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¿Es posible que alguien no quiera vacunarse por miedo a las agujas? Se puede arreglar

  • Un estudio de la Universidad de Michigan asegura que un 16% de personas no se ponen la vacuna de la gripe por miedo a las agujas, y en el caso de la vacuna del tétanos la cifra llega hasta el 20%. ¡Una de cada 5 personas!
  • Este miedo patológico tiende a disminuir con la edad, y cuanto más envejece una persona menores son las dificultades que pone a la vacuna por miedo a las agujas.

18 marzo, 2021


Redacción

A nadie se le escapa que recibir un pinchazo nunca es plato de buen gusto. Apretar los dientes y cerrar los ojos suele ser un gesto mucho más habitual ante una inyección que una sonrisa de agradecimiento.

Pero ese rechazo generalizado puede convertirse en un problema real para un porcentaje importante de la población, que según un estudio de la Universidad de Michigan, titulado ‘Miedo a las agujas’, asciende nada menos que a un 16% de las personas.

Casi una de cada seis personas estarían dispuestas incluso a no vacunarse con tal de evitar sentir cómo la aguja se clava en su brazo.

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Y sería terrible que un porcentaje tan alto de la población se quedase sin vacunar, con el riesgo que ello supone para el resto de personas, por un problema que a muchos les resultará tan exagerado como incomprensible.

Pero los miedos irracionales no entienden de lógica y en muchos casos pueden resultar muy difíciles de vencer.

Se puede arreglar: solo son unos segundos

Los médicos aseguran que existen formas de superar ese miedo. Y así se lo declaraba al New York Times una de las especialistas en enfermedades infecciosas de la prestigiosa Clínica Mayo: «sería desgarrador que el miedo a las agujas impidiera que alguien se pusiera esta vacuna, porque hay cosas que podemos hacer para aliviar ese miedo».

En el estudio liderado por la profesora Mary Rogers no se establece un número concreto de las personas que podrían rechazar la vacuna contra la Covid-19 por miedo a la inyección, pero sí que se recogen los datos de cuántas no se ponen la vacuna de la gripe por ese motivo (16%) y de los que no se ponen la vacuna del tétanos por lo mismo, que llega nada menos que al 20%. ¡Una de cada 5 personas!

Este miedo afecta más a los jóvenes

Lo que también recoge el estudio es que ese miedo patológico tiende a disminuir con la edad, y cuanto más envejece una persona, menores son las dificultades que pone a la vacuna, por miedo a las agujas.

Es un dato alentador para la fase de vacunación en la que nos encontramos, ya que los primero son los más mayores y no se ha denunciado la existencia de problemas por esta causa.

Pero también es un dato preocupante, si tenemos en cuenta que los súper contagiadores y quienes impulsan realmente los focos de contagio son los jóvenes. Y en ese grupo está la mayoría de los que sienten un miedo paralizante a las agujas.

En cualquier caso es un problema que puede vencerse, tanto si ha llegado a convertirse en fobia como si de momento solo es una muy fuerte angustia.

Esto es lo que recomiendan los expertos:

Le están pinchando algo más valioso que el oro

La primera recomendación, que es sin duda la mejor manera de enfrentarse a la vacunación contra la Covid-19, es ser realista y poner su cabeza a pensar en el beneficio que realmente va a obtener a cambio de ese mal rato.

Si lo hace verá que este momento es como un parto, pero mucho menos doloroso y mucho más sencillo. Y al final, la alegría de la inmunidad en un momento en el que miles de personas están muriendo en el mundo cada día.

Concretamente, por si no lo tiene memorizado, sepa que

cada millón de vacunas impedirá que mueran 1.242 personas, que unas 9.900 terminen internadas en el hospital y que unas 1.400 pasen una larga temporada en la UCI.

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Además, puede ser una buena ayuda fijarse en las imágenes de los periódicos o las redes en las que se ve a millones de personas felices después de conseguir vacunarse, seguro que también le permite ver la parte buena de un mal rato que dura muy pocos segundos.

Si es necesario, busque la ayuda de un profesional

Existen psicólogos y psiquiatras capaces de ayudar a vencer los miedos más severos en personas afectadas por fobias. Y un terapeuta es la primera persona a la que deberíamos acudir si estamos en esta tesitura.

Claro que cuando se trata de inyecciones, una de las fórmulas más habitual no será fácil de llevar a la práctica.

Porque el consejo de ir exponiéndose al miedo poco a poco, a modo de reto, como haríamos por ejemplo para vencer la fobia a las alturas subiendo cada día un piso o aguantando más rato en el balcón, por ejemplo, no es fácil en este campo. Porque realmente no hay inyecciones para ir poniéndose poco a poco.

De todas maneras, los psicólogos consideran que sería una buena estrategia que la persona con este problema comience por ir viendo fotos de jeringuillas y agujas. Después pase a ver imágenes de pinchazos, con la aguja clavada. Y cuando quede poco para su cita, pase a buscar vídeos de pinchazos en internet, que ahora es fácil con la de imágenes que hay en la red sobre la vacunación en diferentes países.

Cuéntele al personal su miedo nada más llegar

Hay personas que intentan vencer su miedo y acuden a vacunarse, pero acaban cayendo desmayados o provocan problemas en el momento en que la enfermera intenta clavar la aguja.

Para evitar cualquiera de estas situaciones que acaban produciendo demoras y problemas previsibles, lo mejor es que advierta al personal nada más llegar al centro de vacunación. Ellos tienen experiencia y pueden tomar medidas para que todo salga bien.

Existen incluso hasta anestésicos locales en forma de spray para aliviarle el dolor que, por cierto, es mucho más grande en su imaginación que en la realidad.

También, si es de los que se desmayan, existe la alternativa de vacunarle tumbado en una camilla, con lo que no se caerá y, además, la enfermera podrá culminar sin más problemas la inoculación del líquido en su cuerpo.

A lo mejor hasta le permiten un acompañante con el que conviva, si con eso consigue serenarse. Y lo que sí recomiendan los médicos, para todos aquellos que se mareen, es que tensen lo más que puedan los músculos de su cuerpo para llevar la presión arterial a la cabeza.

Distraerse siempre es bueno

Como siempre, ya sabe que cuantas más vueltas le de a la cabeza, peor.

Tiene que mentalizarse de que es una acción que sólo dura segundos y poner la cabeza en otra parte. Y para eso hay hoy muchísimos recursos que hace unos años no existían.

Pruebe a ir a la vacunación con unos auriculares y su música favorita. También hay vídeos de Youtube muy divertidos que puede ver en su teléfono y que seguro son capaces de conquistar su atención y hacerle pensar en otras cosas.

Por supuesto, siempre está la muy recomendable posibilidad de practicar técnicas de respiración profunda o un poquito de «mind fullness». Y para ello también es un buen aliado el teléfono móvil.

Pero si prefiere ‘trucos’ más caseros, será una buena idea que se centre en mover los dedos de los pies, busque las cosas que haya de cristal o cuente los azulejos.

Por supuesto, no mire directamente a la aguja, aunque seguro que eso ya lo hace por rutina.

La ecuación coste-beneficio hace que merezca la pena vencer el miedo a las agujas.

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