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Conozca los niveles de riesgo de contagio del coronavirus aplicados a situaciones concretas de nuestra vida

  • El Centro de Control de Enfermedades del gobierno de EE. UU. ha hecho oficial una lista de consejos con evidencia científica emergente
  • Consejos concretos y fáciles de aplicar a nuestra vida para saber cómo actuar y evitar la transmisión del coronavirus
  • El CDC de Atlanta nos da una información concreta sobre la carga viral requerida para iniciar la enfermedad, de más o menos 1.000 vp

16 junio, 2020



Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA

El Centro de Control de Enfermedades del gobierno de EE. UU. en Atlanta ha hecho oficial una lista de consejos con evidencia científica emergente para tener en cuenta a la hora de evitar la transmisión del coronavirus.

Son consejos de una línea, concretos y fáciles de entender por cualquier persona, para que cada uno tenga las directrices generales y pueda sacar sus propias conclusiones con el objetivo de evitar contagios.

La mayoría se basan en lo que parece imponerse en la investigación científica y la investigación empírica, que es el hecho de que la mayor causa de contagios son las gotas de saliva (gotas de Fluge), lo que se entiende perfectamente leyendo nuestro artículo sobre ‘Explicaciones y consejos prácticos para aprender a vivir sin contagiarse por el coronavirus’.

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En esta ocasión vamos a comenzar reproduciendo la lista que ha elaborado el CDC de Atlanta, y a continuación vamos a explicarla para que todos lo entendamos. Porque en lo que se refiere al coronavirus SARS-CoV-2, el conocimiento salvará vidas y reducirá la gravedad de los repuntes, en el caso de que los haya.

Así que unas líneas rápidas, primero… y un análisis que no debe perderse, a continuación.

Esta es la lista:
1. Muy Bajo Riesgo de transmisión desde las superficies.
2. Muy Bajo Riesgo en las actividades al aire libre.
3. Riesgo Muy Alto en las reuniones en espacios cerrados, como oficinas, lugares para servicios religiosos, cines o teatros.
4. Bajo Riesgo por estar cerca de alguien a unos 2 metros de distancia, si el límite es inferior a 45 minutos
5. Bajo Riesgo si hablamos con alguien cara a cara (con máscara) siempre que el límite sea inferior a 4 minutos
6. Bajo Riesgo si caminamos junto a alguien, corremos o vamos en bicicleta.
7. Bajo Riesgo en espacios bien ventilados y manteniendo la distancia.
8. Riesgo Medio si vamos a la compra. Y podemos cambiarlo a Riesgo Bajo si limitamos el tiempo y seguimos las normas de higiene.
9. Riesgo Alto en espacios interiores.
10. Riesgo Alto de fomites que se pueden transmitir en la superficie de baños públicos o zonas comunes. Los fómites son objetos inertes que pueden contaminar con heces, sangre, orina, saliva o fluidos en el caso de no limpiarlos y desinfectarlos entre usos. El contagio de la enfermedad se produce al entrar en contacto con la siguiente persona.
11. Riesgo Alto en restaurantes. Se puede reducir a Riesgo Medio al sentarse al aire libre y mantener la distancia, así como cuidando la higiene de las superficies.
12. Muy Alto Riesgo en lugares de trabajo, escuelas incluso con distancia social. Porque en estos lugares también existe un alto riesgo de transferir fómites.
13. Muy Alto Riesgo en fiestas y bodas.
14. Muy Alto Riesgo en redes de negocios o conferencias.
15. Muy Alto Riesgo en Arenas, conciertos y cines.

Además, si queremos calcular nosotros mismos el riesgo en cada situación a la que nos enfrentemos, los principales factores que podemos usar son:
I. Interior vs exterior
II. Espacios estrechos versus grandes espacios ventilados
III. Alta densidad de personas vs baja densidad
IV. Exposición más larga vs exposición corta

Finalmente, y también lo explicaremos a continuación, tenemos una información muy interesante sobre la carga viral requerida para iniciar la enfermedad, y asegura que es de más o menos 1.000 partículas virales (vp).

Así que una vez que tenemos esta referencia será bueno conocer las partículas virales (vp) que emitimos en las más comunes actividades de nuestra vida:
Respiración: ~ 20 vp / minuto
Discurso: ~ 200 vp / minuto
Tos: ~ 200 millones de vp (suficiente puede permanecer en el aire durante horas en un entorno con poca ventilación)
Estornudo: ~ 200 millones de vp

Y ahora, no se pierda el análisis riguros, porque cuanto más sepa, mejor le irá a usted y a quienes le rodean.

Análisis

A principios del año 2020 apenas se tenían conocimientos sobre el nuevo coronavirus SARS-CoV-2. Hasta entonces, no se había podido estudiar: A fin de cuentas, era un nuevo virus zoonótico que, desde su hospedador animal habitual, acababa de dar el salto evolutivo que le permitía infectar a los seres humanos.

Por entonces no se le dio demasiada importancia: Varias cepas de coronavirus infectan a seres humanos produciendo el resfriado común. Otras dos cepas, el SARS-CoV-1 y el MERS-CoV, que habían producido síndromes respiratorios mortales en 2002 y 2012 respectivamente, se pudieron controlar mucho antes de que la situación se fuera de las manos.

Cuando muchos especialistas ligados a organismos oficiales como la OMS, o nuestro Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias manifestaron que el nuevo coronavirus sería una amenaza menor que la gripe, la gran mayoría de médicos y científicos dejaron de preocuparse. Cada uno siguió con su trabajo habitual que, en la inmensa mayoría de los casos nada tenía que ver con el SARS-CoV-2.

Fue un gran error. En ese momento lo correcto hubiese sido ponerse en lo peor y no fiarse de organismos oficiales que sufren fuertes injerencias de los políticos. Pero, por entonces, casi nadie imaginaba que el nuevo coronavirus desataría el mayor problema de salud pública que hayamos contemplado quienes aún no hemos cumplido los 100 años.

En cuanto quedó claro que el SARS-CoV-2 iba a ser un extraordinario problema de salud pública se desató un tremendo esfuerzo científico a nivel mundial.

Había que generar, cuanto antes, sólidos conocimientos sobre el nuevo coronavirus.

El problema es que el avance de la ciencia necesita su tiempo: Los científicos analizan el conocimiento existente, plantean nuevas hipótesis, las comprueban mediante complejos experimentos… Cuando tras mucho esfuerzo se logra hacer algún descubrimiento significativo, éste se publica en revistas científicas especializadas. Los colegas lo leen, lo comentan, lo critican, comprueban los hallazgos, siguen experimentando… y así la ciencia avanza sin prisa, pero sin pausa.

La desenfrenada expansión del SARS-CoV-2 por el mundo no dejó tiempo para ese tradicional modo de que la ciencia progrese en armonía. Era urgente generar un conocimiento sólido sobre la Covid-19. Necesitábamos tomar medidas lo más rápido posible porque cada día morían personas.

Por eso algunas de esas medidas se tomaron antes de que se hubiesen desarrollado los conocimientos necesarios. Y, como era de esperar, en algunas de estas medidas se acertó mientras que en otras no tanto.

Apenas han pasado 5 meses desde que la pandemia empezó a preocupar en el mundo entero. Y en tan poco tiempo se ha hecho un esfuerzo científico extraordinario. Nunca antes tantos científicos, procedentes de disciplinas tan diferentes, se habían dedicado a trabajar en un mismo tema.

La mayoría de ellos están realizado el mayor esfuerzo de sus vidas. Y como consecuencia de esta trabajo sin descanso ya se han publicado más de 5.250 artículos científicos sobre la Covid-19 (la mayoría en las plataformas medRxiv y bioRxiv).

Un resumen riguroso

Con tal información estamos en condiciones de hacer un resumen riguroso sobre los mecanismos de transmisión del SARS-CoV-2. Se está haciendo y se está difundiendo a la población.

Es lo que han hecho, entre otros, en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Algo así resulta de la máxima utilidad en estos momentos. Aunque tenemos la sensación de que la pandemia se está acabando y de que pronto recuperaremos la normalidad, en realidad, si miramos al mondo, más allá de nuestro ‘pueblo’, veremos que la situación sigue siendo pésima y el número de contagiados por la Covid-19 no para de crecer.

Tampoco nadie puede asegurar que en nuestro país no haya rebrotes. Incluso en el próximo otoño podría producirse un fuerte repunte. O quizás antes. Dependerá de nosotros y de nuestro comportamiento responsable.

Cuanto más preparados estemos -y más conocimientos tengamos- mejor nos irá. Por eso debemos comprender a la perfección la evidencia científica existente sobre cómo se propaga el coronavirus:

Lo más importante es tener en cuenta que para contagiarse de la Covid-19 hay que recibir una dosis infectante que contenga cerca de 1.000 virus.

Se estima que un contagiado de Covid-19 elimina una media de 20 virus infectivos por minuto simplemente respirando, 200 virus por minuto hablando y 200.000.000 de virus cada vez que tose o estornuda.

Estos coronavirus infectivos eliminados van dentro de las gotitas de Flüge. En un ambiente exterior las gotitas de Flüge se van a dispersar rápido por el viento.

En el interior estas gotitas pueden irse acumulando en el aire hasta alcanzar concentraciones elevadas.

Esto condiciona el riesgo de las distintas situaciones: Resulta mucho menos arriesgado estar en el exterior. Y el riesgo se incrementa mucho en interiores. Y cuanto más pequeños sean y menos ventilados estén, peor.

Además, las gotitas de Flüge acaban cayendo sobre distintas superficies. Resultan peligrosas, aunque suelen evaporarse pronto desactivando el virus. En general el riesgo de contagiarse por tocar una superficie es menos elevado y resulta fácil reducirlo con el lavado frecuente de manos y el uso de gel hidro-alcohólico.

Lógicamente la probabilidad de cruzarme con un contagiado aumenta con el número de personas. Mientras más reduzca el número de gente con quien contacto, mejor.

Ir a lugares con mucha gente tiene un riesgo muy grande. Y, sin duda, contactar con personas que siguen comportamientos prudentes es mucho menos arriesgado que contactar con personas que no siguen estrictamente las medidas de distanciamiento social.

El tiempo importa

Por supuesto que el tiempo de exposición en un lugar de peligro es un factor esencial: no es lo mismo cenar con calma en el interior de un restaurante poco ventilado que entrar en el mismo un minuto a dar un recado y salir pitando.

Pongamos una serie de ejemplos concretos de estos riesgos en circunstancias habituales de la vida.

Imaginemos que voy con mi mascarilla quirúrgica bien puesta dando un paseo por el exterior. Un infectado se cruza conmigo caminando, corriendo o en bicicleta y ambos vamos en sentido contrario. Tengo una probabilidad muy baja de contagiarme, salvo que estornude o tosa al pasar a mi lado.

Imaginemos ahora que el contagiado camina en paralelo a mi a 2 metros de distancia. La probabilidad de contagiarme es baja si no estoy en esa situación más de media hora como mucho. Pero el riesgo se incrementa enormemente si hablo con él. En el exterior y a una distancia de 2 metros nunca debería hablar con alguien más de 3 o 4 minutos.

El problema está en los ambientes interiores, peor cuanto menos ventilados estén. Incluso horas después de que un infectado tosiese en un lugar de interior tengo una probabilidad muy grande de contagiarme.

Por más que diga la normativa, estar en el interior de bares, restaurantes, etc. es muy arriesgado. Y peor aún en el interior de salas de fiesta, discotecas, cines, etc. Ahí el riesgo es extremo (alto incluso con mascarilla). Esos mismos eventos en el exterior (terrazas de bares, restaurantes, etc.) reducen significativamente el riesgo de contagiarnos.

El peligro en los espacios de trabajo interiores, oficinas, aulas, salas de conferencias es también muy elevado.

Ir de compras tiene un riesgo medio, especialmente si se reduce el tiempo de estancia y se extreman las medidas de higiene y protección.

Que el SARS-CoV-2 haya venido, o no, para quedarse depende de nosotros. Si queremos que se acabe, urge adaptar nuestros hábitos. Evitar aglomeraciones de personas en el interior de locales es esencial.

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