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¡Cuidado con las garrapatas!

  • Son los meses más cálidos los preferidos de unos artrópodos que se alimentan de sangre, las garrapatas.
  • En España, las enfermedades infecciosas transmitidas por garrapatas más frecuentes son la fiebre botonosa y la enfermedad de Lyme y Debonel/Tibola.

01 junio, 2021

Rebeca Gil

Los meses más cálidos son los preferidos de unos artrópodos que se alimentan de sangre, las garrapatas. Normalmente parasitan a los animales silvestres (ovejas, cabras, jabalíes) y también a los domésticos, pero en ocasiones y de forma accidental pueden buscar «alojamiento» en los humanos.

Aunque pudiera parecer una cuestión menor, saber cómo evitar su picadura y como actuar en caso de que lo hagan es importante porque son portadoras de un gran número de enfermedades.

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En España, las enfermedades infecciosas transmitidas por garrapatas más frecuentes son la fiebre botonosa o exantemática mediterránea y la enfermedad de Lyme y Debonel/Tibola.

Otras menos frecuentes son la anaplasmosis humana o la babesiosis. Además, de forma esporádica se han descrito casos de tularemia y fiebre de Crimea-Congo.

Lo primero es tener en cuenta que las garrapatas se encuentran en el suelo, y se ocultan entre la hierba o los arbustos. Hay varios tipos de estos artrópodos y cada uno de ellos prefiere entornos distintos.

Las hay que prefieren los bosques, otras las dehesas o los matorrales secos e incluso algunas son capaces de sobrevivir en las madrigueras de los animales a los que parasitan o en construcciones como las perreras.

Así que, tanto si planeamos un fin de semana campestre como si tenemos planeado volver al pueblo para pasar el verano, tenemos que tener claro que, además de los mosquitos, las garrapatas están ahí y debemos ser cuidadosos.

Cómo evitar que te pique una garrapata

Desde el Ministerio de Sanidad insisten en que la mejor forma de estos artrópodos no se peguen a nuestro cuerpo es seguir las siguientes recomendaciones:

  • Llevar manga larga y pantalón largo. Si hace mucho calor, opta por prendas finas, pero que siempre cubran nuestra piel.
  • Si creemos o sabemos que en nuestra ruta puede haber garrapatas, lo mejor es evitar las sandalias o cualquier tipo de calzado abierto. Una bota con calcetines que cubra la parte inferior de los pantalones nos mantendrá protegidos.
  • La ropa de colores claros permitirá ver si se nos ha pegado alguna.
  • Opta siempre por los caminos marcados y evita atravesar zonas con vegetación.
  • No te sientes en zonas muy pobladas por hierbas y matorrales.
  • Hay repelentes específicos para este tipo de insectos.
  • Si tienes perro, aplícale algún antiparasitario específico para ellos.
  • Cuando vuelvas de tu paseo recuerda revisar tu cuerpo para comprobar que no te ha picado alguna garrapata. Les gustan especialmente las zonas húmedas y calientes así que revisa con especial atención las ingles, las rodillas, las axilas el cuero cabelludo, detrás de las rodillas, las orejas, el ombligo y alrededor de la cintura.
  • Revisa también a los niños.
  • Echa un vistazo también a la ropa y lávala con agua caliente.
  • Recuerda revisar también a tus mascotas.

Me ha picado una garrapata ¿Qué hago?

Si a pesar de todas las precauciones alguna garrapata se ha adherido a tu cuerpo debes tener precaución para retirarla correctamente.

  • Lo primero que debes recordar es que si encuentras una garrapata en tu cuerpo la debes retirar lo antes posible. La mayoría de las enfermedades que transmiten estos parásitos necesita que estos se adhieran y chupen sangre durante algunas horas.
  • Según la creencia popular sustancias como el aceite o el petróleo ayudan a quitarlas. Pues bien, no es cierto así que evítalos. Tampoco se debe utilizar el calor.
  • La mejor forma de retirarlas es utilizar unas pinzas de borde romo y punta fina. Si no tienes nada parecido, ponte unos guantes y retírala con los dedos, ¡pero sin aplastarla!
  • Cógela firmemente a ras de la piel y tira de ella suavemente hacia arriba.
  • Una vez retirada, limpia la zona con agua y jabón. También puedes aplicar un antiséptico.
  • Finalmente, lávate bien las manos.

A partir de este momento es importante que te observes durante los siguientes días a la picadura. En el caso que te suba la fiebre o la zona de la picadura empeore debes acudir a un centro médico y contarles que hace unos días te picó una garrapata. Esta información les ayudará a dar con el tratamiento adecuado.

Fiebre hemorrágica Crimea-Congo en España

El pasado verano la comunidad autónoma de Castilla y León notificó, en los meses de junio, julio y agosto de 2020, tres casos confirmados de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo (FHCC) en tres hombres residentes en zonas rurales del sur de la provincia de Salamanca. Los tres presentaban antecedentes de picadura de garrapata. Dos de ellos evolucionaron favorablemente y el tercero falleció.

Esto hizo que saltaran todas las alertas sanitarias y es que, aunque según los expertos esta patología generalmente no reviste gravedad, en algunos casos el paciente puede evolucionar gravemente.

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El nombre de esta enfermedad se debe a que la primera vez que se detecta fue en la guerra de Crimea en 1944 y posteriormente, en 1969, se demostró que ese virus era exactamente igual a un virus aislado en el Congo en 1956.

La fiebre hemorrágica de Crimea-Congo se transmite a través de la picadura de una garrapata infectada por un virus del género Nairovirus, de la familia Bunyaviridae. En la mayoría de los casos no presenta ningún síntoma.

Pero cuando estos aparecen, entre 3 y 7 días después de la picadura, los más comunes son:

  • Periodo prehemorrágico: Aparece de pronto fiebre muy alta, entre 39 y 40ºC), dolor de cabeza, dolores musculares y articulares, mareos, vómitos, enrojecimiento de cara, cuello o tórax, congestión ocular (ojo rojo) o conjuntivitis.
  • Periodo hemorrágico: comienzan a salir hematomas pequeños (petequias) que luego pueden hacerse más grandes en piel y mucosas. En algunas ocasiones puede incluso sangrar la nariz, o haber presencia de sangre en la orina o las heces.

Esta patología produce un aumento del tamaño del hígado por lo que la piel puede adquirir un color amarillento.

La recuperación es lenta y larga. El paciente puede seguir teniendo síntomas hasta 10 o 20 días después del inicio de la enfermedad. Y no existe un tratamiento concreto para ella. Los especialistas determinarán qué fármaco es el más indicado en función de los síntomas y las características de cada paciente.

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