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Predecir las alergias de tu bebé es posible gracias a un nuevo método científico

  • Investigadores de la Universidad de Colombia Británica (UBC) descubren cómo con el análisis de las primeras deposiciones del bebé se puede saber qué tipo de alergias, o no, padecerá.
  • El contenido del primer pañal de un recién nacido revela muchos datos sobre su salud futura.

09 junio, 2021

Sergio F. Núñez

Qué fácil sería predecir aquellas enfermedades que padeceremos a lo largo de la vida. Allanaría mucho el camino para poder vivir de un modo más sencillo.

¿Imagina que al nacer pudieran decirle si este o aquel virus le afectará de esa u otra manera o si debería no probar jamás aquel alimento porque le dará alergia?

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Un equipo investigador de la Universidad de Columbia Británica (UBC) parece haber llegado a la conclusión de que, al menos la segunda parte de la pregunta, es posible responderla tras el parto.

Y es que, según un estudio publicado recientemente en la revista científica Cell Report Medicine, demuestra que la composición de las primeras heces del bebé está asociada a si el pequeño desarrollará o no alergias durante su primer año de vida.

Un importante espectro de tiempo que gracias a esta investigación podrá ser cubierta de forma tranquilizadora para padres, madres y bebés.

La clave de esta «predicción» está en el meconio.

Esto es, una sustancia viscosa y espesa de color verde oscuro que está compuesta por células muertas y secreciones del estómago e hígado

El meconio reviste el intestino del recién nacido y se puede observar, en pocas ocasiones, tras romper aguas, en el líquido amniótico, o siendo expulsado por el bebé, mayoritariamente, en sus primeras deposiciones.

Es en esta sustancia, y gracias a la información que facilita, donde está la clave del estudio de Columbia publicado.

«Nuestro análisis reveló que los recién nacidos que desarrollaron sensibilización alérgica al año de edad tenían significativamente menos meconio al nacer, en comparación con aquellos que no desarrollaron sensibilización alérgica», señala el coautor principal del estudio, el Doctor Brett Finlay, profesor en los laboratorios Michael Smith y en los departamentos de bioquímica y biología molecular, y microbiología e inmunología en la UBC.

Podríamos definir a ese meconio como una cápsula del tiempo, que revela a qué sustancias y situaciones estuvo expuesto el bebé antes de nacer.

«Contiene todo tipo de moléculas encontradas y acumuladas por la madre mientras el pequeño estaba en el útero. Después se convierte en la fuente de alimento inicial para los primeros microbios intestinales», dice la autora principal del estudio, la Doctora Charisse Petersen, investigadora asociada en el departamento de pediatría de la UBC.

Es la existencia, o más bien la inexistencia, de un número sustancial de moléculas en el meconio lo que hace aumentar el riesgo de que el niño desarrolle alergias en el primer año de vida.

Esta reducción de moléculas también se demuestra fundamental para el correcto desarrollo del microbiota, un enorme y fundamental ecosistema de microbios intestinales.

Hasta ahora se pensaba que el desarrollo de ésta no comenzaba dentro del útero materno, pero el reciente estudio publicado demuestra que sí, que «un sistema inmunológico y un microbiota saludables puede comenzar mucho antes de que nazca el bebé e indica que las pequeñas moléculas a las que está expuesto en el útero juegan un papel fundamental en la salud futura», según palabras del Doctor Petersen.

El tratamiento de los datos como fuente de información

Además de confirmar que es en ese meconio donde está la fuente de sabiduría para saber el futuro alérgico, a corto plazo, del recién nacido, deben tratarse los datos de manera correcta para poder aprovechar la ventaja de esa predicción.

Para confirmar que el estudio está en lo cierto, y sirviéndose de la inteligencia artificial, se programó en la Columbia Británica un algoritmo combinando los datos de meconio microbios y demás clínica para predecir si los bebés del estudio padecerían o no alergias durante el primer año de vida.

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Con más de un 76% de precisión el algoritmo fue capaz de determinar qué bebés padecerían de alergia.

Un dato fundamental ya que permitirá, además frenar otras afecciones vinculadas a esas alergias.

«Sabemos que los niños con alergias tienen el mayor riesgo de desarrollar asma. Ahora tenemos la oportunidad de identificar a los bebés en riesgo que podrían beneficiarse de las intervenciones tempranas antes de que incluso comiencen a mostrar signos y síntomas de alergias o asma más adelante en la vida», señala el coautor principal del estudio, el Doctor Stuart Turvey, profesor del departamento de pediatría de la UBC, investigador del BC Children’s Hospital y codirector del Estudio de cohorte CHILD.

Un avance de enorme implicación para mejorar en gran medida la vida de los recién nacidos.

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