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José Corbacho: «El trasplante de riñón me ha dado una bola extra» (Escucha el pódcast)

  • El director de cine José Corbacho relata a BuscandoRespuestas.com cómo ha sido su vida con una insuficiencia renal crónica.
  • Esta enfermedad afecta en España a más de siete millones de personas.
  • En julio de 2020 se sometió al trasplante de riñón gracias a la donación de su hermana y desde entonces, la vida le ha cambiado por completo.
  • “Felicidades a todos los que tenéis cicatrices. Tanto las que se ven, como las que solo tenéis vosotros”.

20 marzo, 2021

Nicolás Fernández Darna / Sergio F. Núñez

La insuficiencia renal crónica es una enfermedad que implica un daño grave en los riñones que se va incrementando con el tiempo. Éstos no pueden realizar su función de filtrado de manera correcta ocasionando una acumulación de deshechos en el cuerpo que pueden acabar provocando otro tipo de daños en el organismo.

Según datos de la Sociedad Española de Nefrología y la Federación Nacional de Personas con Enfermedades Renales, en España más de siete millones de personas padecen esta enfermedad, que, en el mundo, y en su fase más aguda, acaba con la vida de más de un millón y medio de personas cada año.

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Es importante hacer que todo el mundo sepa de la existencia y de los efectos de la enfermedad para ayudar al avance de la ciencia y acompañar a quienes están pasando por ese trance.

El tratamiento más eficaz según los expertos es el trasplante de riñón, algo a lo que se sometió en julio de 2020 el director, actor y artista José Corbacho, después de haber convivido con la enfermedad casi desde su nacimiento.

BuscandoRespuestas.com habla con el director de cine para conocer cómo ha sido su proceso hasta llegar el trasplante y cómo le ha cambiado la vida después de llevarlo a cabo.

BuscandoRespuestas.com: ¿Cómo ha sido tu vida con la insuficiencia renal a cuestas?

José Corbacho: La verdad es que a mí me lo detectan muy pronto. Todo viene a raíz de que yo nací con espina bífida, que me hizo nacer con un riñón más pequeño que otro, y con 13 o 14 años los médicos ven que los riñones es una de las cosas afectadas y que con el tiempo la función renal iría bajando y debería buscarse una solución.

A mi me cogen en la Fundació Puigvert de Barcelona, me solucionan algunos problemas derivados de aquello hasta los 19 años, y desde entonces, con controles periódicos conseguimos que la función renal vaya bajando poco a poco.

Hace unos años es cuando me dicen que de seguir bajando mi función renal deberán operarme. La noticia me pilla ya bastante concienciado.

He aguantado sin operarme bastantes años más de lo que pensaban los médicos.

BR.com: ¿Debías tener muchas precauciones, muchos cambios en tu vida para llevar controlada la insuficiencia renal?

J.C.: Sí, hubo una etapa, en que, aunque no me impedía hacer una vida normal, que tuve que reducir el consumo de ciertos alimentos, evitar tabaco y alcohol… tampoco he sido de tener nunca hábitos demasiado insanos y eso ha ayudado mucho a alargar el momento en que tuve que trasplantarme.

Gracias a ese control no tuve que ir a diálisis, que es un proceso muy complejo. He tenido bastante suerte, me siento un privilegiado de haber llevado al momento del trasplante en buenas condiciones.

José Corbacho y su trasplante de riñón

BR.com: ¿Cómo recuerdas el momento en que los médicos te confirman que debes operarte?

J.C.: Pensé que el momento había llegado. Al ser un trasplante y tener que haber un donante, que lo más recomendado era que saliera de la familia, lo que más me preocupaba era contárselo a ellos: Hablarlo con mi madre, con mi hermana…

El equipo médico que llevaba mi caso programó el trasplante para principios del año de 2020 aunque se tuvo que retrasar todo hasta el mes de julio tras el estallido de la pandemia. Ese momento fue más complicado.

Para el trasplante se me ofrecieron algunos amigos, pero después de la conversación con mi hermana fue ella quién tomó la decisión de implicarse y donarme uno de sus riñones. Fue un momento duro por todo lo que suponía, pero nos ha unido aún más.

Me ha dado una segunda vida con calidad. El hecho del trasplante renal, que es la mejor opción como terapia, al tener una compatibilidad altísima, la calidad de estos seis meses después de la operación hay veces que me olvido de que estoy trasplantado. Me encuentro tan bien que tiene que ser una voz interior la que me recuerde que la vida me ha dado una bola extra, que tengo que cuidarme.

Si no fuera por la pandemia estaría llevando una vida muy normal. Esa oportunidad se la debo a mi hermana.

BR.com: ¿Por qué es tan importante que el donante, si es posible, salga de la familia?

J.C.: El mayor peligro, como dicen los médicos, es el del rechazo, que tu cuerpo desarrolle una respuesta defensiva ante un órgano que no es tuyo. Aunque hay terapias inmunodepresoras para que tu cuerpo no reaccione de forma virulenta ante cualquier objeto extraño, el hecho de la compatibilidad reduce mucho la posibilidad de que esto suceda.

Cuando mi hermana se hizo las pruebas, además del tanto por ciento que ya viene determinada por ser hermanos, influyen un buen puñado de cosas más, vimos que la compatibilidad era tan alta que algunos médicos pensaban que éramos hermanos gemelos cuando ella tiene tres años más que yo.

BR.com: ¿Tu hermana qué tal está?

J.C.: Bien, su recuperación ha sido muy rápida. En los dos casos, donante y receptor, es rápida.

Cuando salimos de la operación yo estaba pletórico y ella estaba hecha polvo. Tardo seis días en que le dieran el alta, pero según nos explicaron los médicos aquello respondía al síndrome del donante y del receptor: al primero le han quitado un órgano y su cuerpo se resiente, y al segundo, que normalmente viene de que su cuerpo no funcionar al 100%, si funciona, hace que las sensaciones sean geniales.

Con un riñón puedes hacer una vida totalmente normal, no hay ningún problema.

BR.com:  Si te paras a pensar ¿en qué ha cambiado tu vida? ¿en qué ha mejorado desde la operación?

J.C.: Hay una parte física porque llegué a estar con la función renal al 10%, calambres musculares en el cuerpo… mi respuesta física era menor. Me costaba mucho recuperarme y notaba muchos de los síntomas de la insuficiencia. Cuando me trasplantaron y el órgano empezó a funcionar fue volver a la normalidad, no anterior al trasplante, si no cuando no tenía insuficiencia renal.

Cuando veía las analíticas después del trasplante, y tras haber pasado por el desarrollo de una hipertensión, el colesterol alto, triglicéridos… de repente, con un riñón nuevo fue desapareciendo todo. Tengo unas analíticas que no tenía desde que hice la comunión.

Tengo que seguir cuidándome, por ejemplo, la comida, pero acabas disfrutando de cosas que anteriormente tenías que haberte privado de ellas. Hay una diferencia vital enorme.

Además, hay un tema emocional que también es clave. Haber pasado por algo así me ha hecho replantearme la vida de una forma diferente. Siento más importante mi núcleo más cercano, pienso que la vida son cuatro días y que hay que disfrutar de ella.

Cosas por las que antes pasaba más por encima y que ahora he empezado a recuperar. Parar y disfrutar del momento, de lo que hago.

José Corbacho: "El trasplante de riñón me ha dado una bola extra"

BR.com: ¿Cómo crees que puedes ayudar a la gente que sufre insuficiencia renal y a la que se vaya a tener que enfrentar a un trasplante?

J.C.: Cuando salí del quirófano, como era algo que no había contado mucho, pensé que lo mejor era no decir nada en redes sociales, pero sí que tenía ganas de agradecer a la gente de la Fundació Puigvert, del Hospital de San Pau y a todos los sanitarios en general ese trabajo que han hecho siempre, no solo en 2020, y también agradecerle a mi hermana por lo que ha pasado.

Al hacerlo abrí una ventana por la que entró mucho cariño de la gente y muchas experiencias de personas que están pasando por una insuficiencia renal, que está en diálisis, esperando un trasplante de riñón y de otros órganos… me dediqué a responderlos porque me di cuenta de que el hecho de mostrarles que la cosa me había ido bien y que estaba recuperándome, era algo que les daba ánimo. Yo mismo, cuando me preparé para el trasplante, una de las primeras cosas que hice fue ver qué gente conocida había pasado por uno de riñón y al verles bien me animó bastante.

Pensé que ahora era yo quien podía animar a esa gente que iba a pasar por lo mismo que yo. Empecé a compartir vídeos y mensajes en redes sociales y creo que ha sido importante.

Cuando estás en la habitación de un hospital siempre tienes una gran sensación de soledad que al compartir y dar visibilidad a las enfermedades hace que nos reconfortemos y desaparezca un poco. Es muy emotivo.

BR.com:  Se ha aceptado que las personas trasplantadas sean incluidas como un grupo de riesgo más en la estrategia de vacunación en España. Lo habéis conseguido.

J.C.: Estoy muy contento. Aunque ya me han puesto ya la primera dosis de la vacuna ya que en Cataluña sí éramos grupo de riesgo, me alegro por todos aquellos a los que ahora les toca.

Habría que hacer que todos aquellos que sean vulnerables sean vacunados cuanto antes.

BR.com: ¿Tienes ganas de celebrar, cuando le demos carpetazo a la pandemia, lo bien que ha salido todo y la nueva vida que has empezado?

J.C.: Como me operaron el 8 de julio pensé en ir cada año a San Fermín, como Hemingway, pero después pensé que quizás debía bajar la adrenalina.

Sí es cierto que los médicos me han hecho un favor ya que mi cumpleaños es el 12 de diciembre y siendo tan en invierno no es una época muy propicia para celebrar, pensé que a partir de ahora celebraré el 8 de julio la segunda oportunidad que me ha dado mi hermana.

Estoy deseando que nos podamos juntar para celebrar, y aunque quizás no sea como las fiestas de antes, pienso celebrarlo siempre que pueda.

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