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WARNING: ¿Existe peligro de coronavirus en nuestras mascotas?

  • Las últimas evidencias que publican -a cuentagotas- científicos chinos, creen que el coronavirus llegó al hombre valiéndose de perros.
  • William Karesh, presidente del grupo de trabajo sobre enfermedades de la fauna de la Organización Mundial de Sanidad Animal, propone mantener la distancia con los gatos como si fueran humanos.

16 abril, 2020

Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA

En octubre de 2019 nadie conocía al virus que acabaría cambiando el mundo. Por aquel entonces el coronavirus, que poco después sería bautizado como SARS-CoV-2, tan solo infectaba a una remota población de murciélagos asiática. Lo más probable es que de ahí pasase a los pangolines.

Entonces saltó al hombre.

Y para ello se valió de los perros.

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Al menos esas son las últimas evidencias que publican -a cuentagotas- los científicos chinos.

Si queremos conocer como fue el origen de esta pandemia mundial, la mejor manera es investigar lo que ocurrió en China. El problema es que cada vez hay pruebas más sólidas de que China no es nada transparente en la información que suministra sobre el SARS-COV-2.

La culpa, una vez más, la tiene uno de los problemas más graves a los que nos enfrentamos: los políticos.

Y sobre todo, el hecho de que los políticos tomen las decisiones sobre cuestiones científicas que no son capaces de comprender…porque no suelen tener ni la preparación necesaria ni, a menudo, la suficiente inteligencia.

Acostumbrados a falsear la realidad para hacerla coincidir con sus prejuicios ideológicos, con el brote de COVID-19 minimizaron escandalosamente la importancia del problema.

Durante un tiempo tuvimos todos los ases en la manga para haber conseguido extinguir esta gran amenaza. Pero los dirigentes lo hicieron rematadamente mal. Afrontaron el problema con una autocomplacencia y una confianza patológicas, quitándole la excepcional importancia que tenía.

Y como se lo pusieron muy fácil, el SARS-CoV-2 ganó. Y se extendió por el mundo generando uno de los mayores problemas al que nos hemos enfrentado.

Una pregunta inteligente

Ahora, en el momento en el que estamos, mientras los más precavidos se preguntan, con razón, si el SARS-CoV-2 afectará a nuestras mascotas, vuelven a proliferar las respuestas tranquilizadoras: no hay evidencias de que las mascotas nos lo puedan transmitir y apenas unas pocas han dado positivo.

Otra vez estamos a punto de cometer un grave error: aunque las evidencias existentes son pocas, resultan extraordinariamente preocupantes.

En primer lugar, nadie puede olvidar que el SARS-CoV-2 es un virus zoonótico: tiene la capacidad de pasar de animales a humanos. También parece ser capaz de infectar con facilidad a los mamíferos de diferentes especies: Ya consiguió con extraordinario éxito el paso entre murciélago, pangolín, perro, hombre.

Y hay datos concluyentes en los pocos experimentos que ha dado tiempo de llevar a cabo:

1º El Instituto de Investigación Veterinaria de Harbin demostró que el virus se replicó eficientemente en hurones y gatos.

2º En ese mismo instituto, un gato fue capaz de contagiar por vía aérea (a través de gotas respiratorias) a otro gato que se encontraba en una jaula cercana.

3º En Hong Kong se analizaron 8 gatos que vivían en casas donde sus dueños habían dado positivo. Uno de ellos estaba contagiado.

4º También en Hong Kong se analizaron muestras de 17 perros procedentes de hogares en los que había un humano infectado con COVID-19 comprobándose que dos de ellos también estaban contagiados.

5º En el zoo del Bronx en Nueva York se contagió un tigre.

Como es natural, por el momento se han realizado pocos estudios en animales. No se puede pedir más cuando ni siquiera se han hecho suficientes test a los sanitarios que combaten el virus en primera línea.

Tampoco se ha demostrado que las mascotas hayan contagiado a un ser humano. Es lógico: en este sentido Albert Einstein habló de que en ocasiones la ciencia no puede realizar el experimento definitivo que permite aclarar las cosas. ¿Quién va a hacer un experimento introduciendo gatos o perros infectados por SARS-CoV-2, por ejemplo, en una residencia de ancianos o en un hogar de familia numerosa?

Seamos realistas. No es fácil que pronto lleguemos a tener datos sobre infecciones de mascotas a humanos. No vamos a hacer test masivos a mascotas y a dejar en nuestra compañía a las que estén infectadas sin tomar precauciones al respecto.

Pero en este caso, las matemáticas de la teoría de juegos y de la teoría de la decisión aconsejan que tomemos precauciones: Existe una probabilidad muy elevada de que nuestras mascotas se contagien de COVID-19. Y que puedan contagiarnos a nosotros.

En este sentido William Karesh, presidente del grupo de trabajo sobre enfermedades de la fauna de la Organización Mundial de Sanidad Animal, propone mantener la distancia con los gatos como si fueran humanos.

“Hygia pecoris, salus populi” es el lema de las Facultades de Veterinaria. Y “Proteger a los animales es preservar nuestro futuro” es el lema de la Organización Mundial de Sanidad Animal. En estos momentos, nosotros y los animales que nos sirven de mascotas tenemos una misma salud.

Podemos infectarnos mutuamente.

Debemos tenerlo en cuenta.

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