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Sudáfrica suspende el uso de la vacuna de AstraZeneca tras ver que ‘no funciona’ contra su variante del virus

  • Confían en que la vacuna aún pueda desencadenar una respuesta de células ‘T killer’ capaz de eliminar células infectadas
  • El equipo de Oxford que diseñó originalmente la vacuna ya ha comenzado a trabajar en una ‘segunda generación’

08 febrero, 2021


Redacción

Otro duro golpe nos da la cepa sudafricana del coronavirus. Un golpe tan importante que obliga a las autoridades sanitarias a detener los planes con la vacuna de AstraZenaca en Sudáfrica, una vez comprobada su escasa eficacia con la nueva cepa.

Pero no estamos hablando sólo de un problema local. Porque ésta es la vacuna de una sola dosis, la que no necesita fríos industriales para mantenerse, lo que le permite llegar a muchos países de bajos recursos. También es la vacuna que espera producir 3.000 millones de dosis en un año y hacerlo a un precio bajo de solo 3 euros.

Pero todas esas ventajas quedan en suspenso después de las pruebas realizadas en el país africano, donde tras un ensayo con unas 2.000 personas han visto que su efectividad se reducía al 25%, lo que es una cifra inaceptable, ya que no cumple los estándares mínimos internacionales para su uso de emergencia.

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Como esperanza nos queda que al tratarse de un ensayo se ha realizado no suficientemente amplio, todavía podamos ver que esta vacuna sea capaz de evitar las infecciones más graves de la enfermedad, y la muerte. Porque la realidad es que ninguno de los sujetos requirió hospitalización. Pero como la edad media de los voluntarios ha sido de 31 años, tampoco sirve, de momento, para extraer grandes conclusiones.

Shabir Madhi, de la Universidad de Witwatersrand, investigador principal del ensayo, explicó que «es hora, desafortunadamente, de que recalibremos nuestras expectativas respecto a las vacunas COVID-19, así como la forma en que decidimos cómo responder a la pandemia de COVID-19 en Sudáfrica y en todo el mundo».

Y es que el problema con la cepa sudafricana no es exclusivo de la vacuna de Oxford- AstraZeneca. Porque también se ha demostrado que las nuevas vacunas que están a punto de aprobarse ofrecen una protección más débil contra la variante del SARS-CoV-2B.1.351 (también conocido como 501.V2), que ahora es la que causa la gran mayoría de infecciones en Sudáfrica, que contra variantes más antiguas.

Y es que la vacuna fabricada por Johnson & Johnson solo ha mostrado una efectividad del 57%, mientras que la de Novavax se quedó en el 49%.

En cualquier caso, los científicos no son excesivamente pesimistas y piensan que todavía hay esperanza para estas vacunas, que sí parecen mostrar protección para las enfermedades graves y la muerte. Incluso las provocadas por la cepa sudafricana.

Así lo explicó Madhi, al decir que la vacuna aún puede desencadenar una poderosa respuesta de células ‘T killer’, que puedan apuntar y eliminar las células que la variante logre infectar. Para ello presentó un estudio de probeta que muestra cómo las mutaciones en la proteína de pico que permiten a B.1.351 esquivar los anticuerpos neutralizantes tienen poco impacto en las respuestas de las células T. “Creemos que esas respuestas de las células T aún permanecerán intactas a pesar de las mutaciones que existen en una variante B.1.351”.

Ahora, el equipo de Oxford que diseñó originalmente la vacuna dice que ya ha comenzado a trabajar en una ‘segunda generación’ que se dirija a la proteína de pico mutada de la variante B.1.351.

Sarah Gilbert, que es quien lidera ese esfuerzo, sugirió en un comunicado de prensa que una vacuna reformulada podría administrarse como una inyección de refuerzo a la existente. «Este es el mismo problema que enfrentan todos los desarrolladores de vacunas, y continuaremos monitoreando la aparición de nuevas variantes que vayan apareciendo en el futuro”.

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