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¿Qué son las arritmias? Tipos, síntomas y tratamiento

  • La frecuencia del latido de nuestro corazón en reposo debe oscilar entre los 60 y los 100 latidos por minuto. Si nos pasamos por arriba estaríamos sufriendo taquicardia, y si estamos por debajo de 60 sería bradicardia

10 mayo, 2021


Rebeca Gil
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Cualquier alteración del ritmo cardiaco normal es considerada una arritmia. Según los datos facilitados por la Fundación Española del Corazón (FEC), en España, más de un millón de personas mayores de 40 años padece fibrilación auricular, que es el tipo de arritmia más frecuente.

Si la arritmia consiste en que el corazón late demasiado rápido, se llama taquicardia. Si lo hace excesivamente lento, se denomina bradicardia. Y también puede ocurrir que se trate de un latido irregular.

Las arritmias cardíacas pueden provocar una sensación de aleteo en el pecho o de corazón acelerado, y pueden ser inofensivas. Pero algunas arritmias cardíacas pueden provocar signos y síntomas molestos y, a veces, pueden advertir de un peligro inmediato para la salud, que incluso podría tener el peor de los pronósticos.

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Pero algunos de los que la padecen no lo saben aún, ya que los expertos calculan que alrededor de un 10% de ellos desconoce que padece esta patología.

Y es que esta es una de las características de las arritmias, que, aunque pueden dar síntomas como «palpitaciones, dolor torácico, mareos o incluso pérdida de conocimiento, también pueden pasar totalmente inadvertidas», explican los cardiólogos.

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¿Por qué se produce una arritmia?

Así explican los especialistas de la prestigiosa Clínica Mayo, fundada en Rochester, Minnesota, el funcionamiento del latido cardíaco:

– El corazón está formado por cuatro cavidades: dos superiores (aurículas) y dos cavidades inferiores (ventrículos). El ritmo cardíaco normalmente se controla con un marcapasos natural que se llama nódulo sinusal y que está ubicado en la aurícula derecha.

El nódulo sinusal produce impulsos eléctricos que normalmente son los que inician cada latido del corazón. Estos impulsos hacen que los músculos de esas dos cavidades superiores (las aurículas) se contraigan y bombeen sangre a los ventrículos.

Pero esos impulsos eléctricos pasan por un grupo de células (llamadas nodo aurículoventricular) que los ralentiza un poco para permitir que los ventrículos se llenen de sangre. Y así, cuando los impulsos eléctricos llegan a los músculos de los ventrículos, estos se contraen para bombear sangre a los pulmones o al resto del cuerpo.

La frecuencia del latido de nuestro corazón en reposo debe oscilar entre los 60 y los 100 latidos por minuto.

Si nuestro corazón supera los 100 latidos en reposo podríamos hablar de taquicardia. Y si baja de los 60 sería bradicardia.

Pero hay ocasiones en que este ritmo se ve alterado por distintas razones:

• El impulso eléctrico que genera el latido no se genera adecuadamente.
• El impulso eléctrico se origina en un sitio erróneo.
• Los caminos para la conducción eléctrica están alterados.

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Tipos de taquicardias

Podríamos dividirlas entre las que se producen en las aurículas, de las que las más frecuentes serían:

Fibrilación auricular. Es una frecuencia cardíaca rápida causada por impulsos eléctricos caóticos que producen contracciones rápidas, descoordinadas y débiles de las aurículas.
Suele ocasionar un ritmo rápido e irregular de los ventrículos. Y aunque puede ser un problema temporal, generalmente está asociada con complicaciones graves como el accidente cerebrovascular.

Aleteo auricular. Es muy parecido a la fibrilación, pero con unos impulsos eléctricos más organizados y rítmicos.
También puede llevar a complicaciones graves como el accidente cerebrovascular.

Y las taquicardias que se producen en los ventrículos, de las que serían las más frecuentes:

Taquicardia ventricular. Frecuencia cardíaca rápida que no permite que los ventrículos se llenen y contraigan eficazmente para bombear suficiente sangre al cuerpo.
Es una dolencia que podría no causar problemas graves en las personas que tienen un corazón sano, pero puede ser una emergencia médica urgente en personas que ya tienen una enfermedad cardíaca o un corazón débil.

Fibrilación ventricular. Cuando impulsos eléctricos rápidos y erráticos hacen que los ventrículos se agiten con pulsaciones ineficaces, en lugar de bombear la sangre que el cuerpo necesita.

Es un problema mortal si el corazón no recupera un ritmo normal en cuestión de minutos.

Síndrome de QT largo Es un trastorno que conlleva un mayor riesgo de tener latidos cardíacos rápidos y erráticos. Pueden provocar desmayos e incluso poner en riesgo la vida llegando a causar muerte súbita.

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¿Cómo se diagnostica?

Como ya hemos visto en algunos casos, esta patología puede no provocar síntomas, y el diagnóstico surgiría, en esos casos, de forma casual durante una revisión rutinaria.

El electrocardiograma es la prueba más común para detectar las arritmias, aunque como explican los cardiólogos tiene una desventaja, y es que «sólo registra la actividad eléctrica cardiaca en el momento en que se está realizando y, por tanto, solo nos muestra si existen arritmias en ese momento».

Cuando aparecen síntomas como palpitaciones, dolor torácico o mareos, la mejor forma de diagnóstico es usar un Holter, un pequeño aparato al que estaremos conectados unas 24 horas y que registrará nuestra actividad eléctrica cardiaca durante todo ese tiempo.

En el caso de que el especialista sospeche que la arritmia puede estar relacionada con esfuerzos físicos se puede someter al paciente a una prueba de esfuerzo.

Tratamiento

Cuando se determina que efectivamente el paciente sufre alteraciones en su ritmo cardiaco, el tratamiento va a depender del tipo de arritmia que padezca (bradiarritmias o taquiarritmias), de lo que las cause y de las peculiaridades del paciente.

En el caso de las bradiarritmias puedes ser necesario colocar un marcapasos, que se encargará de registrar la actividad eléctrica del corazón y estimularla cuando sea necesario.

En el caso de las taquiarritmias se suele recurrir a la toma de medicamentos específicos para este tipo de patología.

«Sin embargo, en ocasiones se debe realizar una cardioversión eléctrica para eliminar la arritmia. También puede ser necesario tratar las arritmias mediante una ablación, que consiste en aplicar corrientes eléctricas que producen pequeñas quemaduras, anulando las zonas responsables de las arritmias», explican desde la FEC.

En cualquier caso y con independencia de el tratamiento médico que sea prescrito, si se ha padecido una arritmia los expertos en cardiología recomiendan:

• Llevar una dieta saludable.
• Practicar ejercicio moderado de forma habitual.
• Reducir lo máximo posible el consumo de alcohol y otros excitantes.
• Mantener controlados los factores de riesgo cardiaco, como el colesterol, la hipertensión, la diabetes o la obesidad.

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