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Atragantamiento por uvas: el riesgo a evitar en niños y ancianos

 

La incidencia de asfixia por atragantamiento es siete veces mayor en ancianos | Según los otorrinos, la fruta del fin de año es especialmente peligrosa para los niños por su forma y textura

31 diciembre, 2020

A. R. / M. R.

Asturias entró en el 2019 con la conmoción de saber que un pequeño gijonés de 3 años falleció en los primeros minutos del nuevo año tras atragantarse comiendo una uva durante las campanadas de nochevieja. Una popular tradición no exenta de riesgo sobre la que los expertos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello llevan años alertando. Un año antes, un profesor jubilado asturiano se vio morir cuando se le atascó una uva, en otra celebración de Nochevieja, y solo la llegada apuradísima de los sanitarios resolvieron un delicadísimo trance al que su mujer -la pareja estaba sola en casa- no había sabido como enfrentar con éxito.

Son situaciones menos excepcionales de lo que parecen y que nadie quiere que vuelvan a repetirse en esta nochevieja. Es bueno recordar que la Sociedad Española de Otorrinolaringología emitió hace dos años su alerta sobre el riesgo de atragantamiento y asfixia que tiene especialmente los niños menores de cinco años. Y lo explicaban así: «Se trata de una fruta que por su forma o textura puede obstruir las vías respiratorias y provocar una situación de peligro que puede llevar incluso a la muerte si no se actúa a tiempo», reseñaban los expertos. Los mismos que también alertan de que «pueden resultar peligrosas igualmente para las personas mayores de 65 años, sobre todo si sufren trastornos de deglución, como la disfagia».

Los datos que manejan los especialistas indican que «la incidencia de asfixia en personas mayores de 65 años es siete veces mayor que en niños de 1 a 4 años», según la revisión publicada en la revista Geriatrics. La pérdida de la dentadura, la disminución de la salivación o el debilitamiento de los músculos responsables de la masticación asociado a la edad, pueden provocar problemas a la hora de tragar en los mayores, sobre todo y por demás si se trata de pacientes con enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer o el párkinson.

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Según los otorrinos, no sólo las uvas son un alimento que pueden propiciar una asfixia. Mucho mas lo son otros alimentos típicos navideños como los frutos secos. «Es uno de los alimentos que más atragantamientos producen en España. Aunque no sean alimentos de gran tamaño, los fragmentos duros que se desprenden al morderlos pueden obstruir las vías respiratorias, sobre todo en el caso de los niños menores de 2 años, que no son capaces de masticarlos adecuadamente no han desarrollado suficientemente reflejos como la tos o el estornudo», reflejan en su advertencia nacional los Otorrinos. Quienes además añaden que «la laringe de los niños está bastante más alta y los pequeños no tienen desarrolladas todas las habilidades para la masticación», explica el doctor Faustino Núñez, del servicio de Otorrinolaringología del HUCA (Hospital Universitario Central de Asturias). «Con la premura de las campanadas es muy fácil que se cuele una uva entera. Hay que tener en cuenta que las uvas tienen el tamaño ideal para impactar en la vía aérea y obstruirla como un tapón de corcho».

Para reducir riesgos de asfixia, dicen los especialistas médicos, es importante seguir unas pautas como no mezclar consistencias líquidas y sólidas, evitar comer de forma apresurada como la que propicia el rito de las campanadas de Fin de Año, y mantener una postura erguida durante las comidas. La aspiración de alimentos puede acabar en otros problemas graves como neumonías por aspiración, una afección con más de 40.000 hospitalizaciones al año.

Así que cuando quedan muy pocas horas para despedir el 2020 y volvemos a enfrentarnos a la tradición de entrar en el nuevo año tomando las 12 uvas, hay que ser consciente de los posibles peligros que se pueden desprender de esta práctica y, sobre todo, refrescar la maniobra más exitosa si nos vemos en la tesitura de tener que ayudar a alguien que se asfixia.

Esa es la maniobra de Heimlich. Es ea mejor opción en caso de atragantamiento, y aquí te explicamos algunos pasos para practicarla, no obstante los expertos recomiendan la prevención para no encontrarnos en esta situación. «Con los nervios del momento hay poco que hacer en caso de que un niño se atragante con una uva, a veces pecamos de optimistas y no nos damos cuenta de que la deglución es un proceso de aprendizaje, hay que introducir alimentos que puedan expulsarse con la tos», argumenta el doctor Núñez.

Las claves para actuar en caso de atragantamiento

Los médicos aseguran que es necesario estar preparado para intervenir en caso de que algún familiar o conocido se atragante con la comida. Actuar rápido y de forma correcta puede salvar una vida. Lo primero y más urgente: llamar al 112. Una vez que han sido alertados los sanitarios se debe intervenir mientras se espera a la ambulancia.

«Antes de nada la persona que está atragantada tiene que toser. Hay que intentar que el cuerpo expulse lo que obstruye la respiración. En caso de que el paciente no pueda debemos empezar la reanimación», relata Juan Antonio Rodil, médico del Servicio de Atención Médica Urgente. El facultativo asegura que este tipo de problemas afectan, sobre todo, a los niños y a personas mayores.

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Si se observa que el paciente no puede toser se debe realizar la maniobra de Heimlich. «Se coge a la persona por las axilas, situamos un puño por encima del ombligo y ponemos la otra mano encima haciendo presión para dentro y hacia arriba hasta que salga el objeto que obstruye las vías respiratorias», relata el facultativo.

Los expertos del SAMU mantienen que los alimentos que más problemas de este tipo provocan son el jamón serrano y los calamares fritos. «No es nada complicado, hay que perder el miedo a hacer cualquier maniobra, lo mejor es actuar antes de que lleguen los médicos», señala el médico.