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Responde el doctor

Por qué está aumentando en las mujeres el riesgo de infarto, ictus, insuficiencia cardíaca…

  • Los especialistas dan cada vez más importancia al estudio de la enfermedad cardiovascular en la mujer, y consideran necesario analizar los factores de riesgo desde la perspectiva de sexo
  • En el caso de las mujeres diabéticas, por ejemplo, tienen un 40% más de riesgo de cardiopatía isquémica (infarto agudo de miocardio o angina de pecho) que los hombres diabéticos

15 abril, 2021


Rebeca Gil
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Es cierto que tanto hombres como mujeres comparten los factores de riesgo típicos de las enfermedades cardio vasculares. La diabetes mellitus, el exceso de colesterol, la hipertensión arterial, el tabaquismo y el sedentarismo.

Pero como explica la doctora Milagros Pedreira, cardióloga y una de las coordinadoras del Grupo de Trabajo de Mujeres en Cardiología de la Sociedad Española del Corazón, «unos son más prevalentes en un sexo que en otro y no afectan a ambos por igual».

Por esta razón los especialistas dan cada vez más importancia al estudio de la enfermedad cardiovascular en la mujer, y a analizar los factores de riesgo cardiovascular desde la perspectiva de sexo y género.

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Un ejemplo claro de la necesidad de esta perspectiva de estudio es, por ejemplo, la diabetes, que en mujeres incrementa el riesgo cardiovascular de forma significativa.

Cualquier persona con diabetes mellitus tiene el doble de riesgo cardiovascular que la media de la población no diabética. Pero es que en el caso de las mujeres diabéticas este riesgo se dispara, de forma que tienen un 40% más de riesgo de cardiopatía isquémica (infarto agudo de miocardio o angina de pecho) frente a los hombres diabéticos.

Además, en ellas aumenta el riesgo cardiovascular total en siete veces, frente a tres de un varón diabético, y con mayor incidencia de infarto, ictus e insuficiencia cardiaca, así como una mayor mortalidad en las mujeres.

La doctora Pedreira explica que estas diferencias tan acusadas del riesgo cardiovascular de la diabetes en contra de las mujeres «se han atribuido a diversas causas, entre ellas una diferente respuesta a algunos tratamientos. Además, se ha especulado con un «peor» tratamiento farmacológico en ellas».

Pero no sólo la diabetes, otro importante factor de riesgo cardiovascular como el sedentarismo es significativamente más frecuente en mujeres en cualquier momento de su vida.

«Esto tiene las consiguientes implicaciones pronósticas por su incidencia frente al control de la diabetes, la hipertensión arterial o la hipercolesterolemia», dice la especialista en cardiología.

Otro factor de riesgo es el tabaco que, aunque es más frecuente entre hombres, penaliza más a las mujeres.

Así, metaanálisis de múltiples estudios han encontrado un aumento del 25% del riesgo cardiovascular en mujeres que fuman. «El tabaco se asocia con la mitad del total de todos los eventos cardiovasculares en ellas, y triplica el riesgo de infarto de miocardio», detalla la cardióloga.

Factores de riesgo cardiovascular «femeninos»

Junto a los ya vistos factores de riesgo «clásicos», también existen factores de riesgo «propios» del sexo femenino, entre ellos los relacionados con el embarazo.

En este grupo están todos los que tienen que ver con trastornos hipertensivos durante la gestación, como la hipertensión gestacional o la preeclampsia (que es una complicación del embarazo caracterizada por presión arterial alta y signos de daños en otro sistema de órganos, más frecuentemente el hígado y los riñones), la diabetes gestacional, el parto prematuro o el aborto espontáneo. Todos ellos se asocian a un incremento del riesgo cardiovascular en la mujer a lo largo de su vida.

«También existen otros factores exclusivos del sexo femenino, como el síndrome del ovario poliquístico o la menopausia precoz. Esta última aumenta el riesgo cardiovascular por la pérdida de la actividad de los estrógenos, un peor perfil lipídico, cambios en la distribución de la grasa corporal, un aumento de la hipertensión arterial y, en general, disfunción endotelial e inflamación», asegura la doctora Pedreira.

Además, la depresión, un factor de riesgo cardiovascular en alza junto con el estrés psicosocial o agudo, penaliza más a las mujeres porque están más expuestas a la adversidad que los hombres.

También se ha demostrado que enfermedades autoinmunes e inflamatorias como el lupus eritematoso sistémico y la artritis reumatoide, con una elevada prevalencia en mujeres, se asocian con el engrosamiento acelerado de las arterias (ateroesclerosis).

«La cardiopatía isquémica es la primera causa de muerte en mujeres con lupus. Las mujeres jóvenes, de entre 35 y 44 años, con lupus tienen una probabilidad de sufrir infarto de miocardio 50 veces superior a las mujeres de edad similar sin esa enfermedad, según el Framingham Heart Study», asegura la cardióloga.

Con todos estos datos, la doctora Pedreira considera «fundamental» el conocimiento y control adecuado de los factores de riesgo comunes, con especial atención a la diabetes, el tabaco y el sedentarismo.

Pero también el conocimiento de los factores exclusivos del sexo femenino, la asociación de enfermedades inflamatorias autoinmunes y el efecto de la depresión y factores psicosociales en las mujeres.

«Resulta vital que parte de este conocimiento se extienda a las propias mujeres, ya que este hecho puede contribuir a cambiar hábitos de vida e inducir a la búsqueda de atención médica para lograr el control de otros factores menos difundidos, como los derivados del embarazo o relacionados con cambios hormonales», reflexiona la cardióloga.

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