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La nueva cepa de gripe aviar H5N8: una advertencia sobre las pandemias que vendrán

  • La cepa H5N8 es altamente patógena, con una altísima tasa de mortalidad capaz de acabar con la producción avícola de países enteros
  • Las autoridades sanitarias rusas aseguran que de momento no parece que los infectados se encuentren graves y aseguran que no hay transmisión de humano a humano

24 febrero, 2021


Eduardo Costas.
Catedrático de Genética de la UCM.
ACADÉMICO CORRESPONDIENTE DE LA REAL ACADEMIA NACIONAL DE FARMACIA

Hector Díaz-Alejo
Investigador de la Cátedra de Genética de la UCM

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Faltaban pocos días para que acabase el nefasto año 2020 cuando en una pequeña granja avícola del sur de Rusia siete personas empezaron a tener síntomas de gripe. No estaban graves, así que en principio no parecía nada preocupante.

El hecho pudo pasar totalmente inadvertido. Pero los infectados trabajaban con aves de corral y eso hizo saltar las alarmas. A menudo las aves salvajes contagian la gripe aviar a las domésticas. Y cuando las aves domésticas transmiten la gripe a los humanos suele haber problemas serios.

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Se estudió a los afectados. Los resultados fueron desoladores. Se habían infectado con la cepa H5N8 del virus de gripe aviar. Una cepa muy letal en aves pero que hasta ese momento nunca había contagiado a un ser humano. Desde Rusia se envió un aviso urgente a la Organización Mundial de la Salud.

Casi al mismo tiempo que se desató la pandemia de Covid-19 en seres humanos, el virus de gripe aviar H5N8 empezó a afectar a las granjas de aves del viejo continente. Se expandió muy rápidamente. Por el este llegó hasta Japón. Por el Oeste ya ha cruzado el Atlántico y se ha detectado en Estados Unidos.

El H5N8 produce una influenza aviar altamente patógena, con una altísima tasa de mortalidad que puede acabar con la producción avícola de países enteros. Para controlarla se aplicaron medidas extremadamente rigurosas sacrificando a millones de aves de granja. Pese a todo, resulta extremadamente difícil de controlar porque las aves salvajes la dispersan por el mundo transmitiéndola fácilmente a las aves de corral.

Para empeorar las cosas, cuando los virus de la gripe aviar pasan a las personas pueden resultar catastróficos. Ese fue el caso de la trágica pandemia de gripe que hace 100 años asoló al mundo dejando, según la OMS, alrededor de 50 millones de muertos. En ese caso se trataba de la cepa de gripe aviar H1N1.

En 2007-2008 la cepa de gripe aviar H5N1 infectó a seres humanos resultando letal en el 60% de los contagiados. Recordemos que la letalidad del SARS-CoV-2 es de alrededor del 1%.

En algún punto de Rusia el virus de la gripe aviar H5N8 mutó y pudo empezar a transmitirse desde las aves a los seres humanos. Las autoridades sanitarias rusas aseguran que de momento no parece que los infectados se encuentren graves. También aseguran que no hay transmisión de humano a humano.

A pesar de ese mensaje tranquilizador los virus de la gripe aviar que pasan a los seres humanos resultan muy peligrosos. Y a la cepa H5N8 que por mutación consiguió infectar a humanos solo le falta que nuevas mutaciones le permitan conseguir contagios humano-humano para convertirse en potencialmente catastrófica.

Los virus de la gripe, los Influenzavirus¸ son virus ARN como el SARS-Cov-2, pero con una capacidad de mutación mucho mayor.

La mayoría de cepas de virus de la gripe se encuentran en aves. De hecho el reservorio ancestral de todos los virus de la gripe A son las aves acuáticas, en particular las Anseriformes (patos y gansos) y las Charadriiformes (las más conocidas de las cuales son las gaviotas).

Pero también hay gripe porcina y equina, de otros mamíferos, y por supuesto numerosos virus de la gripe humanos. La alta tasa de mutación de los virus de la gripe y el contacto entre humanos, animales de granja y animales salvajes permiten la aparición de nuevas cepas que saltan entre estos grupos. Porque los virus de la gripe tienen la peligrosa particularidad de poder “mezclarse”.

Si, pongamos por caso, un trabajador en una granja de pollos tiene la gripe, (por ejemplo la cepa H1N2 que es endémica de humanos y cerdos) y en la granja hay un brote de gripe aviar, como la H5N8, es posible que algún animal (incluyendo al operario de nuestro ejemplo) se contagie con las dos cepas. Esto podría ocasionar una recombinación de genes que creara una nueva cepa potencialmente pandémica, sea para animales o para humanos. Y ahí está el peligro con los virus de la gripe.

Ya hay una extraordinaria variedad de virus de la influencia y sus características genéticas permiten que cada vez haya más. Sin duda constituyen un enorme peligro potencial.

Debemos ser conscientes de que estamos en grave peligro. Desde los años ochenta del siglo pasado se observa una inquietante tendencia en salud pública. Los brotes epidémicos crecen de año en año a una velocidad pasmosa. Cada 20 años se duplica su número. Ahora sufrimos 4 veces más brotes epidémicos que en 1980.

La mayoría de ellos se controlan sin que causen mayores problemas. Pero la tendencia de estos brotes epidémicos es a seguir creciendo espoleados por la destrucción de hábitats, el cambio climático, el turismo y los viajes masivos, la migración, el comercio mundial…

Nos hemos convertido en el blanco de millones de patógenos que antes se cebaban en poblaciones de animales con los que apenas establecíamos contacto. Ahora la rápida destrucción de hábitats nos los echa encima. El calentamiento global hace que enfermedades restringidas a los ambientes tropicales nos estén alcanzando. El turismo masivo y el comercio global dispersan por el mundo los patógenos (tal y como ocurrió con el coronavirus). Hoy en día un virus letal puede salir de lo más recóndito de una selva y dispersarse por el todo el mundo en muy pocas horas utilizando el avión.

Todo indica que lo más probable es que hayamos entrado en la Era de las pandemias. Será uno de los grandes retos que definirá nuestro futuro.