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Salud

¿Me puedo infectar después de la primera dosis? Los médicos resuelven dudas sobre las vacunas

  • En apenas un mes, el porcentaje de españoles que son partidarios de vacunarse ha pasado del 40% al 72,5% según el CIS
  • La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) ha elaborado un nuevo documento para aclarar dudas

01 febrero, 2021


Rebeca Gil
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En los últimos días el panorama de la vacunación se ha ensombrecido. La reducción de dosis enviadas, y los retrasos de Pzifer-BionTech y Moderna, sumados a los problemas con la distribución de la de Astrazeneca antes incluso de que sea aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA), está demorando el objetivo de la inmunidad de rebaño.

La parte positiva es que cada vez son más los convencidos de la necesidad de la vacuna como única salida a la crisis del coronavirus. En apenas un mes, el porcentaje de españoles que son partidarios de vacunarse ha pasado del 40% al 72,5% según el CIS. Y esto siempre es una buena noticia.

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Y mientras tanto siguen surgiendo preguntas sobre la administración de las vacunas ya aprobadas, a las que las sociedades científicas van dando respuestas. Una vez iniciado el proceso y aclaradas las dudas sobre la idoneidad de vacunar a inmunodeprimidos, embarazadas, pacientes con tratamientos anticoagulantes o personas con alergias, van apareciendo nuevas dudas.

¿Qué pasa cuando una persona se infecta de SARS-CoV-2 después de recibir la primera dosis o si ha tenido una reacción grave tras vacunarse? ¿Se les puede administrar la segunda? La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) ha elaborado un nuevo documento para aclarar todas estas cuestiones.

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¿Ha habido una reacción alérgica a la primera dosis?

Esta semana conocíamos el primer informe de vigilancia de la seguridad de las vacunas contra la Covid-19 realizado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, en el que se reportaba que sólo 4 personas, todas mujeres, habían sufrido una reacción alérgica grave tras la primera dosis. Todas ellas se recuperaron satisfactoriamente.

En cualquier caso, las sociedades científicas recomiendan que cuando se vaya a administrar la segunda dosis, el profesional sanitario debe preguntar siempre si hubo reacciones alérgicas en los primeros 30 minutos posteriores a la administración de la primera dosis. Si las hubiera habido la FACME recomienda NO administrar la segunda dosis.

¿De qué tipo de reacciones alérgicas estamos hablando?

– Reacciones moderadas tras la primera dosis que provocaran urticaria aguda generalizada, ronchas, abones, hinchazón, broncospasmo o disnea aislada.

– Reacciones graves: anafilaxia.

En cualquier de los dos casos los especialistas recomiendan NO administrar la segunda dosis hasta que no se haya realizado un estudio alergológico del paciente.

Las reacciones alérgicas graves pueden aparecer tras la segunda dosis sin que haya habido reacción previa tras recibir la primera dosis y sin que la persona tenga antecedentes de alergia grave a otros agentes.

Las vacunas que se administran en este momento contra la Covid-19 sólo están contraindicadas en personas alérgicas a tres sustancias que las componen: el polietilenglicol, tween 80 o polisorbato y trometamol.

Si he tenido reacciones no alérgicas en la primera dosis, ¿las tendré también en la segunda?

Es muy habitual que cuando nos ponen una vacuna, del tipo que sea, surja alguna reacción como inflamación, dolor local. Insistimos, es algo habitual.

Ocurre lo mismo con las vacunas contra la Covid-19, cuyos efectos secundarios más típicos son el malestar general, el dolor de cabeza, fiebre… En la población incluida en los ensayos, estos efectos fueron de intensidad leve-moderada y de duración menor a 72h y, en caso necesario pueden tratarse con paracetamol u otros analgésicos/antipiréticos.

En estos casos, la segunda dosis debe administrarse normalmente.

Por otra parte, las sociedades científicas recuerdan que no se debe tomar antes de recibir la vacuna ningún analgésico o antipirético para prevenir los posibles efectos secundarios. Esto puede afectar a la eficacia de la vacuna.

Si una vez administrada la vacuna surgiera malestar o fiebre, se pueden tomar como siempre.

Lo que de momento no pueden asegurar las sociedades científicas es si estás molestias leves aparecidas tras la primera dosis también se producirán en la segunda.

Si me vacuno después de haber tenido la Covid-19 ¿tendré más reacción a la vacuna?

Según los ensayos clínicos de Pfizer y Moderna, en la que participaron unas 900 personas que habían pasado la enfermedad de forma asintomática, estos pacientes no presentaron más reacciones adversas ni de mayor intensidad que los que no habían estado en contacto con el virus.

De momento, la FACME reconoce que, aunque no se disponen todavía de los datos en vida real de las segundas dosis en esta población, “el conocimiento general y la experiencia con otras vacunas indica que serían reacciones similares a las ya descritas para la primera dosis, de rápida resolución y manejables con antipiréticos y analgésicos comunes”.

¿Y si me contagio entre la primera y la segunda dosis?

Hasta este momento según la FACME no existen datos sólidos para determinar cuál sería el grado y duración de la inmunidad esperable en estos casos. Pero los expertos coinciden en que tras recibir la primera dosis debemos comportarnos como si no nos hubiésemos vacunado, porque no estaremos completamente protegidos. Por eso todos insisten en que lo ideal sería vacunar a personas ‘limpias’, y que se comporten con toda la prudencia entre una y otra dosis.

Recordemos que el periodo establecido entre dosis es de 21 días para la vacuna de BioNTec Pfizer, y de 28 días para la de Moderna.

¿Y qué pasa con los test de antígenos, las PCR y las pruebas serológicas tras la vacunación?

Una de las dudas sobre las vacunas contra la Covid-19 es si los vacunados pueden seguir infectando, aunque no desarrollen la enfermedad. Como se trabaja con la hipótesis de que esto es posible, lo más probable es que las personas que vayan completando su pauta vacunal tengan que volverse a someter a alguna prueba diagnóstica.

Si esto ocurre ¿cómo debemos interpretar los resultados? En el caso de hacernos una PCR hay que tener claro que no es posible obtener falsos positivos debidos a la vacunación.

La vacuna supone la administración de un fragmento de ARN mensajero, que producirá la proteína S. Como ese ARNm se degrada rápidamente tras su administración y no alcanza la vía respiratoria, no puede ser detectado en ningún caso en nuestra nariz ni boca.

En el caso de los test de antígenos, la información científica de la que dispone la FACME permitiría descartar que pudiera haber presencia de antígenos en mucosa nasofaríngea tras la vacunación intramuscular.

“Por lo tanto, la hipótesis actual es que los test antigénicos tampoco mostrarían falsos positivos tras la vacunación frente a COVID-19”.

Por último, están los resultados de los test serológicos cuyos resultados sí variaran tras la administración completa de la vacuna. Y es que estas pruebas detectarán la presencia de los anticuerpos generados por la vacuna, de la misma forma que lo hacen cuando se ha superado la enfermedad.

La mayoría de los test disponibles en los laboratorios clínicos, detectarán tanto los anticuerpos generados por la infección natural como los generados por la vacuna.

Recomendaciones generales

Teniendo en cuenta todas estas consideraciones basadas en el conocimiento científico que se posee hasta este momento, las sociedades científicas establecen una serie de recomendaciones generales a tener en cuenta tanto por las personas vacunadas como por aquellos que todavía no lo están.

– Un paciente, esté vacunado o no, con un resultado POSITIVO tras una prueba de antígenos o una PCR, debe considerarse COVID POSITIVO. Esto quiere decir, que tendrá que aplicar todas las medidas de salud pública para evitar los contagios, aislamiento, rastreo de contactos y tratamiento si es preciso.

La posibilidad de tener un falso positivo es la misma tanto si se ha recibido la vacuna, como si no fuera así. En pacientes sintomáticos, la probabilidad de falso positivo es excepcional con cualquiera de las dos técnicas diagnósticas existentes (PCR y antígenos).

– Todavía se desconoce si la inmunidad que produce la vacuna impide también la infección o solo impide el desarrollo de enfermedad sintomática. Esto significa que al estar en plena tercera ola de contagios del SARS-CoV-2, es muy posible que las personas que están siendo vacunadas puedan adquirir la infección. Así que, hay que mantener todas las medidas de prevención.

– Como la vacuna puede producir fiebre, cansancio y malestar general, lo más indicado es que si estos síntomas no desaparecen a las 24 o 48 horas, el paciente debe someterse a un test de Covid para descartar o confirmar el contagio.

– La aparición de tos, anosmia o neumonía son propias de COVID-19 y no de la vacuna, así que en estos casos se debe realizar una prueba de antígenos.

– Y una cuestión más, si realizamos un test serológico tras la vacunación, el método empleado para su elaboración puede influir en los resultados del mismo. De esa forma, podrían no detectar los anticuerpos a pesar de haber desarrollado ya la inmunidad.

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