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Salud

¿Qué tipo de mascarillas hay y cuáles previenen el nuevo coronavirus?

03 marzo, 2020

Desde que las autoridades chinas informaron el pasado mes de enero sobre la aparición del nuevo coronavirus, la necesidad de usar mascarillas para prevenir el contagio se ha convertido en uno de las cuestiones que más se plantea la población.

De hecho, la venta de estas protecciones se ha disparado en el último mes. Pero, ¿son realmente útiles para prevenir el Covid-19? Los expertos coinciden en que las mascarillas no evitan infectarse por el nuevo coronavirus.

La infección por Covid-19 causa problemas respiratorios, lo que significa que la transmisión de humano a humano se produce a través del contacto con aerosoles, gotas muchas veces microscópicas, que emitimos al hablar, al toser o al estornudar.

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Los virus viajan en estas gotas, que pueden ser muy pequeñas, lo que les permite alcanzar más distancia al ser expulsadas, o más grandes, que no consiguen llegar tan lejos. Las más efectivas para diseminar el nuevo coronavirus son de un tamaño medio de alrededor de 50 micras (20 de ellas colocadas en fila miden un milímetro). Este tipo de gotas puede alcanzar una distancia de alrededor de un metro afectando a personas situadas a menos de esa distancia.

Para hacernos una idea, sería la distancia que alcanzamos cuando estiramos un brazo. Así que la mejor forma de prevenir la enfermedad es respetar esa distancia en el caso de que tengamos contacto con alguna persona infectada.

Precisamente, son los pacientes infectados los que deben portar mascarilla con el fin de no infectar a las personas que les rodean. También deben formar parte de la protección de los sanitarios que atienden a estos enfermos, que se complementa con el uso de bata y gafas.

Pero si estamos sanos, y no tenemos síntomas de infección alguna (tos, estornudos, fiebre) usar mascarilla lo único que nos proporcionará será incomodidad.

Tipos de mascarillas

A grandes rasgos podemos encontrarnos tres tipos de mascarillas. Las primeras son las mascarillas quirúrgicas, que son las más sencillas y que están indicadas para evitar que los pacientes infectados contagien a los que les rodean. El uso de estas mascarillas por parte del personal sanitario o las personas que atienden al enfermo no resulta tan eficaz en la prevención de los virus.

Hay otro tipo de mascarillas realizadas con diversos derivados de la celulosa y que llevan, además, filtros. Este tipo de máscaras son más rígidas que las anteriores y más eficaces tanto para su uso por los enfermos, como por los sanitarios.

Y por último están las mascarillas más completas, las que se usan en los equipamientos de equipos sanitarios como defensa ante riesgos nucleares, radiológicos, biológicos y químicos, NBQR. Estas mascarillas son muy rígidas y tienen un nivel de eficacia bastante alto. El problema, lógicamente, es la incomodidad que supone portar este tipo de producto.

Protocolos para su uso

En cualquier caso, la eficacia de cualquier mascarilla, incluidas las de NBQR, depende de si se respeten los protocolos establecidos para ponerlas y quitarlas.

Así, la Organización Mundial de la Salud insiste en la necesidad de saber cómo usar una mascarilla para que sea eficaz. En primer lugar, es esencial que antes de poner una mascarilla lavemos las manos con agua y jabón, o con algún tipo de desinfectante a base de alcohol. Si la mano está cargada de gérmenes éstos pasarán a nuestra boca, nariz u ojos en el momento de ponernos y quitarnos la mascarilla.

Con las manos ya limpias, colocaremos la mascarilla de manera que cubra la boca y la nariz, sin dejar huecos entre la cara y la máscara. Tampoco por los lados. Si dejamos espacios abiertos, las gotitas que expulsamos al toser o al estornudar se filtrarán por esos huecos y la eficacia de la mascarilla será nula. Tener barba, por ejemplo, hará que la mascarilla sea menos útil.

Una vez colocada de forma correcta, es importante evitar tocar la mascarilla mientras se lleva puesta. Si es necesario hacerlo, para ajustarla por ejemplo, antes tendremos que volver a lavarnos las manos con agua y jabón o con alguna solución con base alcohólica.

En el caso de las mascarillas quirúrgicas o las de nitrocelulosa con filtros, deben cambiarse y desecharse tan pronto como adquieran humedad. Las gotas que contienen los virus y que emitimos al hablar, al toser o estornudar, van mojando y acumulándose en el tejido.

Y ¿cómo quitarla? Pues siempre desde atrás, usando los elásticos alrededor de las orejas, y evitando tocar la parte delantera. Una vez desechada, debemos introducirla en un recipiente cerrado y volver a lavarnos las manos, bien con un desinfectante a base de alcohol, bien con agua y jabón.

Existen en el mercado algunas mascarillas de tela reutilizables que, teniendo en cuenta las indicaciones de la OMS, no parecen en recomendables en ningún caso.

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