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¿Por qué al psicólogo no le gusta que utilicemos emoticonos negativos en los mensajes?

  • Los autores del la investigación están buscando desarrollar nuevos emojis que transmitan emociones de una manera más precisa
  • Aseguran que cuando usamos emojis negativos somos percibidos como personas frías, y dará la impresión de que tenemos un mal estado de ánimo independientemente del tono que usemos

12 marzo, 2021


Nicolás Fernández

Un nuevo estudio científico desvela que el uso de emoticonos negativos en los mensajes de texto puede modificar por completo la percepción de nuestras palabras.
Los mensajes instantáneos están a la orden del día. Y en un alto porcentaje, los emoticonos son un recurso que acostumbramos a utilizar para expresarnos.

Hay quienes los usamos más, y otros menos, pero seguramente desconozcamos hasta qué punto son relevantes para la interpretación de nuestras palabras.

Un estudio de la Universidad de Ottawa ha analizado el impacto real que tienen los emojis que acompañan los mensajes de texto que enviamos. Según han podido analizar sus autores, el uso de emoticonos negativos puede llegar a alterar por completo la percepción de un mensaje de texto y convertirlo en negativo, aunque ésa no sea nuestra verdadera intención al enviarlo.

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«Los emojis son consecuentes y tienen impacto en la interpretación del emisor por parte del receptor y en si muestra alguna forma de negatividad. Incluso emparejando un emoticono negativo con un mensaje positivo, se interpretará de manera negativa”, señala Isabelle Boutet, profesora titular de Psicología y autora de este estudio.

“Cuando usamos emojis negativos somos percibidos como personas frías, y dará la impresión de que tenemos un mal estado de ánimo, independientemente del tono que usemos”.

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Un experimento muy actual

Durante el desarrollo de este estudio se llevó a cabo un experimento con estudiantes universitarios con una edad media de 18 años. En dicho experimento, los organizadores mostraron a cada estudiante varios mensajes de texto para estudiar sus reacciones oculares cuando los leían.

Algunos de los mensajes eran solo textuales (sin emoticonos) y otros presentaban diferentes fusiones entre texto y emojis. De este modo, expresiones textuales positivas, neutrales y negativas, se combinaban con emoticonos positivos, neutrales y negativos. En total, doce conjugaciones diferentes.

Tras la lectura de los mensajes, los investigadores les pidieron a los participantes que calificaran el nivel de afectividad de cada mensaje y que describieran cómo percibían el estado emocional del emisor de cada uno de ellos.

El resultado fue sorprendente, ya que demostró que las personas perciben negatividad ante aquellos mensajes que muestren cualquier tipo de emoticono negativo, sea cual sea el texto que lo acompañe, y aunque este sea inequívocamente positivo.

Por ejemplo, si alguien nos manda un mensaje que reza “Ten una cita fantástica” sin emoticono de ningún tipo, lo más seguro es que interpretemos que el emisor realmente desea que nos lo pasemos bien. Pero si esa misma frase va acompañada del emoticono de una cara enfadada, la percepción será justamente la contraria y pensaremos que a la otra persona le desagrada que tengamos la cita.

Por esa razón se desaconseja el uso de todo tipo de emoticonos a la ligera, con el fin de que la comunicación entre emisor y receptor sea lo más certera posible.

“Las personas usan emojis para divertirse, sin pensarlo mucho cuando, de hecho, tienen un fuerte impacto en las interacciones interpersonales y en el modo en que somos percibidos por los demás” señala Isabelle Boutet.

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Los niños tienen mayor peligro

Este estudio perseguía comprender cómo los seres humanos analizamos las señales sociales transmitidas por estos rostros virtuales, pero no se quedó ahí. También constata la dificultad de muchas personas para comprender el tono adecuado de algunos mensajes de texto.

Las personas tienen muchos problemas para interpretar los mensajes destinados a transmitir ironía o sarcasmo«, atestigua Boutet.

Además, la investigadora principal del estudio advierte de un gran peligro: desde que nacen, los niños están mucho más familiarizados con la comunicación digital y dominan las interacciones que se dan en ese entorno, pero corren el riesgo de perder la capacidad de interactuar adecuadamente cara a cara, a través de la comunicación no verbal.

No hay que olvidar que los emoticonos son, en definitiva, sustitutos digitales de ese tipo de expresiones corporales. La cuestión es si llegan a cubrir de manera eficaz esa parcela comunicativa.

Los investigadores de este estudio publicado en la revista Computers in Human Behavior consideran que aún queda camino por recorrer en ese sentido.

«Hay muchos emojis que ni siquiera sabemos lo que significan, y la gente puede malinterpretarlos fácilmente. Estamos buscando desarrollar nuevos emojis que transmitan emociones de una manera más consistente y precisa, y que imiten mejor las expresiones faciales de las emociones», concluyen.

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