los 37 grados a 36,3. La frase de que "el ser humano se enfría mientras la Tierra se calienta" se va haciendo cada vez más real.

05 noviembre, 2020

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Un termómetro que medía treinta centímetros de largo y necesitaba 20 minutos para registrar la temperatura fue la herramienta que el médico alemán, psiquiatra y profesor de medicina, Carl Reinhold August Wunderlich, utilizó para medir por primera vez en la historia, la temperatura media del cuerpo de una persona en perfecto estado de salud.

Lo hizo tras ‘poner’ el termómetro nada menos que un millón de veces, a 25.000 pacientes. Y después de analizar todos los datos llegó a la conclusión de que la temperatura eran 98,6 grados Fahrenheit, es decir, 37 grados centígrados.

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Desde entonces y hasta hace poco, ésa es la temperatura/barrera que durante más de un siglo se ha utilizado como referencia para definir si una persona tenía o no fiebre.

Pero desde aquel histórico ‘hallazgo’ han transcurrido más de 150 años, y la frase no pocas veces utilizada de que “el ser humano se enfría mientras la Tierra se calienta”, se va haciendo cada vez más real.

Varias investigaciones este siglo

Desde hace unos años, y concretamente desde principios de este siglo, hemos ido conociendo investigaciones en las que se afirma que la temperatura media corporal de un ser humano sano está bajando.

A principios de este siglo, una compilación de 27 estudios modernos ( 2002 ) informó que la temperatura media era uniformemente más baja que la estimación de Wunderlich.

Recientemente, un análisis de más de 35.000 pacientes británicos sanos, con casi 250.000 mediciones de temperatura, encontró que la temperatura oral media había bajado de los 98,6º a 97,9º Fahrenheit, es decir, a 36,61 grados centígrados. Más o menos los ‘archi utilizados’ 36 y medio que tantas veces hemos empleado como temperatura objetivo.

Y hace un año, en 2019, un nuevo estudio mostró que la temperatura corporal normal en los estadounidenses (de Palo Alto, California) es todavía más baja, y la sitúan de aproximadamente 97.5 ° F, es decir, ha bajado a 36,38 grados centígrados.

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Estudio en la Amazonía boliviana

Ahora, un equipo multinacional de médicos, antropólogos e investigadores locales dirigido por Michael Gurven, profesor de antropología de la UC Santa Bárbara y presidente de la Unidad de Ciencias Antropológicas Integrativas encontraron una disminución similar entre los tsimane, una población indígena de horticultores-recolectores en la Amazonía boliviana.

En los 16 años transcurridos desde que Gurven, codirector del Proyecto Tsimane Health and Life History, y otros investigadores han estado estudiando la población, han observado una rápida disminución en la temperatura corporal promedio de 0.09º Fahrenheit por año, de modo que hoy la temperatura corporal de Tsimane es de aproximadamente 97.7º F (36,5º centígrados).

Lo sorprendente de estos resultados es que, según dice Gurven, “en menos de dos décadas estamos viendo aproximadamente el mismo nivel de ‘bajada’ que el observado en Estados Unidos durante aproximadamente dos siglos”.

Y estamos hablando de un análisis que aparece en la revista Sciences Advances y está basado en una gran muestra de 18.000 observaciones en casi 5.500 adultos, incluso ajustando múltiples factores que podrían afectar a la medición, como la temperatura ambiente y la masa corporal.

Es más, la investigación que confirmó el descenso de la temperatura corporal normal en Estados Unidos desde la época de la Guerra Civil, se realizó en una sola población pero no pudo explicar las causas.

Como dice Gurven, “estaba claro que en todo ese tiempo algo en la fisiología humana podría haber cambiado. Y una de las principales hipótesis es que hemos experimentado menos infecciones.

Pero en este estudio de la UC Santa Bárbara, el tiempo es muy corto y los datos tienen en cuenta todas las variables:

– “Hemos dispuesto de la información necesaria sobre diagnósticos clínicos y biomarcadores de infección e inflamación, en el momento de la consulta de cada paciente”.
– “Usamos el mismo tipo de termómetro durante la mayor parte del estudio, por lo que tampoco se debe a cambios en la instrumentación”

Y además concluyen: “no importa cómo hicimos el análisis, porque el descenso siempre seguía ahí. Incluso cuando restringimos el análisis sólo al 10% de los adultos que fueron diagnosticados por los médicos como completamente sanos, seguimos observando la misma disminución de la temperatura corporal con el tiempo».

¿Cuál puede ser la causa?

Una pregunta clave, entonces, es ¿por qué la temperatura corporal ha disminuido tanto para los estadounidenses como para Tsimane?

– Podría ser que las personas estén hoy en mejores condiciones, por lo que sus cuerpos podrían estar trabajando menos para combatir infecciones.
– O porque hay un mayor acceso a antibióticos y otros tratamientos.
– O por el mayor uso de medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno.
– O porque nuestros cuerpos no tienen que trabajar tanto para regular la temperatura interna debido al aire acondicionado en el verano y la calefacción en el invierno… pero los Tsimane todavía no utilizan ninguna tecnología avanzada para ayudar a regular su temperatura corporal, aunque es verdad que tienen más acceso a ropa y mantas.

Y analizadas todas estas variables, los investigadores se mantienen sorprendidos de no encontrar una «fórmula mágica» que pudiera explicar la disminución de la temperatura corporal.

«Es probable que sea una combinación de factores, todos apuntando a mejores condiciones -dijo Gurven- porque nuestro estudio corrobora que la temperatura corporal ha disminuido incluso en este ambiente tropical, donde las infecciones aún representan mucha morbilidad y mortalidad”.

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¿Qué consecuencias puede tener?

Como signo vital, la temperatura es un indicador de lo que ocurre fisiológicamente en el cuerpo, al igual que un termostato metabólico.

“Una cosa que sabemos desde hace un tiempo es que no existe una temperatura corporal ‘normal’ universal para todos en todo momento, por lo que dudo que nuestros hallazgos afecten la forma en que los médicos usan las lecturas de temperatura corporal en la práctica”, dijo Gurven.

A pesar de la fijación en 37 grados centígrados, la mayoría de los médicos reconocen que las temperaturas «normales» tienen un rango. A lo largo del día la temperatura corporal puede variar hasta más de medio grado, desde su nivel más bajo a primera hora de la mañana hasta el más alto al final de la tarde. También varía a lo largo del ciclo menstrual y después de la actividad física, y tiende a disminuir a medida que envejecemos.

Pero si la ciencia es capaz de vincular las mejoras en el panorama epidemiológico y socioeconómico con los cambios en la temperatura corporal, estudiarla podría proporcionar pistas sobre la salud general de una población.

Y la temperatura corporal es fácil de medir, por lo que podría agregarse fácilmente a las encuestas de rutina a gran escala que monitorean la salud de la población.

Por si no lo sabe…

La temperatura humana se puede medir poniendo el termómetro en la boca, la axila, el oído, la frente o el recto. Y no todas miden lo mismo.

Si tomamos como referencia la temperatura oral, es decir, la que obtenemos poniendo el termómetro bajo la lengua y cerrando la boca, mientras respiramos por la nariz, las otras serían como sigue:

En el oído y en el recto miden lo mismo, que habitualmente es entre 0,3 y 0,6 grados más alta que la temperatura oral.

En la axila, que es el método habitual en España cuando los niños crecen (mientras son pequeños es más recomendable en el recto) se considera que es medio grado más baja.

En la frente sería entre 0,3 y 0,6 grados más baja.