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Día Mundial del Asma: cómo saber si lo tengo y cómo controlar la enfermedad

  • Es una enfermedad crónica que causa una inflamación en el interior de los bronquios estrechándolos e impidiendo la entrada de aire a los pulmones de forma correcta
  • Unos 2 millones y medio de españoles sufren asma, y de ellos el 12% son niños

04 mayo, 2021


Rebeca Gil
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Una de las afecciones respiratorias más comunes es el asma. Los neumólogos la definen como una enfermedad crónica que causa una inflamación en el interior de los bronquios estrechándolos e impidiendo la entrada de aire a los pulmones de forma correcta.

El origen de esta patología es muy variado, incluso la exposición al medio ambiente (pólenes, contaminación…) puede causar esta irritación en los bronquios.

Según datos de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), unos 2 millones y medio de españoles sufren asma. De ellos el 12% son niños.

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¿Tengo asma?

Los expertos en neumología explican que los principales síntomas de la enfermedad suelen aparecer cuando realizamos ejercicio físico, por las noches, o tras respirar un alérgeno o sustancias del medio ambiente. Entre las señales que nos pueden indicar que tenemos asma están estas:

• Dificultades para respirar.
• Tos.
• Pitidos o ruidos en el pecho.
• Opresión o sensación de tirantez en el tórax.

La confirmación de que son síntomas de asma se obtendrá mediante una sencilla prueba, la espirometría, que consiste en tomar y expulsar aire por un aparato para saber la cantidad y frecuencia de aire inspirado y espirado durante un tiempo concreto).

Autocontrol y autocuidado

Desafortunadamente el asma no tiene cura, pero sí existen tratamientos muy efectivos para prevenirla y controlarla.

Según explican desde la SEPAR, para disminuir la infamación de los bronquios se utilizan antiinflamatorios y para mejorar la estrechez de los bronquios y aliviar los síntomas se utilizan los broncodilatadores.

Además, el asmático cuya patología está generada por elementos ambientales puede reducir su exposición a ellos con el fin de evitar ataques. Porque gran parte de la mejora de esta patología depende del propio paciente asmático.

Los neumólogos insisten en la importancia de que las personas que padece asma conozcan a fondo su enfermedad, sepan qué es lo que desencadena los ataques, cómo actuar cuando esto pasa y qué síntomas advierten de que el asma que padecen no está controlada.

Aunque podría parecer complicado, la SEPAR señala algunos rasgos que deben alertar al asmático de que sus problemas respiratorios no están bajo control:

• Aparecen la tos, los pitidos, la dificultad para respirar y la opresión en el pecho.
• Realizar las actividades diarias comienza a ser complicado a causa de los síntomas.
• Las pruebas de función pulmonar realizadas en el médico están alteradas.
• El uso del inhalador de rescate se hace necesario demasiadas veces.

Asma grave, una enfermedad no controlada

Hay un dato que preocupa mucho a los neumólogos: En Europa occidental, el 18% de los pacientes asmáticos sufren asma grave y la mitad de ellos carece de un control adecuado.

El doctor Francisco Javier Álvarez Gutiérrez, de la Unidad Médico-Quirúrgica de Enfermedades Respiratorias del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. y miembro del Área de Asma de SEPAR, comenta que «para el tratamiento adecuado de los pacientes con asma grave es fundamental, como en cualquier enfermedad, el correcto diagnóstico».

También, añade, «es importante tener en cuenta el bajo cumplimiento del tratamiento por parte del paciente, las comorbilidades, como la obesidad o la rinosinusitis y otros agravantes. Además, hay algunos pacientes que no responden a los tratamientos habituales a pesar de usarlo a dosis elevadas. Estos pacientes presentan un Asma Grave no controlada».

Afortunadamente, gran parte de estos pacientes disponen para su tratamiento de fármacos monoclonales que han mejorado de forma notable su calidad de vida.

Otra de las claves a tener en cuenta para el adecuado tratamiento del asma grave es que tanto los síntomas como las agudizaciones pueden cambiar a lo largo del tiempo. Por eso es fundamental un control permanente de los pacientes.

«Lo ideal, – indica la doctora Marina Blanco Aparicio, del Servicio de Neumología, Complejo Hospitalario Universitario A Coruña y coordinadora del Área de Asma de SEPAR- es disponer de unidades especializadas que permitan identificar el subtipo de asma, a través de biomarcadores, para tratar al paciente de forma óptima e individualizada. Hoy en día no solo podemos controlar la enfermedad, sino que también es posible pronosticar los riesgos a futuro».

Uno de los aspectos más complejos de medir y que contribuyen a que no haya un control correcto de la enfermedad, es que algunos pacientes no cumplen las pautas del médico y «se saltan» el tratamiento.

Por ello SEPAR ha diseñado y validado el cuestionario Test de Adhesión a los Inhaladores que permite conocer el grado de adhesión al tratamiento con inhaladores de pacientes con EPOC y asma.

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Además de este test, los expertos en neumología plantean la posibilidad de comprobar la retirada de los medicamentos recetados a estos pacientes a través de la receta electrónica que ya funciona en muchas comunidades.

Incluso el doctor Álvarez Gutiérrez va más allá en el empeño de mejorar la calidad de vida de los pacientes con asma grave. «En el futuro es posible que los inhaladores que se usen habitualmente para el tratamiento incorporen dispositivos electrónicos que puedan conectarse a alguna aplicación a través del teléfono móvil con el fin de ayudar a los pacientes a seguir correctamente su tratamiento. Hoy en día ya contamos con llamadas y avisos a través de Internet que contribuyen a que los pacientes sigan su tratamiento tal y como los médicos se lo prescribimos».

Otra de las preocupaciones de estos especialistas son los efectos adversos que los medicamentos, como los glucocorticoides orales, puedan tener a largo plazo, entre ellos la osteoporosis, la diabetes, las alteraciones mentales y de la visión.

¿Cómo puedo controlar mi asma?

Una vez diagnosticado por el neumólogo, gran parte de la mejora está en manos del propio paciente asmático, porque de él va a depender en gran medida el mantenimiento de una buena calidad de vida. Eso sí, siempre con la ayuda y el control de los especialistas.

Para ello los neumólogos de la SEPAR enumeran algunas recomendaciones a seguir por este tipo de pacientes:

Sigue a rajatabla el tratamiento pautado por el especialista.
Evita todo lo que sepas que empeora tu asma: como el tabaco, el polvo doméstico, las mascotas o los antiinflamatorios no esteroideos (AINES).
Pacta con el médico un plan escrito de forma que cuando tu asma empiece a dar molestias puedas actuar rápidamente.
Aprende a controlar tu respiración utilizando al diafragma. Toma aire por la nariz de forma lenta y vacía suavemente el aire por la boca juntando los labios.
Realiza esta respiración cuando sientas ahogo, aparezcan pitidos o te sientas cansado. Te ayudará a recuperarte.
Acude al médico si detectas un mal control del asma.

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