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Las claves para superar a nivel emocional una Navidad difícil

Valorar las pequeñas cosas de la vida para contrarrestar las limitaciones afectivas y emocionales en estas fiestas

19 diciembre, 2020

Tamara Fernández García, psicóloga especializada en inteligencia emocional e igualdad

Transmitir un mensaje sobre salud psicosocial en la época del año que se supone más “emotiva y familiar” por la cantidad de encuentros personales que solían darse y los mayores deseos de amor y alegría que se comunicaban a través de abrazos, resulta complejo. Pero también representa una oportunidad de poder aportar un mensaje de apoyo y acompañamiento en estos momentos complicados.

Desde hace meses nos estamos enfrentando a unas de las situaciones más difíciles y tristes de nuestros tiempos, por su globalidad, por su letalidad e incidencia en nuestras vidas. Todas y todos estamos expuestos a enfermar y nos afecta en mayor o menor medida a nivel económico, laboral y social. No podemos negar ni engañarnos en esta situación: es lo que es y sigue siendo.

Estamos experimentando varias crisis simultáneas: la sanitaria, la económica y la emocional, y esta última ocupa un papel fundamental en nuestra salud, por el daño que puede causar o el apoyo si la atendemos y sabemos enfocarla. Si sentimos que nuestro sufrimiento y malestar supera nuestras capacidades, buscar apoyo y acompañamiento profesional es fundamental.

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Lamentablemente, aunque sea Navidad, no estamos exentos, no podemos hacer un paréntesis en la crisis. Vivir la Navidad como otros años no está por delante de sobrevivir. Hemos de seguir las recomendaciones y ser tremendamente responsables para priorizar nuestra vida y la de nuestros seres queridos.

Indudablemente, estamos en lo más difícil de lo difícil, por nuestras costumbres, creencias, por nuestras emociones, por el tiempo que llevamos resistiendo, por la falta de encuentros sociales, por las ideas asociadas a esta época del año. Y, lo más triste de lo triste, porque parece que en estas fechas lo que ocurre entra aún más en conflicto con lo que debería estar sucediendo, y es justo ahora cuando hemos de doblegar nuestros esfuerzos y enfocar nuestros pensamientos en la simplicidad y en la alegría, aunque parezca contradictorio.

Estamos siendo afectados emocional y socialmente: por las pérdidas de seres queridos, por el aislamiento y distancia social, por no poder tener ese contacto físico tan necesario para nosotros, por la imposibilidad de desarrollar muchas de las actividades sociales que nos reportan bienestar, alegría, energía…

Una vez que hemos descrito la realidad actual y las consecuencias psicosociales que tienen en nuestra vida y aceptada la situación, hemos de pasar a tomar decisiones sobre como enfocar las Navidades de 2020 e incorporar cambios en aquello en lo que tenemos capacidad de gestión.

¿Qué puede ayudarnos a afrontar estas navidades con equilibrio mental y salud emocional?

Hemos de tener en cuenta nuestras prioridades y adaptar las expectativas a la realidad actual, a la situación vital. Lo que esperemos de esta Navidad no podemos compararlo con otras anteriores. Estamos en una situación de emergencia mundial y, dentro de esa realidad, aún estamos en situación de privilegio, porque estamos vivos. Desgraciada y dramáticamente, muchas personas han fallecido a consecuencia de este virus.

Atendamos y prioricemos nuestra salud emocional. Tengamos en cuenta qué nos emociona y cómo para enfocar nuestra atención en lo que nos mantiene con ilusión, con esperanza, con conexión con la vida. Adaptemos la Navidad a la situación actual, buscando alternativas a las cenas de empresa multitudinarias, a los abrazos presenciales, a las cenas numerosas familiares, a los viajes por el mundo…

Puede ser una buena oportunidad para simplificar las complicaciones de otros años, las prisas, el estrés, algunos de los compromisos y obligaciones que se pueden eludir. Buscar la alegría en las pequeñas cosas: un paseo por las calles, una conversación en un banco de un parque, una videollamada con amigos que hace tiempo que no contactas, un baile improvisado, un libro inesperado, un menú poco convencional para otros años…

Hace unas semanas llegó a mí, como por arte de magia, un libro. Las cosas bonitas siempre llegan de personas generosas. “Palabras habitadas”, de Luis Castellanos. Este libro habla del poder de las palabras en la educación, esas palabras que pensamos, que expresamos, que compartimos, del poder que tiene saber habitarlas con impulso, con amor. Somos lenguaje.

Nos emocionamos, pensamos, decidimos, nos relacionamos con palabras. Cómo sean y cómo las usemos es fundamental en nuestra forma de entender el mundo.
Os invito a evitar palabras que no aportan y a transmitir y compartir palabras habitadas de ilusión, de esperanza, de amor, para priorizar, simplificar y alegrar esta Navidad, hasta que podamos habitar otra con más vida.