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El ‘coronavirus español’ llegó en febrero, se dispersó en un partido, una feria y un funeral… y no lo hemos vuelto a ver

  • Tras analizar 2.170 secuencias genómicas del coronavirus, los investigadores han concluido que en España no hubo un paciente cero
  • Han identificado 519 entradas al principio de la primera ola, pero sólo unas pocas lograron generar un número importante de contagios
  • Los linajes del virus que tuvieron “más éxitos” de contagios están muy cerca de los genotipos del SARS-COV2 que circularon por Asia

29 octubre, 2020

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La búsqueda del paciente que introdujo la pandemia en todos y cada uno de los países del mundo es una labor detectivesca en toda regla. Y existen equipos de investigación dedicados a ello porque sería muy útil descubrirlo. Conocer quién, dónde y cómo, introdujo el coronavirus, es esencial para conocer el virus, su comportamiento y la forma de combatirlo.

El caso más antiguo de COVID-19 en España data de finales de enero. Era un paciente que, tras regresar de un viaje a Nepal, sufrió una neumonía de origen desconocido pero sospechoso de coronavirus, y terminó falleciendo.

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Que fuera el primer paciente no quiere decir que fuera el origen de la epidemia. En este caso en concreto, una vez realizados los estudios epidemiológicos y el análisis del paciente, no se detectó que hubiera provocado ningún contagio secundario.

Entonces, ¿cómo entró el coronavirus en España?

Entre los ‘detectives’ que se han encargado de este asunto se encuentra un equipo de investigadores integrados en el consorcio SeqCovid que lidera el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y que, tras analizar 2.170 secuencias genómicas del coronavirus, han concluido que en España no hubo un paciente cero que introdujera el virus.

El SARS-COV2 se introdujo en nuestro país a través de más de 500 entradas.

En concreto este grupo de investigadores han identificado 519 entradas al principio de la primera ola del coronavirus, entre el mes de febrero y el mes de abril. Pero lo cierto es que no todas esas entradas lograron un “éxito epidemiológico”. Sólo unas pocas lograron generar un número importante de contagios.

En concreto, fueron los genotipos SEC7 y SEC8 del coronavirus los que lograron prender la mecha del contagio en España, provocando el 10% y hasta el 60% respectivamente, de las infecciones por Covid-19 durante la primera semana del mes de marzo.

Pero, además, a la dispersión del coronavirus por la península contribuyó de forma importante la celebración de varios eventos de superdispersión: un partido de futbol, un funeral y una feria de arte.

Y ¿donde estuvieron esas entradas? Después de realizar una reconstrucción detallada de los genotipos del coronavirus que tuvieron más capacidad de contagio, los investigadores han concluido que el virus entró muchas veces y de forma simultánea desde Italia. Ocurrió antes de que nuestro vecino europeo diera la voz de alarma.

El análisis de las muestras facilitadas por diversos hospitales de España, entre los que se encuentran el Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, el Hospital Clínic de Barcelona, el Centro de Investigación Biomédica de La Rioja o el Hospital de Elche, ha permitido a los investigadores situar de forma precisa las entradas del virus.

Al inicio de la segunda quincena Febrero, el SARS-COV2 se introdujo por múltiples vías a través de Valencia. El 19 de febrero de este año se disputó un partido de fútbol entre el club italiano Atalanta y el Valencia. Al mismo tiempo, en Madrid se celebraba una feria de arte internacional.

A finales del mes de febrero, tiene lugar un funeral en Vitoria, que produjo una superdispersión del virus hacía todo el País Vasco y a La Rioja. Esto aumentó la frecuencia del genotipo y evitó su extinción.

Según explica el investigador Iñaki Comas, del Instituto de Biomedicina de Valencia (IBV-CSIC), “la alta movilidad entre provincias españolas hizo el resto para que el genotipo se convirtiera en el más exitoso de la primera ola en España”, indica.

Un genotipo del coronavirus único en Europa

Otra de las cuestiones que se ha revelado gracias a esta investigación filogenética del virus es que la diversidad genómica del coronavirus en España es poco frecuente en Europa.

Si comparamos con los estudios genéticos del virus realizados en Reino Unido, por ejemplo, vemos que allí los genotipos identificados son distintos y menos numerosos que los de nuestro país.

Además, los linajes del virus que tuvieron “más éxitos” de contagios, están muy cerca de los genotipos del SARS-COV2 que circularon por Asia entre finales del 2019 y principios del 2020.
Este hecho concuerda con la teoría de que el coronavirus entró en España muy pronto, sobre todo a partir de la segunda mitad de febrero de 2020, y con una expansión muy veloz a todo el territorio nacional para finales de febrero.

La eficacia de los confinamientos

Pero si de algo están seguros los investigadores que han participado en este estudio es de la incontestable eficacia que las medidas de restricción tienen sobre la contención del coronavirus.

Los análisis también demuestran la alta efectividad del confinamiento durante marzo y abril, que prácticamente eliminó estos genotipos exitosos, ya que no se han vuelto a detectar en la segunda ola. “De hecho, en la segunda ola se están viendo nuevos genotipos aparecer con patrones similares a los mencionados en este trabajo”, dice Iñaki Comas.

El investigador advierte: “Uno de los mensajes más importantes extraídos del informe es la necesidad de tomar medidas de restricción a tiempo para contener estos genotipos antes de que se expandan y tengan un peso tan importante en la epidemia. Como ocurre en otras partes del mundo, al éxito de estos genotipos contribuye una combinación de múltiples introducciones asociadas a eventos de superdispersión y a una alta movilidad”.