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Especialista en digestivo: ¿Por qué sentimos mariposas en el estómago?

  • La ciencia explica cuál es el papel que juega el sistema digestivo en el amor y qué o quién tiene la culpa de que echen a volar tus mariposas

14 febrero, 2021

Sergio F. Núñez

¿Te has preguntado alguna vez por qué se manifiestan algunas emociones en tu estómago? Esas mariposas que sentimos cuando aparece la persona de la que estamos enamorados, por ejemplo ¿sabes a qué se deben?

En este fin de semana de San Valentín le preguntamos al médico especialista, en este caso del aparato digestivo, por qué revolotean en nuestra tripa cuando vemos a esa persona especial.

Porque desde que las civilizaciones han atribuido una importancia total al corazón en temas de amor y sentimientos, como órgano ubicado en el centro de todo, se ha pensado hasta que también él era el culpable de, por ejemplo, hacernos suspirar por alguien.

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Del hígado al cerebro

Es la permanente unión amor-corazón, aunque a lo largo de la historia hubo alguna sociedad como la de Babilonia que se salió de la norma y atribuyó el sentimiento al hígado. Y tenían parte de razón.

No en el concepto concreto de que el amor empieza en el estómago, sino en la importancia del papel que juega nuestro sistema digestivo, del que también forma parte el hígado, en todo lo relacionado con los sentimientos.

Si bien es cierto que la ciencia confirmó gracias a sus avances que es el papel fundamental de las doce áreas del cerebro y las sustancias bioquímicas que generan, el culpable de poner en marcha la mecánica del amor.

Pero a partir de ahí, nuestro organismo empieza a funcionar diferente: Se acelera el pulso, nuestro corazón bombea más sangre, aumenta el número de glóbulos rojos que se genera… y nuestro sistema digestivo empieza a hablar.

Las mariposas en el estómago

Esa sensación de revoloteo dentro de la tripa es uno de los indicadores más especiales sobre el amor. El sentirlo al ver llegar a esa persona especial es muy gratificante y le da sentido a la relación.

Más allá de lo hollywoodiense del sentimiento, la ciencia tiene una explicación para el momento en que echan a volar las mariposas dentro de nuestro estómago.

Según los expertos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, Maryland, en Estados Unidos, esas mariposas son fruto de “una sensación física de agitación causada por una reducción del flujo sanguíneo al órgano. Esto se produce como resultado de la liberación de adrenalina que causa un aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial y, como consecuencia, se envía más sangre a los músculos”.

Lo corrobora Ramon Pajares Villarroya, Médico Especialista en Aparato Digestivo en el Hospital Universitario Infanta Sofía y en la consulta Alberdi Aparato Digestivo: “Cuando tenemos emociones de cualquier tipo, incluidas las placenteras generadas por amor, se produce una liberación de citoquinas y neurotransmisores. Éstas acaban por generar serotonina, causante de la dilatación de las arterias, y con ello esa sensación en la boca del estómago”.

Adiós a las películas

Se trata de una reacción natural al estrés que también puedes sentir en otros ámbitos de la vida, con mayor o menor intensidad, como antes de un examen importante o de una entrevista de trabajo.

Cuando nos estresamos experimentamos lo que se conoce como “lucha o huida”.

Las señales viajan desde la parte pensante del cerebro hasta la zona del hipotálamo y de la pituitaria. Estas áreas se encuentran en el cerebro y se encargan de controlar multitud de funciones de nuestro organismo.

De forma instantánea, al producirse esa activación, explica el Doctor Howard Bennett, “la glándula pituitaria envía señales a las glándulas suprarrenales y éstas liberan multitud de sustancias químicas entre las que se encuentra la adrenalina que se transfiere a diferentes partes de nuestro organismo como los pulmones, los músculos o el estómago”.

Es en ese momento, cuando llegan al estómago, cuando las mariposas empiezan a hacer acto de presencia. Una reacción química de nuestro organismo como respuesta a un estímulo que llega del exterior.

Es más, al mismo tiempo que esa adrenalina alcanza nuestro estómago, y por eso las sensaciones se juntan en nuestro organismo, provoca un aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca.

Nuestro segundo cerebro

El sistema digestivo tiene una importancia mucho mayor de la que seguro crees. La investigación de la Universidad Johns Hopkins ha acabado por confirmar la existencia de un segundo cerebro allí ubicado.

Se trata del sistema nervioso entérico (SNE), “dos delgadas capas formadas por más de 100 millones de células nerviosas que recubren el tracto digestivo” y que son capaces de influir de manera decisiva en nuestro estado de ánimo, en nuestra salud e incluso en la forma en que pensamos.

La existencia y la importancia de este segundo cerebro la corrobora María Pastor, bióloga sanitaria y nutricionista del Hospital de Alcorcón (Madrid): “Tenemos más neuronas en el intestino que en toda la médula espinal, y más del 90% de la serotonina se fabrica a nivel intestinal. Pero que tengas un microbiota sana no significa obligatoriamente que estés directamente más contento, aunque sí hay una correlación de intestinos inflamados o malas digestiones… con procesos depresivos. Hay una reacción directa y bidireccional”.

Existe una comunicación directa y constante entre ambos cerebros hasta el punto de que un cambio, como una irritación en el tracto digestivo, hace que el SNE envíe señales al cerebro que provoquen un cambio en nuestro humor.

“Tenemos que tener en cuenta que hay una unión directa entre el cerebro y el tubo digestivo. Son comunicaciones bidireccionales que reaccionan a las emociones”, señala el especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Infanta Sofía, Ramon Pajares.

Por su parte, la bióloga sanitaria y nutricionista María Pastor insiste en que “un buen estado de nuestro microbiota es garantía de un buen estado anímico. Es importante cuidar lo que comemos y cómo cuidamos a nuestras bacterias, porque nos van proteger y mejorar nuestra función inmune. Tenemos que cuidar lo que comemos… pero también lo que sentimos: Cuido lo que pienso y cuido lo que como para que cerebro e intestino estén contentos”.

Una auténtica revolución para mejorar la vida y progresar en los tratamientos de aquellos pacientes que están afectados por problemas en el sistema digestivo… aunque la explicación de las mariposas quede ya muy alejada de Hollywood.

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