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El virólogo que ideó el tratamiento más utilizado contra la Covid-19 cree que la pandemia está llegando a su fin

  • "Ahora todo apunta a que estamos al final de la curva. Y aparentemente es solo la evolución natural de una epidemia habitual"
  • "La probabilidad de que lo que venga tenga una forma diferente a la 'curva de campana' típica de la gripe, por ejemplo, es muy baja"
  • "Sabemos que llega un momento en que las enfermedades dejan de ser contagiosas, y no sabemos por qué. Es fastidioso pero es así"
  • "Siempre, incluyendo este coronavirus, hay muchos más infectados en las ciudades que en el campo. Por la densidad de personas"
  • "Queden pocos casos, pero mientras haya alguno, los grupos de personas muy próximas entre sí deben ser controlados o evitados"

27 mayo, 2020


Emile Rabasse
Ruán
Fracias

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Tiene 68 años. Es un hombre de voz grave, gesto serio, tono pausado y cuerpo fornido. Por dentro es una fuerza de la naturaleza, ingenioso y dispuesto a la pelea. Por fuera parece una mezcla de Gandalf el gris, del señor de los Anillos, y el druida Panoramix, por su largo pelo rubio y su perilla y bigote blancos.

Didier Raoult es el hombre que ideó el tratamiento que más de medio mundo ha utilizado para combatir al coronavirus… hasta hoy: La combinación de Hidroxicloroquina, un medicamento antipalúdico, y Azitromicina, un antibiótico común, fueron lo más utilizado como remedio para el COVID-19.

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Es un personaje siempre polémico que hace un par de meses alcanzó fama mundial y regresa a la primera línea de la actualidad por la detención del ensayo con hidroxicloroquina decretada hoy por la OMS.

Pero esa apasionante historia de ideas y peleas alrededor de un tratamiento, como si fuese un culebrón de acusaciones y resultados sospechosos, la incluimos en otro artículo.
En éste nos centramos en la situación del momento y lo que viene.

Las ideas de Didier Raoult sobre la situación actual de la pandemia del COVID-19 y el futuro que nos espera, tal y como se lo cuenta en una entrevista a los suscriptores de la televisión ‘Front Populaire’ y que por su interés reproducimos.

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¿Cree que la epidemia está llegando a su fin?

Eso es lo que vemos ahora mismo. La curva de la epidemia está alcanzando sólo el 3% de todos los casos.

Pero no es algo que podamos tildar de sorprendente. Estamos acostumbrados a ver curvas iguales a ésta en las epidemias. Sobre todo, en las epidemias estacionales.

Cada año vemos la misma curva con la gripe, la misma curva con el virus respiratorio sincitial (una enfermedad viral común, muy parecida al resfriado, aunque puede provocar infecciones pulmonares graves en bebés o personas mayores) y por lo tanto esta curva forma parte de una evolución que conocemos bien.

En estos momentos todo parece indicar que estamos al final de la curva. El último día que realizamos la medición en Francia tuvimos quince casos. Comparado con el máximo, cuando tuvimos casi 400 casos por día…

Así que podríamos decir que la pandemia está disminuyendo. Y podemos ver que, poco a poco, en todas las partes del mundo se sigue la misma pauta. La misma forma de curva.

Además, y esto es muy importante, se está consiguiendo con una modesta intervención humana en términos de control de la epidemia.

No se trata de quitar importancia a lo que hacemos. Por supuesto que es probable que la intervención humana técnica y las decisiones de los estados cambien la altura del pico y consigan que haya más o menos casos, más o menos muertes. Y claro que esa trascendente realidad depende, por supuesto, de la calidad de la atención.

Pero lo que es la forma misma de la curva no depende probablemente de las medidas tomadas. Es solo la evolución natural de una epidemia habitual”.

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Usted dijo que no cree en una segunda ola epidémica. Si eso es así ¿cuál es la finalidad de los planes que está sufriendo medio mundo? ¿No es un exceso de celo por parte de las autoridades?

“No lo sé. Es muy importante ser conscientes siempre, y en todo momento, de que nunca antes habíamos visto a este coronavirus. Tal vez suceda o tal vez no. El futuro nunca es predecible y yo soy muy prudente con las predicciones.

Pero la realidad es que lo único que podemos hacer ahora mismo es pensar en términos de probabilidades. Y la probabilidad de que lo que vaya a ocurrir tenga una forma completamente diferente a la curva en forma de campana habitual que solemos ver, es muy baja.

La verdad es que resulta muy fastidioso. Es muy perturbador intelectualmente que sigamos sin ser capaces de entender en absoluto cómo un mismo virus, aparentemente en algún momento es muy contagioso, y en otro momento ya no lo es más.

Pero sabemos que es así.

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Venimos estudiando desde hace mucho tiempo a la multitud de personas que hacen cada año una peregrinación a la Meca. Y más en los últimos años, que el ‘Hach’ ha tenido lugar a menudo durante nuestro verano.

En las aglomeraciones en la Meca hay tres millones de personas que se mueven todas juntas. Están pegados. En consecuencia, hay mucha transmisión de enfermedades y por eso nosotros analizamos a las personas cuando vuelven.

Pues bien, entre esas personas que regresan, observamos que algunas se han contagiado allí y vuelven con gripe. No es de extrañar, porque en otros países son meses de epidemia de gripe y sus ciudadanos se ‘llevan el virus’ a la Meca. Y es así como contagian a ciudadanos franceses, aunque aquí el verano no sea tiempo de gripe.

Así que nos encontramos con muchas personas que vuelven de la Meca con gripe a su casa en Francia. Y, sin embargo, aunque traen el virus y no son pocos, no se desencadena una epidemia de gripe aquí. Como mucho, aparecen algunos casos secundarios.

Por lo tanto, podemos concluir que el mismo virus de la gripe no es casi contagioso en verano, mientras que es muy contagioso en invierno.

Y éste es un desafío intelectual y científico que todavía no hemos conseguido resolver.

Pero experimentalmente sí que sabemos que llega un momento en que las enfermedades dejan de ser contagiosas, y no sabemos por qué.

Son enfermedades que al principio se hacen cada día más contagiosas. Al cabo de un tiempo alcanzan un pico y al final se reduce. Y no se debe a la inmunidad de la población, porque la inmunidad de la población es bastante baja. Apenas está alrededor del 3%.

Es uno de los grandes misterios de todas las epidemias. Todas las epidemias son así. Se detienen de todos modos. Paran, aunque no hayan infectado al 100% de la gente.

¡Parece no ser cierto, pero así es como es!

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¿Cree que a las personas se les está tratando como a niños y que, de hecho, en realidad bastaría con que utilizásemos la mascarilla cuando estamos en grupos?

Creo que hay una fuerte tendencia en las democracias, y tal vez en el mundo entero, a tratar de controlar todo nuestro comportamiento. Incluso a controlar lo que los médicos prescriben.

Hay una especie de… que todo se pueda convertir en algo que otorga capacidad para crear nuevas leyes y restricciones. Yo soy hostil a eso. Esa ha sido mi posición de siempre.

Pero, por otro lado, lo que sí es cierto e incuestionable, lo que hemos visto y acabo de comentar, es que cuando uno pone a muchas personas muy juntas, con contactos sociales muy cercanos y en gran número, hay epidemias.

Eso es cierto para los animales, por ejemplo. La crianza industrial está llena de epidemias que atacan a los animales, las llamadas epizoonosis.

Si algunas epidemias vienen de los murciélagos es porque los murciélagos son probablemente los mamíferos que viven en las colectividades más grandes. En una cueva puede haber 10.000 ó 50.000 murciélagos.

Es como una ciudad de murciélagos donde todos se tocan. Es como un estadio lleno de murciélagos, y por eso muchas, muchas de las enfermedades contagiosas surgen de los murciélagos. Porque son animales que tienen la capacidad de llevar las enfermedades contagiosas a la superficie.

Así que está claro que, para que una enfermedad sea contagiosa, tiene que haber muchos individuos y todos tienen que estar muy juntos. Y por eso siempre hay peligro en las grandes ciudades.

Por eso siempre, incluyendo este coronavirus, hay muchos más casos en las ciudades que en el campo. Porque las relaciones sociales y la densidad de los receptores es mayor.

Por lo tanto, lo que es cierto, en cualquier caso, es que debemos tener cuidado, aunque en este momento queden pocos casos. Porque mientras haya casos, los agrupamientos de población, muy próximos entre sí, deben ser controlados o evitados hasta que desaparezca la epidemia.

Luego, cuando no haya más casos, ya no habrá medidas de cuarentena razonables. ¡Cuándo no haya más casos!

Finalmente, Didier Raoult afronta la polémica sobre el estado de la investigación médica en Francia. Y su respuesta es interesante para nosotros por la enorme similitud que refleja con lo que ocurre en España.

“Poco a poco, por razones más humanas que políticas, el instituto nacional de Investigación en Salud y Medicina (Inserm) que es la ‘herramienta’ que facilita las investigaciones realizadas en los hospitales y al lado de los enfermos, se ha convertido en un instituto que está completamente fuera del ámbito de la investigación médica en los hospitales.

El dinero que se vota en las asambleas para la realización de las investigaciones en los hospitales, al final no se utiliza para la investigación.

Porque, por una razón técnica, ese dinero se confunde con todo el presupuesto una vez que llega a los hospitales. Y si hay problemas de presupuesto se utiliza para llenar los huecos en lugar de hacer investigaciones.

No hay duda de que nuestra investigación está en declive, particularmente en beneficio del Lejano Oriente.

Podemos ver que allí la calidad de la investigación está creciendo, y eso tiene consecuencias.

Por ejemplo, la calidad de la atención contra la epidemia en el Lejano Oriente se hizo mejor, y la razón de ello se sustenta en el hecho de que la investigación se ha convertido allí en una práctica médica, con la ayuda que ello supone.

Y cualquier científico, esta vez sí, le daría la razón a Didier Raoult.
¡Qué bien haría occidente en volver a apostar de firme por la ciencia y la investigación!
Es la mejor de las maneras para alcanzar una vida plena, y lo más segura posible.

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