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Cómo proteger del sol a los niños y adolescentes

  • Nuestra piel es distinta en cada etapa de la vida y por tanto los cuidados que requiere no siempre son los mismos: claves para niños y adolescentes.
  • El Consejo General de Farmacéuticos nos aclara algunas cuestiones sobre la protección solar de los más jóvenes de la casa de cara al verano que ya está casi encima.

26 mayo, 2021

Rebeca Gil

Podríamos pensar que el sol nos afecta a todos por igual y que no hay diferencia ninguna en las formas de protegernos. Pero no es así. Nuestra piel es distinta en cada etapa de la vida y por tanto los cuidados que requiere no siempre son los mismos.

Y no sólo la piel, cambian los hábitos según la edad, la forma de alimentarse, los medicamentos que se toman, y todo, absolutamente todo, afecta a la incidencia que las radiaciones solares tienen sobre nuestro organismo.

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La base está clara. Hay que protegerse del sol siempre, con independencia de la edad. Pero el Consejo General de Farmacéuticos nos aclara algunas cuestiones sobre la protección solar de los más jóvenes de la casa de cara al verano que ya está casi encima.

Los farmacéuticos insisten en que la educación en fotoprotección debe iniciarse en la infancia ya que los efectos dañinos de la radiación son acumulativos e irreversibles.

Es más, entre el 50 y el 80 % de la exposición solar que un individuo recibe a lo largo de toda la vida, se realiza entre los 18 – 21 primeros años.

Cómo proteger a los niños

Además de la piel, el Consejo General de Farmacéuticos nos ofrece algunas recomendaciones para también proteger los ojos y, por supuesto, cuidar la alimentación durante los meses de verano.

Piel

  • Es aconsejable que los fotoprotectores en niños sean resistentes al agua, al sudor y al rozamiento, dada la actividad continua de los más pequeños.
  • Lo mejor en todo caso es optar por el uso de protectores solares con filtros físicos frente a los químicos. La razón es que la proporción de superficie cutánea/peso corporal en niños es mayor y por eso su exposición a sustancias de aplicación tópica (cremas) es mayor.

Además, la piel de los niños es más permeable y el mecanismo de acción de los filtros físicos es por dispersión reflexión y no por absorción como los filtros químicos. Afortunadamente la oferta de filtros solares específicos para niños es abundante.

Ojos

Los niños no sólo tienen una piel más delicada y delgada que los adultos, sino que sus ojos también son mucho más sensibles por eso es aconsejable:

  • Los bebés menores de 6 meses no deben ser expuestos al sol. Si es inevitable, las sobrillas, paraguas, telas o cualquier elemento físico puede ayudarnos a protegerlos.
  • Entre los 6 meses y los 3 años ya pueden permanecer al sol, pero durante un tiempo mínimo y siempre con gafas, bien sujetas para que no se las quiten.
  • A partir de los 3 años, las gafas de sol deben ser una constante siempre que se realicen actividades al aire libre incluso en días nublados.

Alimentación

  • En la infancia se pueden producir deficiencias en el aporte de determinados nutrientes esenciales en el correcto mantenimiento de la piel y de los ojos, así como en su fotoprotección.
  • El consumo de verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales y pescado tiende a ser bajo lo que supone un aporte insuficiente de fibra, ácidos grasos omega-3, folatos, vitamina D, calcio, hierro, selenio, zinc, etc.
  • La hidratación es especialmente importante en esta etapa de la vida.

Cómo proteger a los adolescentes

Los «problemas» típicos de esta etapa vital (rebeldía, preocupaciones por el aspecto físico, etc..) cambia completamente la forma de educar en la protección solar. Para los farmacéuticos los aspectos claves en esta etapa son:

Piel

  • Enseñarles «la regla de la sombra«: el sol es más peligroso cuanto más pequeña es la sombra del individuo en relación con la altura. El riesgo se reduce a mayor longitud de sombra.

Con esto pueden tener una idea clara de cuándo es menos conveniente la exposición solar.

  • La preocupación por el físico puede llevar a los más jóvenes a necesitar verse morenos para mejorar su aspecto. Esto no está mal, pero debemos explicarles los riesgos derivados del uso de las cabinas de bronceado.

Se les puede plantear como alternativa el uso de autobronceadores, son efectivos y no plantean riesgos para la salud.

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Ojos

  • El uso generalizado entre adolescentes de móviles, tabletas y otros dispositivos electrónicos ha provocado que los casos de ojo seco hayan aumentado en estas edades. Así que la protección ocular es importante.
  • Además, entre adolescentes son usuales los tratamientos con antihistamínicos, el uso de anticonceptivos o fármacos derivados de la vitamina A pueden provocar también sequedad ocular.
  • La práctica de deporte al aire libre y los deportes de nieve hacen que los adolescentes estén más expuestos a las radiaciones ultravioletas, por tanto se deben utilizar gafas de sol adecuadas al momento.

Alimentación

  • Es importante incrementar la ingesta de frutas, verduras y pescados. Su consumo, deficitario a estas edades, supone un déficit de determinadas vitaminas (C y E, relacionadas con la síntesis de proteínas y la proliferación celular), minerales (calcio, hierro y zinc, relacionados con diversos aspectos del crecimiento) y otros nutrientes (omega-3).

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