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Día Mundial de la Esclerosis Múltiple: la primera causa de discapacidad entre los jóvenes de 20 a 40 años

  • La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que aproximadamente entre 50.000 y 55.000 personas en España padecen esta enfermedad, de la que cada año se diagnostican unos 2.000 nuevos casos.
  • El 70% de los nuevos casos se diagnostican en personas de entre 20 y 40 años, aunque puede debutar a cualquier edad.

30 mayo, 2021

Rebeca Gil

La Esclerosis Múltiple es una enfermedad crónica y autoinmune. El sistema inmunitario comienza a funcionar mal y ataca al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), lo que produce lesiones neurológicas para siempre.

La Sociedad Española de Neurología (SEN) estima que aproximadamente entre 50.000 y 55.000 personas en España padecen esta enfermedad, de la que cada año se diagnostican unos 2.000 nuevos casos.

El 70% de los nuevos casos se diagnostican en personas de entre 20 y 40 años, aunque puede debutar a cualquier edad.

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Una de las particularidades de esta patología es que afecta a gente joven, entre 20 y 40 años, convirtiéndose en la principal causa de discapacidad no traumática más común en esta edad, según señalan los expertos en neurología.

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Además, son las mujeres las que salen peor paradas porque la esclerosis múltiple es entre 2 y 3 veces más frecuente entre ellas.

«La esclerosis múltiple es una enfermedad con un alto impacto personal, social y sanitario por su frecuencia, su tendencia a producir discapacidad, su repercusión laboral y por las necesidades de cuidados y tratamientos que conlleva», señala el doctor Miguel Ángel Llaneza, Coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la Sociedad Española de Neurología.

«Al menos el 50% de los pacientes tienen una considerable afectación de su calidad de vida y el 80% del coste socioeconómico de esta enfermedad (más de 9.000 millones de euros anuales en Europa) está relacionado precisamente con estos diferentes grados de discapacidad que la enfermedad», señala el doctor.

Aunque todavía queda mucho camino por andar en el conocimiento de la esclerosis múltiple, las cosas han cambiado mucho y para mejor para los pacientes. Tal y como cuenta el especialista, «afortunadamente en los últimos 25 años se han aprobado numerosos tratamientos que han aumentado la esperanza de vida de los pacientes hasta casi asemejarla a la del resto de la población, además de mejorar su calidad de vida gracias a la capacidad de estos fármacos para modificar el curso evolutivo natural de la enfermedad y la acumulación de discapacidad».

Tipos de esclerosis múltiple

En el 90% de los casos la esclerosis múltiple produce episodios de disfunción neurológica llamados brotes. Pueden durar desde días a semanas, y algunas veces remiten totalmente, pero en otras ocasiones su desaparición es sólo parcial.

La esclerosis múltiple tiene dos formas de manifestarse:

  • Por un lado, las formas de esclerosis que cursan en brotes, denominada esclerosis múltiple recurrente-remitente.

«Son aquellos pacientes que tienen un brote, un ataque, una crisis aguda, y luego se recuperan, bien parcial o bien totalmente. Después pasan tiempo sin síntomas hasta que se vuelve a desatar otra crisis, pasado un tiempo, y así sucesivamente”.

  • El otro grupo son las formas progresivas, entre las que se distinguen dos, la esclerosis múltiple primaria progresiva, aquella en la que desde el inicio de la enfermedad no hay brotes, sino que el paciente empeora progresivamente.

Y la otra forma son las secundarias progresivas que son la evolución de las formas en brotes, es decir, con el tiempo tienden a disminuir el número de brotes hasta que desaparecen, pero comienza a haber un empeoramiento progresivo.

Además, en torno a un 10% de los afectados padece formas primariamente progresivas, en las que el deterioro neurológico va aumentando desde el comienzo de la enfermedad sin que el paciente sufra brotes.

Son precisamente estos pacientes con formas progresivas los que más limitados tienen los tratamientos disponibles y la efectividad de los mismos, aunque recientemente se han aprobado varias opciones terapéuticas que parecen aportar algunos discretos beneficios en la evolución propia de las formas primariamente progresivas y en las secundarias progresivas.

«Por esa razón es tan importante la detección precoz de esta enfermedad ya que la utilización temprana y adecuada de los recursos terapéuticos disponibles es un factor esencial para mejorar el pronóstico de los pacientes. Actualmente en España hay una demora en el diagnóstico de uno a dos años, por lo que aún hay margen de mejora», señala Llaneza.

Síntomas

Como consecuencia de este deterioro neurológico, los pacientes pueden desarrollar numerosos síntomas dependiendo de la zona del sistema nervioso central que se haya visto afectada.

Los primeros síntomas más comunes son:

  • Debilidad muscular.
  • Visión borrosa.
  • Visión doble.
  • Inestabilidad y dificultad para mantener el equilibrio.
  • Vértigo.
  • Hormigueos en extremidades.

Cuando la enfermedad ya ha avanzado van apareciendo nuevos síntomas, los mas habituales son:

  • Rigidez muscular.
  • Espasmos musculares y calambres.
  • Fatiga, síntoma muy común entre estos pacientes y que ocasiona muy importantes mermas en su calidad de vida.
  • Trastornos en los esfínteres urinarios y fecales.

Además, aproximadamente el 50% de los pacientes con esclerosis múltiple desarrollan deterioro cognitivo en forma de alteración de la memoria, de la capacidad de atención y de procesamiento de la información, lo que repercute de manera directa en su ámbito profesional.

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Estos pacientes, además, tienen más riesgo de desarrollar comorbilidades psiquiátricas, u otras enfermedades como ictus o epilepsia, que pueden incrementar la tasa de brotes y aumentar la discapacidad que desarrollan.

Todas estas complicaciones hacen que más de un 25% de los pacientes de esclerosis múltiple tengan que ingresar anualmente en el hospital por algunos de estos motivos.

Covid-19 y esclerosis múltiple

Aunque hasta el momento no se ha observado que la mayoría los pacientes con esclerosis múltiple tengan mayor riesgo de infección por Covid-19, ni que evolucionen peor en caso de infección, la pandemia sí que ha afectado y mucho a la calidad de vida de los pacientes con esclerosis múltiple.

En la pasada Reunión Anual de la SEN se presentaron varios estudios que señalaban que casi el 50% de los pacientes con esclerosis múltiple afirmaba que la pandemia había generado un deterioro en su calidad de vida y que un 24% y 19%, respectivamente, han empeorado su estado de ánimo y la fatiga.

«Este deterioro de la calidad de vida se ha hecho más evidente en aquellos pacientes que previamente tenían un mayor grado de discapacidad y se ha visto reflejado sobre todo en la aparición de problemas motores, fundamentalmente torpeza deambulatoria y desequilibrio, así como incremento del tiempo necesario para realizar actividades cotidianas, y desarrollo o agravamiento de estados de depresión y ansiedad previos», comenta el doctor Llaneza.

Por otro lado, existe la posibilidad de un empeoramiento de la esclerosis múltiple en relación con el propio proceso infeccioso sistémico que provoca la infección por SARS-CoV-2.

En este sentido, se ha reportado recaídas en los pacientes con esclerosis múltiple infectados por Covid-19 muy variables, desde un 4 a un 21%, aunque aún no se disponen datos de la discapacidad que ha producido este hecho a largo plazo.

Sin problemas con las vacunas contra la Covid-19

Ninguna de las vacunas COVID-19 comercializadas hasta la fecha en España están contraindicadas en pacientes con esclerosis múltiple. En todo caso, aún está por determinar si el tipo de tratamiento que están recibiendo los pacientes puede afectar a la efectividad de la vacunación.

En pacientes que reciben tratamiento inmunomodulador, y que presentan un recuento linfocitario normal, la efectividad de la vacunación no se tendría porque verse afectada.

Pero en el caso de los pacientes con un tratamiento inmunosupresor, aunque no debería implicar ningún problema de seguridad, la efectividad de la vacuna podría verse disminuida.

Por ello los expertos recomiendan que aquellos pacientes que todavía no han iniciado el tratamiento inmunosupresor sean vacunados primero e inicien el tratamiento después, eso sí, siempre que su situación clínica lo permite.

Si el paciente ya está recibiendo el tratamiento inmunosupresor, será su neurólogo responsable el encargado de hacer las recomendaciones que crea oportunas.

Y, por supuesto, en todos los casos, mientras se genera la repuesta inmunológica tras administrar la vacuna COVID- 19, los pacientes habrán de extremar las medidas de protección habitual como lavado de manos, utilización de mascarillas y distanciamiento social vigentes en cada momento según recomendación de las autoridades sanitarias.

Desde la SEN también se recomienda que, en el caso aquellos de pacientes con esclerosis múltiple que, por cualquier motivo, no puedan recibir la vacuna COVID-19, ha de insistirse en que se realice la vacunación oportuna de todos sus convivientes habituales.