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El virus del Nilo Occidental ¿puede convertirse en una nueva amenaza?

  • Un 80% de las personas que se contagian del virus del Nilo Occidental mediante la picadura de  mosquitos son totalmente asintomáticos
  • Parece poco probable que llegue a convertirse en una pandemia como la Covid-19 porque no hay transmisión de persona a persona
  • De momento no hay vacuna para el virus del Nilo Occidental que sirva para los seres humanos, pero sí que la hay para caballos

27 agosto, 2020


Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA

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Entre 1942 y 1992, en la famosa serie de libros de ciencia ficción sobre la Fundación, Isaac Asimov imaginó el futuro de nuestra especie expandiéndose por toda la Galaxia. Asimov, que fue un científico en activo durante muchos años trabajando como profesor de Bioquímica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, creó el personaje del Dr. Hari Seldon, un brillante matemático que consigue desarrollar una sofisticada serie de ecuaciones que permiten predecir el futuro de la humanidad.

El Dr. Peter Turchin es un científico real que intenta hacer algo parecido a Hari Seldon: en un artículo publicado en Nature en 2010 (la más importante revista científica del mundo), Turchin previó que en el año 2020 empezaría una época de grandes problemas para la humanidad debido, principalmente, a los diversos efectos negativos de la globalización.

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Los acontecimientos parecen darle la razón al Dr Turchin:

Por si fuese poco lidiar con la pandemia de Covid-19, ahora en nuestro país empiezan a aumentar lo casos del virus del Nilo Occidental que ya están produciendo muertes. Crece la preocupación: ¿Se desatará una nueva pandemia de dimensiones semejantes a la de la Covid-19?

El peligro de la globalización

Indudablemente la fiebre del Nilo Occidental es un buen ejemplo para ilustrar los graves peligros de nuestro modo de vida en la globalización:

Se trata de una enfermedad viral emergente producida por un flavivirus que normalmente infecta a las aves y se transmite mediante la picadura de los mosquitos: el mosquito pica a un ave infectada y transporta al virus hasta otra sana. A menudo produce grandes mortandades aviares. Por ejemplo, en 1953 mató millones de palomas y cuervos en el delta del Nilo.

Los flavivirus son una familia de virus muy peligrosos que incluyen al virus de la fiebre amarilla, al virus del Zika, al virus del Dengue y virus que producen distintas encefalitis, como la encefalitis japonesa o la encefalitis de San Luis.

Mediante procesos evolutivos mediados principalmente por mutación y selección natural, el flavivirus del Nilo Occidental puede adaptarse con relativa facilidad a nuevos nichos ecológicos, entre ellos a los seres humanos.

Que se sepa, este virus aviar pasó por primera vez a las personas en 1937 en la zona del Nilo Occidental, en Uganda, cuando un mosquito lo transportó desde un ave infectada hasta una mujer.

Probablemente los primeros virus del Nilo Occidental que infectaron a seres humanos pertenecieran a un linaje que tenía alguna mutación. De hecho, hoy en día se conocen varios linajes diferentes de este virus.

El virus del Nilo Occidental infecta a multitud de especies de aves. Pero ni siquiera le resultó difícil dar el paso a otras especies animales: por ejemplo, infectan con facilidad a los caballos. En nuestro país se han detectado diversos focos de infección de virus del Nilo Occidental en diversas explotaciones equinas de Andalucía, Extremadura y Castilla la Mancha.

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El 80% de los contagiados son asintomáticos

Sin duda las aves tienen una gran movilidad y con ello es fácil que el virus termine expandiéndose por zonas lejanas. Las aves migratorias cubren grandes distancias contribuyendo a diseminar la enfermedad.

Pero los aviones llegan mucho más lejos y más rápidamente que las aves. Y los mosquitos suben abordo sin necesidad de pagar billete ni de realizar trámites aduaneros. Probablemente fue así como en 1999 el virus del Nilo Occidental llegó a Nueva York. Y ese mismo año se estima que pudo infectar a unos 54.000 norteamericanos.

En total el virus del Nilo Occidental mató a cerca de 2.500 norteamericanos y en poco tiempo terminó extendiéndose por muchos países del continente americano.

También Europa sufrió un grave brote de esta enfermedad en 2018 afectando principalmente a Italia, Grecia, Hungría y Rumanía, con decenas de fallecidos.

Que se sepa, en España el virus del Nilo Occidental infectó por primera vez a seres humanos en el año 2004 en Extremadura.

Por suerte la gran mayoría de las personas que se contagian del virus del Nilo Occidental mediante la picadura de los mosquitos (alrededor de un 80%) son totalmente asintomáticos.

Algunos padecen fiebre, dolores de cabeza y síntomas de fatiga, pero suelen recuperarse en pocos días. Algo menos del 1% de los infectados desarrollan síntomas neurológicos, incluyendo encefalitis y meningitis. Lo malo es que alrededor del 10% de las personas que desarrollan síntomas neurológicos terminan muriendo.

De momento no hay vacuna para el virus del Nilo Occidental que sirva para los seres humanos (pero sí que la hay para caballos, lo que debería hacernos reflexionar).

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Hasta ahora no hay transmisión persona a persona

Parece poco probable que el virus del Nilo Occidental llegue a convertirse en una pandemia como la Covid-19: de momento no hay transmisión de persona a persona y se necesita que un mosquito pique a un ave infectada con el virus y después pique a un ser humano.

Pero esto podría cambiar.

Tratamos con seres vivos que evolucionan mediante mutación y selección. Dado que las mutaciones se producen al azar (son fallos en la replicación del ADN), aunque en la mayor parte de los casos no sirven para nada o incluso son perjudiciales, a veces abren grandes oportunidades evolutivas.

Nadie puede saber cómo evolucionará el virus del Nilo Occidental. Pero la espada de Damocles pende otra vez sobre nuestras cabezas.

Los animales que más seres humanos han matado

Aunque Hollywood se ha empeñado en aterrorizarnos con ataques de tiburones, pirañas, cocodrilos e incluso dinosaurios revividos, lo cierto es que los mosquitos son con mucho los animales que más seres humanos han matado: a lo largo de la historia de la humanidad los mosquitos han sido sus principales asesinos, responsables de miles de millones de muertos al transmitir enfermedades como la Malaria, el Zika, el Dengue, la Chikungunya, la Fiebre Amarilla, diversas encefalitis y un largo etcétera.

Nuestro mundo globalizado, en especial el calentamiento global y los transportes, pero también el incremento de cultivos de regadío, jardines y las grandes infraestructuras de agua, proporcionan excelentes oportunidades a los mosquitos favoreciendo su diseminación por todo el mundo.

Dedicamos esfuerzos ingentes a combatir los mosquitos. Pero los mosquitos tienen una capacidad de adaptación extraordinaria y son capaces de adaptarse a los problemas que les planteamos. Por ejemplo, en unas cuantas décadas en el metro de Londres se desarrolló una subespecie de mosquito específica que rápidamente se adaptó a vivir en ese peculiar ambiente (por supuesto picando a los usuarios del metro).

Desarrollamos decenas de sustancias insecticidas a las que los mosquitos consiguen adaptarse más pronto que tarde.

Por supuesto, podemos ganar la guerra a los mosquitos. Pero también podríamos perderla.

Y mientras tanto los mosquitos seguirán matando a cientos de miles de personas. A ver si por fin intentamos no ponérselo fácil.