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Dime cómo son tus aguas residuales y te diré cuanta droga consumes

  • Las nuevas sustancias psicoactivas (NPS) inundan el mundo entero. Un estudio de la Universidad de Australia del Sur refleja la existencia de estas drogas de diseño en las celebraciones del Año Nuevo de 2020 en Países Bajos, Estados Unidos, España...
  • De los países investigados solo Noruega no reflejó la existencia de sustancias como la metanfetamina, el GHB o la Ketamina.
  • Las NPS son para la ONU y la OMS un problema grave de salud pública que afecta al mundo entero.

14 marzo, 2021

Sergio F. Núñez

Nuestro refranero esconde siempre pasajes maravillosos de la historia que a menudo pueden hilarse con la más rabiosa actualidad. El último que podríamos unir a nuestros días es el de “Dime con quien vas y te diré como eres” pero aplicado a las aguas residuales y a las drogas de diseño”.

Como lo lee.

Parece que éstos nuevos psicoactivos son mucho más resistentes de lo que pudiéramos esperar del mismo modo que todo hace indicar que en el análisis de nuestras aguas residuales se encuentran las respuestas a multitud de preguntas.

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Hace algunas semanas se identificaban restos de la Covid-19 en las aguas de algunas ciudades antes de su estallido dentro de la sociedad y ahora, este ejemplo basado en el último estudio llevado a cabo por la Universidad de Australia del Sur, demuestra cómo en las alcantarillas se esconde mucho más que basura.

La investigación, dirigida por el Doctor Richard Bade, muestra cómo de prevalentes son estas píldoras de fiesta en diferentes partes del mundo.

Un análisis, que ha sido publicado en Water Reseaarch, y que muestra el patrón de consumo de drogas de diseño durante las celebraciones del Año Nuevo de 2020 en catorce lugares diferentes entre los que se encuentran España, Italia, Noruega, China y Estados Unidos entre otros.

Durante el estudio, según el químico analítico de UniSA, el Doctor Richard Bade, reconoce que se han encontrado más de 16 drogas sintéticas de las doscientas NPS monitorizadas.

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Qué son las NPS

Las nuevas sustancias psicoactivas (NPS) son las que conocemos comúnmente como “drogas de diseño” o, más en la calle, “sales de baño”, y entre las más conocidas podemos encontrar la metanfetamina, el GHB o el Éxtasis Líquido, la Ketamina y el m-CPP.

Estas nuevas drogas de diseño son las que podríamos definir como “sustancias de abuso, ya sea en forma pura o en preparado” y que no están controladas por el Convenio sobre Sustancias Sicotrópicas de 1971. Se trata de una gama de drogas que pretende imitar de forma sintética las ya ilegalizadas (cannabis, cocaína, MDMD y LSD).

Las NPS suponen de forma efectiva una amenaza para la salud pública del planeta. Son un gravísimo problema de salud y tienen efectos secundarios que van desde las convulsiones hasta la psicosis aguda.

Y no son nuevas en el sentido estricto, no significa que tengan poco tiempo de existencia si no que fueron sintetizadas, mínimo, por vez primera en la década de los 90, pero que es recientemente cuando están disponibles en las calles de todo el mundo.

Son un fenómeno global, como demuestra el estudio de la Universidad de Australia del Sur, y están presente en más de cien países del globo.

Tanto es así que los datos del análisis australiano demuestran que entre los catorce países en los que se investigó, solo Noruega no mostró rastro de ellas: “Los Países Bajos registraron el uso más alto, seguidos por Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. España, Italia y China tuvieron la menor incidencia de uso de drogas de diseño en los países que participaron en el estudio”.

El mundo entero está contaminado por las nuevas drogas de diseño.

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Qué drogas “celebraron” el Año Nuevo de 2020

Antes de que llegara la pandemia de coronavirus que asola el mundo desde hace casi un año, el análisis de la Universidad de Australia del Sur se centró en el estudio del Año Nuevo de 2020, el último Año Nuevo que celebramos de forma “normal”, y reflejó la llegada a todo el globo de gran cantidad de nuevas sustancias.

Pero su aparición no fue homogénea. Según el país, el abuso de una u otra droga, cambia.

En Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos el protagonismo se lo llevó la N-etilpentilona, una sustancia que ya se había detectado viajando desde hacía tiempo por los festivales de música del país aussie.

En esos mismos lugares también se observó un aumento de veinte veces del consumo de mefedrona, comúnmente conocida como M-CAT: “Es una droga muy poderosa que produce efectos similares a los de la cocaína y el MDMA”, señala el Doctor Bade.

La Ketamina, un anestésico veterinario, fue la favorita de los Países Bajos; y en Estados Unidos se abusó de mitraginina, un fármaco que estuvo presente en casi la mitad de las muertes provocadas en el país por las NPS.

El mayor problema que supone el aumento de la comercialización de estas sustancias es que desde su aparición se habló de ellas como una alternativa legal y segura a las ilegalizadas y conocidas cocaína y cannabis.

Pero nada más lejos de la realidad.

Este tipo de nuevas sustancias suponen un porcentaje importante de las muertes que se producen mundialmente a causa de la drogadicción, como consecuencia, entre otras cosas, de la detección de 479 NPS diferentes, 72 de ellas tras los últimos análisis anuales realizados por la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC).

Las aguas residuales de todos estos países no hacen si no demostrar el abuso constante que se realiza de estas nuevas drogas y que suponen, como reflejan los análisis de organizaciones como la ONU y la OMS, un problema grave de salud pública al que hay que ponerle coto cuanto antes.