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Lumbago, ciática… cómo prevenir
los dolores de espalda en verano

03 agosto, 2020

Muchos miles de personas tienen que acudir a los centros de atención primaria durante los meses de verano por dolores en la espalda.

Son dolores no graves pero muchas veces fuertes, intensos y hasta ‘paralizantes’. Motivados por la exposición al aire acondicionado, por levantar maletas más pesadas de lo que deberían, por las horas sin moverse que pasamos en largos viajes, y por la posición de la espalda durante los mismos.

Hasta las típicas chanclas del verano pueden provocar ciertas dolencias, al ser completamente planas, ya que están pensadas para la playa, y no para pasear por las aceras o los caminos.
Dolencia más frecuente

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Después de los procesos respiratorios, el dolor de espalda es una de las razones por las que más personas acuden a la consulta del médico. Y también es una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo.

Se trata de una dolencia que puede afectar a cualquier persona, incluso a los niños, pero que se va haciendo más frecuente a medida que cumplimos años, y sobre todo a partir de los 30.

La falta de ejercicio es el ‘cómplice’ perfecto para que desarrollemos esa incomodísima dolencia, ya que, si no utilizamos los músculos, sobre todo de la espalda y del abdomen, se vuelven débiles y cualquier movimiento les puede suponer una carga que les afecte.

También el exceso de peso (que supone una sobre carga permanente), los movimientos violentos o levantar objetos de manera inadecuada pueden provocar esta dolorosa situación.

No hace falta explicar que una persona que está diez kilos por encima de su peso, por ejemplo, es una persona que está cargando permanentemente con una bolsa de 10 kilos… de filetes, para entendernos bien. Así que imagine un día entero con la bolsita de ese peso pegada a su barriga, y entenderá el sufrimiento de nuestro cuerpo, y de los músculos y huesos de nuestra espalda, cuando estamos gordos.

Tampoco debería hacer falta recordar que para levantar un peso del suelo hay que flexionar las piernas para que sean ellas las que hagan el trabajo, y no la cintura. De lo contrario nos podríamos encontrar con una presión sobre los músculos de la espalda y los ligamentos de la columna vertebral que puede causar espasmos musculares dolorosos.

Finalmente, y al margen de enfermedades como la artritis, fumar también es un factor de riesgo para los dolores de espalda, ya que reduce el flujo sanguíneo a la parte inferior de la columna vertebral, lo que puede reducir el suministro de nutrientes a los discos de la espalda.

Habitualmente duele mucho pero no tiene importancia

En general, todos los seres humanos acabamos sintiendo dolor de espalda al menos una vez en la vida, y en la mayoría de los casos es algo realmente doloroso, incómodo y desagradable. Tanto que incluso nos puede impedir hacer vida normal durante un tiempo, normalmente corto y que no tiene mayor importancia.

Puede manifestarse como un dolor punzante o que irradia hacia la pierna, y habitualmente empeora al flexionar, levantarse o caminar. Y muchas veces (no siempre) mejora al acostarse.

Lo habitual es que sea un dolor que mejore en días y con tratamiento en casa, sin necesidad de mayores remedios.

Siempre, claro, que no vaya acompañado de fiebre, o de problemas intestinales. Y que no provoque entumecimiento, ni hormigueo, ni se extienda por debajo de las rodillas, en cuyos casos es mejor consultar al médico sin dejar que pase el tiempo.

Las dos manifestaciones típicas del dolor de espalda son la lumbalgia, popularmente más conocida como lumbago, y la lumbociática. Afecciones muy comunes en la atención primaria y que no son lo mismo, aunque muchas personas las confunden.

Lumbago

La lumbalgia produce molestias dolorosas en la zona de la columna lumbar y puede tener un origen
– Muscular (contracturas)
– Nervioso (hernia discal) que ocurre cuando el material blando en el interior del disco tiene una protuberancia o una ruptura y ejerce presión sobre un nervio.
– Óseo (artritis reumatoide).

Habitualmente las lumbalgias ni siquiera llegan hasta los médicos de atención primaria, ya que el paciente acostumbra a recurrir para paliar el dolor, las más de las veces con éxito, al uso de antiinflamatorios, sesiones de fisioterapia o la aplicación de calor local.

En casos más graves es posible que el doctor recete incluso inyecciones, pero normalmente no pasa de ahí.

Lumbociática

Esta dolencia causa un dolor que se concentra en la zona donde se ubica el nervio ciático, y que va desde la zona lumbar de la columna hasta el pie, a lo largo de toda la pierna.

La afectación de este nervio produce una sensación dolorosa difusa en forma de calambre u hormigueo a lo largo de todo el nervio.

El paciente con lumbociática, además de dolor lumbar, puede sufrir dolor en el glúteo, en la zona posterior del muslo o de la rodilla.

La ubicación del dolor dependerá de la rama del nervio ciático que se haya visto afectada.

El tratamiento para tratar ambas dolencias será también diferente, en función de la causa que esté originando ese dolor.

Cuando este tipo de procesos dolorosos perdura más de 3 semanas, es conveniente la realización de una prueba de imagen.

Y como recomendaciones generales es importante no coger frío en la zona lumbar, teniendo mucho cuidado con el aire que nos pueda dar en la espalda, ser prudente a la hora de levantar pesos y, si no estamos en forma, no hacer movimientos violentos.

Tirarse de cabeza al agua, al margen de la prudencia que ya exige ‘per se’, y que nunca deberíamos olvidar, es en ocasiones un movimiento poco recomendable para las personas que llevan todo el año sin hacer apenas ejercicio.

Y ya sabe, para cualquier deporte que pretenda practicar, hacer un buen calentamiento es fundamental y nos ayudará a evitar muchas lesiones.