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Avispas y abejas, ¿Cómo prevenir y tratar las picaduras?

19 mayo, 2021


Rebeca Gil
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Los sanitarios insisten. Nada de actividades en interiores salvo que sea absolutamente necesario si queremos que el coronavirus nos deje lo más tranquilos que sea posible.

Así que, cualquier lugar al aire libre, con un poquito de sombra, es la mejor opción para pasar estos días de vacaciones en los que sol y las buenas temperaturas se hacen protagonistas.

Pero claro, en estas fechas, en especial con la subida de temperaturas, empezamos ya a ver los primeros ejemplares de avispas y abejas. Y su picadura nos puede amargar cualquier día de fiesta tras tantos meses sin poder ir al pueblo ni salir de la provincia.

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Según la Sociedad Española de Alergología (SEAIC), se estima que en España «la prevalencia de reacciones locales extensas por picadura de himenópteros (abejas, avispas, hormigas…) , lo que vulgarmente entendemos como hinchazón de la zona de la picadura, que persiste unas 24 horas, se sitúa entre el 5,3% y el 26,4%».

Afortunadamente, aquellos a los que el ataque de una avispa o abeja les produce una reacción generalizada en todo el cuerpo (reacción sistémica), son sólo un 2,3% de la población general.

Y la mortalidad debida a estas reacciones se sitúa entre 0,03 y 0,48 muertes por cada millón de personas y año.

Se calcula que en la Unión Europea hay alrededor de 200 muertes anuales por picadura de estos insectos.

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Tipos de reacción a la picadura

Cuando estos insectos pican, introducen veneno en nuestro cuerpo. Se trata de un conjunto de sustancias, muchas de ellas tóxicas, que hacen que nuestro organismo reaccione.

Pero no a todos nos afectan por igual las picaduras. La SEAIC diferencia 3 tipos de reacción ante el veneno de abejas y avispas.

Reacciones por la acción propia del veneno: lo más normal es que tras la picadura aparezca una reacción en la piel de corta duración, con enrojecimiento e hinchazón alrededor del sitio de la picadura, de un diámetro menor de 10 cm. En función de la zona de la picadura podemos sentir un dolor más o menos intenso, e incluso picor, que desaparecerá en cuestión de pocas horas.

Reacciones locales extensas: en estos casos la cosa se complica un poco, porque la inflamación se extiende más allá de los 10 centímetros y dura mucho más tiempo. Por ejemplo, si hemos tenido la mala suerte de que nos piquen en una mano o un pie, se puede llegar a inflamar todo el brazo o parte de la pierna. Además, suele doler, picar y la zona estará enrojecida y dura.

Anafilaxia: este tipo de reacción generalizada se produce en personas alérgicas al veneno de estos insectos. Una sola picadura bastará para que aparezcan ronchas o habones, dificultad para respirar, mareo…

Y si nos encontramos ante este tipo de reacción el tiempo es vital. Así que hay que llamar a los servicios de emergencias para que traten al paciente lo antes posible.

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¿Qué hago si me pican?

Probablemente hayamos visto utilizar todo tipo de remedios caseros cuando se produce una picadura de insecto, como aplicar barro, pasta de dientes… Pero no. Esto no sirve para nada y puede, además, infectar la picadura.

Así que lo mejor es fiarse de los expertos en alergología de la SEAIC y seguir estas sencillas prácticas:

Lo primero es lavar la herida con agua y jabón para evitar sobreinfecciones.

• Una vez limpia la zona, podemos aplicarnos frío. ¡Pero cuidado! Si nos ponemos hielo hay que hacerlo siempre envuelto en una toalla o algún tejido para evitar el contacto directo con la piel, porque nos podemos quemar.

Si lo que nos ha picado es una abeja tendremos que retirar el aguijón que nos ha dejado dentro. Pero sin apretar, porque contiene veneno y si presionamos podríamos incluso inocular más veneno. Debe retirarse con la uña de abajo hacia arriba.

• Cuando la reacción es más extensa los alergólogos aconsejan «la aplicación en la zona de frío o amoniaco en los primeros momentos, para retrasar la absorción de veneno». Un antihistamínico puede aliviar la hinchazón y el dolor.

• Si ya hablamos de reacciones anafilácticas lo mejor es avisar a emergencias. En caso de que el paciente sepa que es alérgico a este tipo de picaduras, probablemente llevará consigo el tratamiento prescrito por su médico, así que habrá que administrárselo de manera e inmediata.

El primer paso: evitar las picaduras

Cierto que no es fácil. Que a veces un momento de relax en un parque o un bosque es alterado de repente por la aparición de una abeja o una avispa que interrumpen nuestro momento de paz.

Pero desde la SEIAC nos recuerdan algunos trucos para evitarlo, sobre todo si ya sabemos que tenemos alergia a este tipo de insectos.

No se acercarse a panales de abejas ni a nidos de avispas. Si accidentalmente esto ocurriera, debemos alejarnos con movimientos lentos.

• Si una abeja o avispa se posa sobre nosotros, «no intente matarla ni espantarla, permanezca quieto o haga sólo movimientos lentos hasta que se aleje».

• Si bebemos algún líquido azucarado, cuidado. Debemos comprobar que no hay abejas o avispas en los bordes del recipiente.

No manipular frutas ni comidas al aire libre.

No se acerque a los cubos de basura en la calle.

• Si deja ropa en el suelo sacúdala antes de ponérsela, pues puede haber alguna avispa entre sus pliegues.

Evite caminar descalzo, así como hacerlo por huertos en floración, campos de trébol o cualquier área con abundantes flores.

• Usar ropa de colores poco llamativos puede ayudar. Y si vamos a ir al campo puede ser una buena idea no echarnos colonia o lacas.

No pode árboles ni siegue césped o setos durante la época de actividad de estos insectos.

• Es posible chocar con insectos cuando practicamos deporte al aire libre, así que debemos evitar zonas donde haya muchas flores.

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