BuscandoRespuestas

DestacadaSalud

Cómo el uso de mascarilla venció a otras pandemias: ¿deberíamos dejar de usarla cuando acabemos con la COVID-19?

  • Fue en China donde se desarrolló el uso de la mascarilla en 1910 para acabar con la epidemia de Manchuria. Desde allí se acabó extendiendo al mundo entero.
  • El Centro Europeo de Control de Enfermedades recomienda ya flexibilizar el uso de la mascarilla, al menos, entre las personas que ya han sido vacunadas con la pauta completa.
  • Gracias a la mascarilla, en 2020 solo se han detectado cinco casos de gripe en España.

28 mayo, 2021

Sergio F. Núñez

El uso de la mascarilla, aunque es nuevo en nuestro país, en España, está muy extendido en un buen puñado de países en todo el mundo.

Fue en China donde se desarrolló su uso en 1910 y se acabó extendiendo al mundo entero. Todo, como ahora, para frenar una enfermedad que acabó prácticamente con la población de la gran ciudad de Harbin.

Te puede interesar: En EE. UU. los vacunados ya no necesitan usar mascarilla al aire libre… con prudencia

¡SÚMATE A NUESTRA COMUNIDAD!

Podrás escuchar nuestros podcast, recibir un boletín semanal con las novedades, escribir comentarios, enviar preguntas…

Fueron decenas de miles los fallecidos en toda la región noreste de China a causa de un virus que provocaba a los afectados toser sangre y una afección dermatológica notable en su piel.

El gobierno y las autoridades sanitarias no sabían la manera de frenar esa epidemia y la idea de las mascarillas provino de la mente preclara del Doctor Wu Lien-Teh, un joven y brillante médico chino educado en Cambridge de la Malaya británica. Un científico de reconocido prestigio que asemejó, tras realizar varias autopsias, la bacteria causante de ese virus desconocido a la que había acabado con millones de personas a causa de la peste bubónica.

La conocida como plaga de Manchuria se empezó a tratar como una enfermedad respiratoria y el Doctor Wu Lien-Teh pidió a toda la población el uso de mascarillas.

Hasta ese momento parte del personal médico como los cirujanos utilizaban mascaras hechas de un taco de algodón y envueltas en una gasa. Wu sumó a ese «dispositivo» otros protectores faciales y los extendieron por toda la población.

En tan solo cuatro meses tras tomar aquella decisión, la epidemia había desaparecido de Manchuria.

Ese hito histórico cambió la medicina y la gestión epidémica ya que se adoptó en todo el mundo el uso de mascarillas.

El Doctor Wu Lien-Teh fue considerado desde entonces «el hombre detrás de la máscara» aunque, como dice la historia, ya se había identificado en otros lugares del mundo, antes de 1910 y antes de la llegada de Wu a Manchuria, el uso de mascarillas.

Una realidad que entonces se comprendió como una victoria social del mismo modo que en ese mismo país, China, se entendió como éxito conjunto tras la explosión en 2002 y 2003 de la epidemia de SARS.

El uso de mascarillas, ahora y en la época del Doctor Wu Lien-Teh, es efectiva únicamente si se utiliza y democratiza en toda la sociedad.

La mascarilla del Doctor Wu

La propuesta sanitaria de Wu se basó en una idea de la época victoriana utilizada en occidente. Allí se hacía uso de mascarillas diseñadas por capas acolchadas de algodón y gasas y terminadas con cuerdas para que quien la portara pudiera ajustársela a la cabeza.

Un invento sencillo y realmente barato de fabricar que fue utilizado posteriormente en los espacios públicos durante los diferentes brotes que el país vivió de meningitis y cólera.

Ruth Rogaski, historiadora médica de la Universidad de Vanderbilt que se especializa en estudiar la dinastía Qing y la China moderna señala en declaraciones a medios estadounidenses, que «las epidemias pueden servir como puntos de inflexión, oportunidades para repensar, modernizar e incluso revolucionar los enfoques de la salud».

Una situación que quizás suceda ahora, si no ha empezado ya a pasar, en todo el mundo después de sufrir los estragos de la pandemia de COVID-19. De todo esto, lo más importante que se puede desprender, es la necesidad del uso de mascarillas ya no solo para contener esta pandemia actual si no para repensar de cara al futuro cómo actuamos ante un resfriado o una gripe.

La eficacia probada de la mascarilla

Se cumple algo más de un año desde que en España se decretó la obligatoriedad del uso de mascarilla para evitar la propagación de la COVID-19.

Una decisión que en su momento nos trastocó por completo a todos por la falta de costumbre, pero que ahora está muy normalizada e incluso se entiende como barrera fundamental para la lucha contra el coronavirus.

Te puede interesar: En EE. UU. los vacunados ya no necesitan usar mascarilla al aire libre… con prudencia

Hemos usado mascarillas higiénicas, FFP2, FFP3… de tela, lavables… un mercado inmenso se ha abierto en los últimos catorce meses para muchas marcas y fabricantes.

Estos días, son muchos los expertos que se pronuncian sobre cuándo será el momento adecuado para dejar de utilizar la mascarilla.

A falta de cualquier tipo de decisión por parte del Gobierno de España, si es que llega, el Centro Europeo de Control de Enfermedades recomienda flexibilizar el uso de la mascarilla, al menos, entre las personas que ya han sido vacunadas con la pauta completa.

Pero no todos los expertos en la materia coinciden en esta idea. Algunos creen imprescindible conseguir cifras de inmunidad mayores y otros insisten en la importancia de que la incidencia acumulada, actualmente en el entorno de los 125 contagios por 100.000 habitantes, sea mucho más baja.

La tendencia a relajar su uso, al menos en espacios abiertos y al aire libre, ha sido ya exigida desde diferentes asociaciones como el caso de la Asociación Madrileña de Salud Pública: «Esta medida (la de la obligatoriedad de la mascarilla) es absurda ya que obliga a llevar mascarillas en entornos de bajo o nulo riesgo, como en el campo, mientras mantiene excepciones a su uso en entornos de riesgo probado, como interiores de centros de trabajo».

El fin del uso de la mascarilla sería una medida que flexibilizaría las restricciones y nos ayudaría a empezar a ver la luz al final del túnel, pero ¿deberíamos dejar de usar la mascarilla cuando acabemos con la COVID-19?

Cómo ha ayudado la mascarilla a frenar otras enfermedades durante 2020

Los datos confirman que el uso de mascarilla durante este último invierno ha permitido acabar de un modo radical con la gripe en España, entre otras enfermedades y virus.

Son solo cinco los casos de gripe que ha detectado el país en toda la temporada, según informaciones del sistema de vigilancia nacional. Unas cifras, una tendencia, que se extiende a todo el continente europeo.

Te puede interesar: ¿Llevar mascarilla al aire libre ayuda a aliviar los síntomas de las alergias?

El Sistema de Vigilancia de Gripe en España (SVGE) está conformado por epidemiólogos y virólogos, el Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y el Centro Nacional de Microbiología (CNM) del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

«Las diferentes medidas de higiene y distanciamiento social implementadas por los Estados Miembro para reducir la transmisión del virus SARS-CoV-2 probablemente hayan contribuido a reducir la transmisión del virus de la gripe», señala la Organización Mundial de la Salud en su último informe.

Con las cifras en la mano, y como pasa en otros países, especialmente en el continente asiático, quizás, el uso de la mascarilla, aunque sea en momentos específicos del año, haya llegado para quedarse.

Noticias relacionadas