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¿Qué hacer si tengo rosácea facial?

  • ES un trastorno crónico de la piel que afecta a la cara y provoca enrojecimiento y granos en las mejillas, a veces con formación de pus.
  • Los expertos de la Academia Española de Dermatología señalan dos factores esenciales: alteraciones en los vasos sanguíneos que hay bajo la piel e inflamación crónica de la piel.

25 abril, 2021

Rebeca Gil

La Real Academia de la Lengua Española define el rubor con varias acepciones. Es el «enrojecimiento del rostro provocado por la vergüenza»; «vergüenza o turbación del ánimo» o «color encarnado o rojo muy encendido». Pero introduce una definición más, «enrojecimiento patológico de la piel».

Y es que para muchos el rubor constante en las mejillas es una afección cutánea y, también, un auténtico calvario. Hablamos de la rosácea, un trastorno crónico de la piel que afecta a la cara, y que provoca enrojecimiento y granos en las mejillas, a veces incluso con formación de pus.

Esta enfermedad afecta tanto a hombres como a mujeres, pero es más frecuente en mujeres con la piel clara.

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¿Por qué se aparece la rosácea?

Los expertos de la Academia Española de Dermatología señalan múltiples factores, pero hay dos esenciales:

  • Alteraciones en los vasos sanguíneos que hay bajo la piel. Estas venas pueden cambiar por cuestiones genéticas o por reaccionar a estímulos externos como la exposición al sol, el alcohol, el estrés, los cambios de temperatura o las comidas con mucho picante.
  • Inflamación crónica de la piel. La hinchazón se produce, probablemente como consecuencia de las alteraciones en los vasos sanguíneos, a la que se suman otros factores como problemas de inmunidad o anteriores y a la que se suman otros factores (alteraciones de la inmunidad, actividad microbiana.

En cualquier caso, la herencia pesa mucho en la aparición de la rosácea ya que según señalan los dermatólogos «el 40% de los pacientes tienen historia familiar» de esta patología cutánea.

¿Qué hacer si sufrimos rosácea?

Afortunadamente para saber si realmente sufrimos este trastorno de la piel no debemos someternos a ningún tipo de prueba diagnóstica. Sólo con los síntomas (enrojecimiento y granos en las mejillas) el dermatólogo es capaz de diagnosticarla.

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Y aunque el tratamiento va a depender de las causas que la hayan provocado, desde la Academia de Dermatología señalan algunas pautas que deben seguir los pacientes:

  • Es esencial para el paciente con rosácea protegerse del sol con el uso diario de fotoprotectores de alta potencia, que impidan el paso tanto de la luz ultravioleta A como de la ultravioleta B.
  • Utilizar prendas de vestir y complementos que protejan de la luz solar (sombreros, viseras o sombrillas).
  • Durante los meses de más frio los dermatólogos recomiendan cubrir la cara con una bufanda o aplicar cremas protectoras.
  • Muchos pacientes con rosácea tienen, además, la piel sensible, así que lo más indicado para ellos es usar cremas hidratantes faciales hipoalergénicas o específicas para pieles con rosácea.
  • A la hora de la limpieza facial es recomendable utilizar jabones suaves, y tratar de no frotar con demasiada energía la cara.
  • También se deben evitar las lociones alcohólicas, como desmaquillantes o after sabe.
  • A la hora de maquillarnos si optamos por productos que contengan pigmentos de color verde conseguiremos disimular algo las rojeces.
  • ¡Y nada de usar corticoides si nuestro dermatólogo no nos los ha prescrito! Usarlos de forma inadecuada pueden empeorar la rosácea.

En cualquier caso lo mejor que podemos hacer si sospechamos que el rubor de nuestras mejillas se puede deber a este trastorno cutáneo es acudir al especialista en dermatología que decidirá que tratamiento aplicar en cada caso.

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En ocasiones, se acude a fármacos tópicos, que se aplican directamente sobre la piel, (antibióticos, permetrina) u orales como antibióticos.

En determinadas circunstancias una buena solución es el tratamiento con láser o luz pulsada, con el fin de destruir los vasos sanguíneos visibles o disminuir el enrojecimiento.

En conclusión, aunque todavía no es posible curar definitivamente la rosácea, si que existen tratamientos con los que atenuar los síntomas, mejorar el aspecto de la piel y aumentar la calidad de vida de los pacientes.

Rosácea y mascarillas, mala combinación

Va a hacer un año desde que se introdujo la obligatoriedad del uso de la mascarilla como elemento indispensable para prevenir el coronavirus. Y aunque su importancia es absoluta, es cierto que ha supuesto algunos problemas para la piel de nuestra cara.

Así lo indica el doctor, Ricardo Ruiz Villaverde, portavoz de la Academia Española de Dermatología y Venereología. «El uso de la mascarilla, que la mayoría de la población llevamos puesta la mayor parte del día salvo el tiempo que estamos en casa, influye en la aparición de dos tipos de problemas, sobre todo dermatitis seborreica y rosácea o dermatitis perioral».

Para este experto en dermatología los problemas derivados del uso de los cubrebocas es que «la mayoría de las personas no hacen unas correctas medidas de hidratación cuando se quitan la mascarilla al llegar a casa. Estas medidas no solucionan del todo el problema, pero sí disminuyen su intensidad».

Y cuando el problema «es muy acuciante, evidentemente necesitará un tratamiento médico que puede ser prescrito bien por su médico de familia o por el dermatólogo», señala Ruiz.

El tratamiento va a ser diferente según el problema que está causando o agravando el uso de la mascarilla. «En el caso de la dermatitis seborreica, se trata con corticoides suaves o fármacos inmunomoduladores. En el caso de la dermatitis perioral o rosácea a veces hay que tratar incluso con antifúngicos tópicos y con un antibiótico tópico» explica el doctor.

Pero ¿Cómo evitar que la mascarilla afecte a nuestra piel? Pues el doctor Ruiz Villaverde nos ofrece algunas pautas a seguir:

  • «La mejor manera, evidentemente, es escoger una rutina de higiene adecuada porque normalmente las personas afectadas suelen ser personas con piel grasa o mixta. Realizar una adecuada higiene de nuestra piel una vez al día será suficiente».
  • «El tiempo que pasemos en casa o con nuestra burbuja de seguridad, retirar la mascarilla para que la piel respire, y aprovechar para hidratarla adecuadamente».
  • «Si a pesar de la higiene, el problema persiste debería ser evaluado por un dermatólogo por el riesgo de que se haya desarrollado un eccema de contacto a algunos de los componentes de la mascarilla».

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