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Responde el doctor

Para los dolores musculares o de huesos ¿aplico frío o calor?

Con la llegada del frio se multiplican las contracturas musculares porque, por mucho que nos abriguemos, la primera reacción es encogernos y contraer de forma involuntaria los músculos de nuestro cuerpo

19 diciembre, 2020


Rebeca Gil
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Con la llegada del frio llegan también las contracturas musculares. Y es que por mucho que nos abriguemos, la primera reacción ante el frio es encogernos y contraer de forma involuntaria los músculos de nuestro cuerpo.

Además, durante este año es muy probable que hayamos reducido de forma considerable el ejercicio físico debido a la pandemia, y trabajar en casa seguro que ha dejado nuestra movilidad muy limitada. Pues si a esto le sumamos el estrés que provoca la incertidumbre por la crisis sanitaria y económica, lo más probable es que la mayoría de las personas conozcamos a alguien que padezca, o haya padecido hace poco, una contractura. En el caso de que nos afecte a nosotros mismos.

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Y aunque el movimiento es la mejor forma de aliviar estas dolencias, en muchas ocasiones recurrimos a la aplicación de frio o calor en casa. Pero ¿cuál de ellos es el más indicado?

Para los expertos en el aparato locomotor lo más importante es, en primer lugar, aclarar que la aplicación de frio o calor sobre lesiones musculares u óseas son solamente un complemento terapéutico de los tratamientos determinados por el traumatólogo o el fisioterapeuta.

Lo mejor ante un dolor que se prolonga o nos incapacita demasiado es acudir a un profesional médico que determine las causas de la lesión y el mejor tratamiento a seguir.

Una vez aclarada esta cuestión, el uso de crioterapia (frío) o termoterapia (calos) en casa dependerá del tipo de lesión, de cuando se haya producido, y de la zona sobre la que se va a aplicar.

La aplicación de frio local se realiza sobre traumatismos recientes, como esguinces, torceduras, golpes…. Normalmente, este tipo de lesiones se producen cuando se realiza ejercicio físico.

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En estos casos, el frío tiene un efecto analgésico porque disminuye el tono muscular y mejora la contracción.

Esta crioterapia casera se aplicará durante las 24 o 48 horas siguientes al momento en el que se hay producido la lesión.

¿Cómo se aplica? Disponemos en farmacias de bolsas de gel que se introducen en el congelador. Si no tenemos, podremos utilizar las tan socorridas bolsas de verduras congeladas, como los guisantes.

Pero ¡cuidado! Es importante que protejamos con una toalla o paño cualquiera de los elementos que utilicemos, porque el frío quema la piel.

En cuanto a la duración, 10 minutos de exposición al frío serán suficientes. Porque si nos excedemos se producirá una vasodilatación excesiva.

La opción de aplicar calor local es más conveniente cuando la lesión se ha producido hace tiempo y ya ha desaparecido la inflamación. Estaríamos hablando de dolencias como las tendinitis crónicas, dolores de espalda, contracturas o agujetas.

El calor tiene un efecto analgésico porque dilata los vasos sanguíneos y favorece la circulación de la sangre a través del músculo. Además, mejora la elasticidad de los tejidos.

La mejor forma de aplicarlo es mediante bolsas de gel o de semillas que pueden ser calentadas en el microondas, o con las clásicas mantas eléctricas.

El tiempo de aplicación no debe superar los 20 minutos, porque, como ocurría con el frio, pueden producirse quemaduras en la piel.

En todo caso, deberemos seguir los consejos del especialista que trata la lesión y plantearle cualquier duda que tengamos.

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