Las bacterias ya han roto las fronteras ¿ESTAMOS PREPARADOS?Así funciona el sistema mundial de alertas - BuscandoRespuestas

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Especialista

Las bacterias ya han roto las fronteras
¿ESTAMOS PREPARADOS?
Así funciona el sistema mundial de alertas

22 enero, 2020

Prof. Dr. Rogelio López Vélez
Jefe de la Unidad de Medicina Tropical y Parasitología Clínica del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Ramón y Cajal de Madrid
Autor del manual imprescindible para viajeros y médicos de atención primaria ‘Geografía de las Infecciones Tropicales. Guía práctica por países’

No te pierdas los consejos para prevenir el contagio de enfermedades infecciosas »

Estamos en un mundo cambiante como nunca antes en la historia de la humanidad. Es lo que llamamos la globalización.

Este mundo que cambia se debe a muchos factores. Uno es la urbanización, otro es el desplazamiento de personas, los viajes, la inmigración, el cambio climático, el intercambio económico mundial, el trasiego de viajeros, el trasiego de contenedores a lo largo del mundo…

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En un corto espacio de tiempo se han roto las fronteras. Para las personas, para las cosas y para las enfermedades infecciosas que se pueden trasmitir. Virus y bacterias se han convertido también en turistas accidentales que portan su letal carga.

Los movimientos internacionales o la globalización están universalizando las enfermedades infecciosas. Incluso enfermedades trasmitidas por vía respiratoria, las de más fácil contagio. Hoy día tratamos la gripe aviar, la gripe porcina, el SARS, el MERS coronavirus…

Todas ellas vivían aletargadas en sus países de origen. Pero eso se acabó.

Tuvimos que padecer la epidemia por el SARS -uno solo paciente ingresado en Hong Kong provocó 800 contagios diseminados por todo el mundo- para comprender la importancia de coordinarnos e intercambiar información.

Información en tiempo real,
la Medicina 2.0

Aquella crisis del síndrome respiratorio agudo (SARS) de 2003 puso de manifiesto la necesidad y la importancia de contar con redes de alerta internacionales. Y aunque no sean medicinas ni jarabes, realmente es el gran avance mundial logrado en este campo de la Medicina.

Gracias a los sistemas de alerta conocemos, por ejemplo con el Ébola, cuántos casos hay, dónde se han producido… En nuestros ordenadores recibimos a diario información del PROMEDE, de la VMS y de otras organizaciones internacionales que informan de los brotes que se han registrado.

Este hecho permite a los profesionales estar preparados para su prevención, diagnóstico y tratamiento. En España acabamos de vivir con preocupación en los últimos meses los contagios por Listeriorisis. Pues esa información, los contagios y su causa, la conocen de forma inmediata y simultánea en todo el Planeta. Es la medicina 2.0.

La mayoría de estas enfermedades tienen tratamientos adecuados y eficaces. Lo importante, por tanto, es evitar que un brote aislado se convierta en epidemia.

Por otra parte, contar con información precisa de cómo se mueven estas enfermedades nos permite afrontar nuevos enfoques a la hora de abordarlas y evitar contagios.

Pongamos un ejemplo, la enfermedad del Chagas. Se trata de una enfermedad única y exclusivamente localizada en Latinoamérica y en unas zonas muy concretas. No hay transmisión de la enfermedad de Chagas fuera de esas áreas.

Entonces, ¿cómo es posible que en España se traten 45.000 casos de Chagas? Pero si es una enfermedad que hasta hace bien poco solo la portaban inmigrantes que procedían de una zona muy específica de Bolivia, concretamente de Cochabamba y de Santa Cruz de la Sierra.

Analizando los modos de contagio se ha descubierto que el Chagas no solo se trasmite por la Vínchuca -un insecto de aquella zona que es su medio natural de trasmisión-, sino que ahora resulta que los inmigrantes fuera de su lugar de origen la pueden trasmitir a través de transfusiones de sangre. Detectado el brote y su medio de contagio basta con introducir -de hecho en España se realizó a través de un real decreto- con carácter obligatorio un test de la presencia del Chagas en las donaciones de sangre para erradicar el problema.

Algo similar ocurre con el Denge, otra enfermedad infecto-contagiosa tropical.
¿Cómo es posible que en un país tan lejos del Trópico como España se detecten casos autóctonos? Pues porque el Sur de Europa ha sido invadido por un nuevo tipo de mosquito, el Aedes Albopictus, también conocido como el mosquito tigre, que es un vector -agente transmisor- de la enfermedad.

La información es un factor clave para el rápido diagnóstico y tratamiento de las enfermedades tropicales, enfermedades importadas y enfermedades parasitarias.

Estamos hablando de enfermedades globales que son fundamentalmente virales y también bacterianas.

La importancia del diagnóstico precoz

En Unidades Especializadas, como la del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, disponemos de kits que en apenas dos minutos detectan la presencia del Dengue, la Chikungunya, Malaria, Leishmania o la existencia de parásitos intestinales. Pero aunque contamos con fármacos eficaces para abordar la mayoría de ellas, las enfermedades parasitarias no son enfermedades que merezcan la atención general de las compañías farmacéuticas.

Porque son enfermedades localizadas en países donde no consumen productos farmacéuticos. Claro que, precisamente por su globalización y las llamadas de atención de la OMS, ,se han logrado significativos avances en algunas como el Ébola.

Hace tres años la gente que se contagiaba por este virus se moría sin remedio. No existía un tratamiento eficaz, ni, por su puesto, una vacuna. Ahora mismo, ya hemos conseguido desarrollarlos.
Tanto, que en tres años hemos pasado de una mortandad del 70% a solo un 5-10%.

No puedo decir lo mismo de las enfermedades parasitarias donde apenas hemos evolucionado.

Tan importante como las redes de alerta para evitar la propagación es que tratemos las enfermedades en sus países de origen. Hace 20 años, el 60% de los inmigrantes que pasaban por las consultas del hospital Ramón y Cajal padecían filiariosis en sangre, una enfermedad parasitaria tropical.

Ahora resulta excepcional tratar filarias porque los programas de lucha y control han tenido éxito en los países de origen.

También ocurre algo parecido con la enfermedad más mortífera, más letal: la malaria. Se ha conseguido una grandísima reducción de los casos.
Y eso que la vacuna en el mercado está en fase de prueba y su eficacia es todavía muy limitada. Apenas del 30%.

Hacia una Salud Global llamada ‘one Health’

Hoy hablamos de un mundo global y de una salud global. Se llama One Health.
La mayoría de las enfermedades infecciosas que padece el hombre (70%-80%) son zoonóticas, es decir, tienen su origen en animales (la Tuberculosis, por ejemplo).
Y en este sentido, la salud del ambiente, del medioambiente, la salud animal y la salud humana están íntimamente relacionadas.

El 99.9%
de las bacterias que habitan
en el organismo humano son
necesarias para garantizar
nuestra vida

Así, por referirnos a algo que ahora mismo todos tenemos en la cabeza, la Listeriosis es una enfermedad de los animales. La carne se contamina de la bacteria y el hombre adquiere la enfermedad al ingerir la carne.

Eso exige, para evitar problemas similares, que la medicina dedicada a los alimentos se haya sofisticado mucho.
Y ahora conocemos la trazabilidad de los alimentos: es la información que nos permite conocer dónde y en qué condiciones se ha producido determinado alimento, donde se ha procesado y donde se ha distribuido, vendido y consumido. Elementos que ante un posible brote nos permite delimitar los campos de acción.

En definitiva, avanzamos en el conocimiento del medio con el que interactuamos.
Y eso también es extensible a nuestras mascotas. Viven junto a nosotros y nos pueden transmitir sus enfermedades.
Un ejemplo característico de esto es la Leishmaniosis, enfermedad parasitaria propia de los cánidos. Este parásito que se llama Leishmania Infantum se puede trasmitir a las personas por una mosca denominada la mosca de la arena, Sandfly.

En Madrid, concretamente hace 4-5 años se detectaron más de 1.000 casos de Leishmaniosis en seres humanos. Un espectacular brote.

Curiosamente comprobamos que la mayoría estaban concentrados en una zona geográfica concreta, cercana a un parque en el sur de la ciudad.

Pero había algo muy extraño. No se detectaba un aumento de los perros contagiados de Leishmania en la zona. Entonces, ¿cómo era posible que se hubiese producido el contagio de 1.000 personas?
Analizando la zona descubrimos que existía un nuevo hospedador -hasta ahora desconocido- del parásito: las liebres. El 20% de las liebres de aquel parque estaban infectadas de Leishmania.
Se había producido una proliferación vectorial. Los flebotomos vivían en las galerías excavadas por los conejos. Y donde antes había X vectores por metro cúbico de aire se multiplicó por 20.

Esto también es globalización. Afortunadamente se adoptaron las medidas adecuadas y se eliminó el foco.

La Evolución es una lucha constante contra los microorganismos. Parásitos, bacterias y virus mutan constantemente. El hombre fabrica antibióticos nuevos e inmediatamente salen resistencias.

Desde que se descubrió la penicilina hasta que apareció la resistencia a la penicilina transcurrieron muchos años.
Ahora, apenas pasan unos meses desde que se descubre el último antibiótico, que ha costado miles de millones de euros, hasta que surgen individuos resistentes.

Evolucionan rápidamente. Las bacterias han vivido antes que el hombre, viven durante el hombre y muy probablemente seguirán viviendo cuando nos extingamos.

De todos modos, no demonicemos a las bacterias. No todas portan graves enfermedades. El 99,9% de las bacterias que habitan en el organismo humano son necesarias para garantizar nuestra vida.
Paradójicamente, el principal foco de bacterias resistentes habita en los hospitales y por ello los pacientes sufren infecciones con bacterias extraordinariamente resistentes, muchas de ellas imposibles de tratar porque no existen antibióticos.

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Las vacunas y la higiene, principales armas para evitar el contagio

Las vacunas son la mejor medida de salud pública adoptada por el hombre, aunque la primera es la higiene, la salubridad del agua y la recogida de excreta.

Tres simples elementos que han conseguido que desapareciera la epidemiología del cólera o de la fiebre tifoidea de las ciudades. Sencillamente, cuando hay control del agua, de los alimentos y de las excretas, cuando hay una higiene básica se acaba con muchos problemas.

El otro pilar del control de muchas enfermedades contagiosas son las vacunas. Hoy en día estamos viviendo un brote de sarampión y la causa es que mucha gente no se ha vacunado.
Y muchas personas no son conscientes de que cuando surge un caso, como ha ocurrido en EE UU o en Europa, prolifera rápidamente provocando numerosas muertes o enfermos con complicaciones graves.
Cada día vamos incorporando afortunadamente al calendario vacunal nuevas vacunas esenciales.
Las vacunas son absolutamente seguras, son absolutamente fiables y son absolutamente necesarias. No hay casos de rubeola porque vacunamos a la gente de rubeola. Y tampoco hay poliomielitis porque los pequeños están vacunados.

¿Volverán las viejas epidemias que asolaron a la humanidad? »

En Nigeria la sociedad está divida entre el norte y el sur. Un imán de la parte controlada por los islamistas, Sokoto, decidió dejar de vacunar porque se trataba de una ‘práctica occidental’. El resultado es un brote espectacular con miles de niños afectados de poliomielitis. Eso es injusto.

Pero al calendario normal de cada sitio debemos incorporar el cuadro especial de las del viajero: fiebre amarilla, fiebre tifoidea, meningitis meningocócica cuadrivalente, hepatitis A, hepatitis B, meningitis centroeuropea, encefalitis japonesa, etc.

¿Qué es un coronavirus?

Nociones básicas y prevención
ante las enfermedades infecto-contagiosas

Nadie está libre del contagio por una enfermedad parasitaria o infecto-contagiosa debido a la globalización.
Las primeras son causadas por protozoos, vermes o artrópodos. Y las segundas por hongos, bacterias o virus.

Endémicas en determinadas zonas del Planeta, los movimientos de personas -turistas o emigrantes-, alimentos -pueden estar contaminados- e insectos -el cambio climático hace que determinadas especies que las propagan colonicen nuevas zonas- favorecen su proliferación en otros lugares.

Otras, sin embargo, son comunes en todo el mundo.

Con el tratamiento adecuado, y los países desarrollados cuentan con ellos, no resultan mortales. Y por eso es fundamental la prevención (vacunas) y el diagnóstico precoz.
Son enfermedades que combaten el sistema inmunológico de manera habitual y precisamos de la ayuda de la aplicación de antibióticos y retrovirales para que desaparezcan de nuestro organismo.
Del mismo modo, las vacunas refuerzan nuestro sistema inmunológico.

Estas enfermedades pueden adquirirse a través de los alimentos, agua contaminada, por la picadura de un insecto (malaria) o por contacto sexual.

La cadena de transmisión tiene varias vías:
– Trasmitidas por la vía respiratoria. Son las más frecuentes. A la cabeza de todas se encuentra la gripe, pero también el sarampión o la tuberculosis se trasmiten por el aire.
– De transmisión oral-fecal. El agua es una vía de trasmisión de muchos agentes infecciosos, virus, bacterias y parásitos. Por ejemplo, el agua trasmite la fiebre tifoidea.
– También podemos contagiarnos a través de los alimentos -como la Listeriosis-
– Por contacto directo con la sangre o mucosas -como las enfermedades de transmisión sexual o el VIH-.
– Por picadura de insectos o mordeduras de animales infectados (Malaria, Dengue, Fica o Chicunguya, entre otros).

Por sus consecuencias
– Hay que tener especial atención con las infecciones respiratorias que afectan a tráquea, bronquios y pulmones. Son las patologías contagiosas más mortales. Las más comunes son la bronquitis, la neumonía y la gripe.
Las diarreas, fundamentalmente provocadas por un rotavirus o una bacteria, representan una de las principales causas de la mortalidad infantil en el Tercer Mundo.
– Tuberculosis, Malaria, Meningitis, Hepatitis B, VIH, Sarampión Encefalitis y Sífilis completan el top ten de las enfermedades infecto-contagiosas más mortales.

Los agentes infecciosos los encontramos en todas partes y por ello el principal consejo, sobre todo antes de emprender un viaje, es informarnos de las enfermedades endémicas del país al que nos dirigimos y las condiciones de salubridad del agua (en la Guía del Viajero, que edita el Hospital Ramón y Cajal y que tienen los Centros de Atención Primaria se recogen toda la serie de recomendaciones a adoptar en función del destino).

El especialista
Doctor López Vélez y ‘su’ centro de referencia en España y en el mundo

Pionera en España, la Unidad de Referencia Nacional para enfermedades Tropicales del Hospital Ramón y Cajal de Madrid aborda de manera especial la patología del viajero y del inmigrante.
Un grupo de enfermedades exóticas que requieren de un conocimiento y un laboratorio especiales para su diagnóstico y tratamientos específicos, en la mayoría de los casos con fármacos que no están comercializados.

Por ejemplo, este hospital cuenta con stock de un medicamento único para el tratamiento de la Malaria grave, el Artesunato intravenoso.

Además del tratamiento en sus instalaciones, el centro dedica recursos a la investigación de este grupo de enfermedades, y elabora una guía del viajero para orientar sobre las medidas que deben adoptar las personas que han de emprender rumbo a otros países.

Su publicación “Geografía de las Infecciones Tropicales. Guía práctica por países”, que se ha convertido en un manual de consulta para médicos de Urgencias, Atención Primaria y Enfermedades Infecciosas, clasifica las patologías con riesgo sanitario, en cada país.

Contiene consejos para los viajeros, como esterilizar el agua para evitar la diarrea del viajero o cocinar o congelar los alimentos para prevenir el anisakis o la salmonella, e informa del cuadro de vacunas obligatorias y recomendadas para emprender el viaje.

La Unidad está liderada por el dr. López-Vélez, especialista en Medicina Tropical e Higiene y profesor de Medicina en la Universidad de Alcalá de Henares. Autor de cerca de 300 artículos de investigación publicados en revistas especializadas forma parte de la OMS como miembro del comité de expertos en enfermedades parasitarias (Leishmaniasis).

Asimismo, es director de Salud Entre Culturas, que desarrolla proyectos de promoción de salud con población autóctona e inmigrante en toda España.

El doctor López Vélez cuenta con el Certificado de conocimientos y Medicina Tropical clínica y salud de viajeros y el diploma de Medicina Tropical e Higiene de la Universidad de Liverpool.

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