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Día Internacional del VIH: En España, uno de cada siete enfermos de SIDA todavía no lo saben

  • Desde los años 80 del siglo pasado el VIH ha infectado a 70 millones de personas en todo el mundo y ha matado unos 32 millones
  • En 1996, gracias al desarrollo de los antirretrovirales, el VIH dejó de ser una enfermedad mortal, pero no en todos los países
  • Después de 40 años, una gran inversión y muchísimo esfuerzo investigador en todo el mundo, seguimos sin encontrar una vacuna

01 diciembre, 2020


Rebeca Gil
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Aunque ahora mismo el coronavirus acapare nuestra atención diaria, no es la primera vez que un virus provoca una pandemia y pone el mundo del revés. A principios de los años 80 del siglo pasado, la aparición del Virus de Inmunodeficiencia Adquirida, el VIH, provocó un verdadero tsunami sanitario.

Desde entonces el VIH ha infectado a 70 millones de personas en todo el mundo y ha matado unos 32 millones.

Y aunque desde el año 1996, gracias al desarrollo de los antirretrovirales, el VIH ha dejado de ser una enfermedad mortal, todavía no se dispone de una vacuna efectiva.

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Así que, casi 40 años después de su irrupción, el SIDA continúa siendo un importante problema de salud pública porque el número de personas que son infectadas por un enfermo no tratado es de 2 a 4. Es decir, la capacidad de reproducción del VIH está por encima de la de la gripe o el ébola.

Si algo ha calado en la población con la pandemia del coronavirus es que protegernos del SARS-COV2, es proteger a los demás. Peo desgraciadamente parece que esta concienciación no ha funcionado igual con el VIH.

Y es que, a falta de vacuna, la mejor forma de acabar con el virus del SIDA es su detección temprana.

Los expertos estiman que en nuestro país hay entre 135.000 y 170.000 infectados por VIH, de los que el 14% no están diagnosticados, desconocen que son portadores del virus y son los principales responsables de las nuevas transmisiones del virus.

El objetivo del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) para este año 2020 era alcanzar tres objetivos al 90%
– Que el 90% de las personas que viven con el VIH estén diagnosticados.
– Que 90% de las que lo estén reciban tratamiento.
– Que el 90% de quienes se encuentran en tratamiento para el VIH logren la supresión de la carga vírica para que su sistema inmunitario permanezca fuerte y no presenten más infección.

En España se han alcanzado los objetivos al 90% en cuanto al tratamiento y a la supresión de la carga vírica, pero todavía quedan muchos pacientes por diagnosticar.

La no detección del virus no sólo puede provocar un peor pronóstico y una peor calidad de vida para el enfermo, sino que constituye, además, una peligrosa bolsa de reinfecciones. Porque una persona portadora de VIH sin diagnosticar tiene una capacidad de transmisión cinco veces mayor que un diagnosticado.

Según los datos del Ministerio de Sanidad, casi la mitad de los pacientes (un 47,6%) han recibido un diagnóstico tardío.

¿Qué es el VIH?

VIH significa virus de inmunodeficiencia humana. El VIH es un retrovirus que infecta las células del sistema inmunitario humano destruyéndolas o dañándolas. De esa manera va produciendo una progresiva disminución del sistema inmunitario, o lo que es lo mismo, va dejando al enfermo sin defensas y peligrosamente expuesto.

Las personas con inmunodeficiencia son mucho más vulnerables a un amplio número de infecciones y cánceres, la mayoría de los cuales son raros entre personas sin inmunodeficiencia.

Los síntomas de la infección por VIH se desarrollan en 3 fases:
La primera fase pasa inadvertida en la mayor parte de las ocasiones. Se produce entre las 2 y 4 semanas posteriores a la infección y puede provocar síntomas muy parecidos a los de una gripe.

En la segunda fase, denominada crónica, el retrovirus sigue infectando las células, aunque de manera muy lenta. En esta fase es clave la medicación con antirretrovirales. Si el paciente sigue un tratamiento de forma correcta y se somete a controles periódicos, puede cronificar la infección y no desarrollar nunca el SIDA.

En la tercera última fase el virus se ha multiplicado de forma exagerada y las defensas inmunológicas del paciente no son capaces de responder. Como consecuencia el paciente desarrolla distintas enfermedades y tumores a las que su organismo no podrá hacer frente, provocando su fallecimiento. Esta fase se denomina avanzada o de SIDA.

El objetivo de los especialistas en VIH para el año 2030 es completamente ambicioso: acabar con el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida.

Según los modelos epidemiológicos, conseguir detectar un 95% de los casos, tratar otro 95% y reducir la cargar viral del 95% de los infectados, permitiría que el virus entrara en remisión espontánea y finalmente desaparecería.

Pero no olvidemos que todos estos objetivos que tan bien suenan en Occidente, y en los que tanto estamos avanzando, no se desarrollan igual en muchos países en los que el SIDA continúa siendo una enfermedad mortal que afecta a millones de personas. Allí no ha dejado de ser una ‘pandemia mortal’.