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Consejos para evitar el dolor de espalda que provocan las mochilas del cole

10 septiembre, 2020

En el año 2013 el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid (CPFCM) realizó un estudio que reveló que las mochilas de los escolares de 6 a 8 años pesaban un 70% más de lo recomendado por los expertos. Cuando el peso no debe superar el 10% del peso corporal del niño para evitar lesiones.

La consecuencia de este sobrepeso es que el 28% de los niños referían dolor de espalda y el 3% fue diagnosticado de una lesión en la zona cervical o en la zona lumbar.

Desde entonces ahora no han cambiado demasiado las cosas, aunque existe una mayor concienciación en los padres y en los profesores. Pero el peso de la mochila continúa siendo excesivo en demasiados casos, y la manera de llevarla sigue abriendo paso a opiniones diversas.

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Con todo, una vez que tenemos claro lo fundamental que es no meter cosas de más en la mochila, vamos a conocer la respuesta de los médicos especialistas a algunos temas concretos.

Mochila ¿Cómo de grande?

Lo primero es insistir una vez más en que para evitar el riesgo de este tipo de dolores y lesiones de espalda lo más adecuado es que el niño no cargue con un peso superior a uno o dos kilos en total.

Pero otro tema muy importante es tener en cuenta el tamaño de la mochila, que debe estar ajustado al tamaño del material que se transporta y, sobre todo, a la altura del menor. Fíjese bien, porque conviene saber que la mochila nunca debe ser más grande que la espalda del niño.

Así que no valen mochilas ‘crecederas’ para que le sirvan durante varios años.

¿Colgada y atada?

Durante no poco tiempo se puso de moda la idoneidad de las mochilas de ruedas, tipo trolley, para que los niños pudiesen arrastrar el peso de sus libros en vez de cargárselo a la espalda.

Pues no.

Las mochilas más saludables son las que se llevan colgadas a la espalda. Pero es clave que sean mochilas con dos cintas anchas, más una cinta de sujeción para la cintura que, por cierto, siempre se debe llevar atada.

Y por supuesto, que siempre se lleve colgada de los dos hombros y lo más pegada al cuerpo que sea posible, toda ella. Lo que abre la puerta a una característica más en la que debemos fijarnos: la mochila debe ser acolchada en la zona que está en contacto con la espalda.

¿Cómo organizarla?

Los fisioterapeutas también recomiendan organizar bien la mochila para que el peso esté repartido y evitar llevar accesorios innecesarios que lo único que hacen es sobrecargar la espalda.

La manera de organizarla es poniendo las cosas más pesadas en la zona que irá más cerca de la espalda, y bien centradas. Y lo más ligero, en la parte que va hacia afuera.

¡Ah! y si hay que llevar una carpeta grande, por ejemplo, lo mejor será llevarla en la mano para no cargar de más.

¿Cómo la levanto?

Lo mejor es no levantarla. No se trata de sacar músculo. A la hora de que el niño se ‘ponga’ la mochila, lo mejor es que no la coja desde el suelo, sino desde un lugar más elevado para que pueda colgársela con mayor comodidad.

Así que lo ideal, tanto en casa como en el cole, será acostumbrarse a llenarla de cosas con ella colocada encima de la mesa, y cogerla desde ahí. Porque es muy recomendable que nos ahorremos el esfuerzo de la levantada, ya que demasiadas veces lo hacemos tirando de la espalda en vez de flexionando las rodillas.

Una vez que nos la hemos puesto hay que regular correctamente la altura de las correas para situarla por encima de los glúteos.

¿Una mochila de ruedas, nunca?

Las mochilas de ruedas sí que tienen una utilidad para los niños, aunque debe ser esporádica y a ser posible evitable. Pero sí son recomendables para casos en los que el peso de la carga excede lo que debería ser.

Y si hay que utilizarla, debemos tener muy claro que la mochila (al igual que debe hacer con su maleta o con el carrito de la compra) se empuja, no se arrastra. Es decir, se lleva hacia adelante, y no con el cuerpo girado.

Finalmente, si necesitamos un ‘trolley’ debemos optar por mochilas con 4 ruedas que se deslizan junto al niño, en vez de sólo dos. Las mochilas de dos ruedas son menos recomendables ya que obligan a una mayor extensión del hombro y rotación interna.

Y el asa del trolley debe poder colocarse a la altura del niño, para que no añadir más dificultades.