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Insuficiencia cardiaca en mujeres mayores ¿Por qué es más grave y cómo prevenirla?

  • Mucha gente piensa que es algo poco común, pero afecta a un 7-8% de la población, llegando al 16,1% en personas de 75 o más años
  • La insuficiencia cardiaca en mujeres jóvenes tiene mejor pronóstico, pero a partir de los 60-65 años, en la posmenopausia, tienen más probabilidad de padecerla y con mayor gravedad

17 mayo, 2021


Rebeca Gil
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La insuficiencia cardiaca es un problema crónico y progresivo del corazón que impide que éste tenga capacidad suficiente para bombear la sangre rica en oxígeno hacia nuestro organismo.

Se trata de un problema que, aunque se puede manifestar a cualquier edad, duplica su prevalencia a partir de los 45 años.

La doctora Marisa Crespo, jefe de Sección de Insuficiencia Cardiaca del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña, explica que:
– «la insuficiencia cardiaca es un síndrome con síntomas como fatiga o disnea y acumulación de líquido en otros órganos como el pulmón, hígado, piernas, etc. Cualquier enfermedad que afecte al corazón puede producir insuficiencia cardiaca. Por ejemplo, un infarto de miocardio, una alteración en una válvula, una alteración del músculo cardíaco, una arritmia, etc.».

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Y aunque mucha gente piensa que se trata de una manifestación poco común, la verdad es que la insuficiencia cardiaca afecta en torno a un 7-8% de la población, llegando a una prevalencia del 16,1% en personas de 75 o más años, según datos del estudio PRICE (Prevalencia de la Insuficiencia Cardiaca en la Población General Española mayor de 45 años).

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Síntomas de la insuficiencia cardiaca

Los cardiólogos de la Fundación Española del Corazón explican que uno de los rasgos de la insuficiencia cardiaca es que puede cursar sin causar molestia alguna durante mucho tiempo. Pero cuando da la cara sus síntomas son:

Cansancio anormal por esfuerzos que antes no lo causaban.
Respiración fatigosa por estancamiento de los líquidos en los alvéolos de los pulmones. Si al estar acostado se presenta una sensación de ahogo que obliga a levantarse y dormir sentado.
Falta de apetito o sensación de plenitud del abdomen.
Tos seca y persistente causada por la retención de líquido en los pulmones.
Confusión, mareo, pérdidas de consciencia a causa de la falta de flujo sanguíneo en el cerebro.
Retención de líquidos localizada normalmente en piernas, los tobillos o el abdomen.
Falta de aire al realizar esfuerzos.

Aunque desafortunadamente la insuficiencia cardiaca no tiene cura, existen tratamientos farmacológicos que mejoran sus síntomas, o dispositivos que ayudan al corazón. Y todos ellos mejoran la calidad de vida de la persona y alargan su supervivencia.

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Mujeres mayores de 65, peor pronóstico y mayor mortalidad

Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en el mundo y también en nuestro país, siendo las responsables del 28,3% (120.859 fallecidos) del total de muertes, por delante de los tumores (26,4% con 112.714 muertes) y de las enfermedades del sistema respiratorio (12,6% con 53.687 muertes).

En el caso de las mujeres, este tipo de patologías son la principal causa de mortalidad. Pero no todas las enfermedades cardiovasculares afectan por igual a mujeres y a hombres.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el infarto agudo de miocardio es la segunda causa de fallecimiento entre los hombres y la sexta entre las mujeres, mientras que la insuficiencia cardiaca es la tercera causa de muerte en las mujeres y la quinta en los hombres.

Aun así, los expertos manifiestan que la mujer podría estar infrarrepresentada en estos datos, pues hay recientes trabajos que demuestran que el riesgo de muerte en la mujer que sufre un infarto agudo de miocardio es el doble que el de los hombres (concretamente un 18,7% frente a 9,3%).

En cuanto a la insuficiencia cardiaca, un reciente estudio realizado por el Grupo de Trabajo de Mujeres de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha comprobado cómo las mujeres después de sufrir un infarto tienen casi un 60% más de riesgo que los hombres de sufrir insuficiencia cardiaca grave.

Pero hay más.

Tal y como explica la doctora Juana Carretero, médica internista del Hospital Universitario de Badajoz y vicepresidenta 1ª de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI):
– «la insuficiencia cardiaca en mujeres jóvenes tiene mejor pronóstico, pero a partir de los 60-65 años, en la posmenopausia, la mujer tiene más probabilidad que los hombres de desarrollar insuficiencia cardiaca y hasta se llega a duplicar su mortalidad».

¿De dónde vienen estas diferencias?

En general, se sabe que en la mujer la enfermedad cardiovascular aparece una media de 10 años más tarde, pero de forma más severa y con menor supervivencia.

En este sentido, los expertos indican que ello se debe principalmente a la pérdida de estrógenos en la menopausia, ya que éstos ejercen un efecto cardioprotector en las mujeres y, por lo tanto, a partir de ese momento es cuando aumenta el riesgo de obesidad, hipertensión arterial, colesterol, etc.

Por eso es muy importante mantener un estilo de vida lo más saludable posible en esa etapa de la vida y mantener a raya los factores de riesgo.

Qué hacer cuando aparece la insuficiencia cardiaca

Además de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, no hay que olvidar que para la mejora de la calidad de vida entre los diagnosticados es esencial modificar los hábitos de vida y controlar cualquier signo que pueda agravar la enfermedad.

Así, desde la Fundación Española del Corazón ofrecen algunas pautas a seguir cuando el paciente tiene insuficiencia cardiaca:

• Pesarse diariamente por la mañana, antes de comer o beber cualquier cosa, con la misma ropa y en la misma balanza.
• Controlar diariamente el peso y consultar al médico si aumenta 1 kilo en un día o 3 kilos en una semana. Esto es un signo claro de que el corazón está reteniendo líquidos.
• Mantener bajo control otros factores de riesgo para el corazón: colesterol, hipertensión, diabetes, tabaquismo y obesidad.
• Evitar tomar sal, ya que favorece la retención de líquidos que pueden provocar un fallo cardiaco.
• Comer más fruta, verduras, legumbres y pescado y menos alimentos grasos, así mantendremos el colesterol a raya.
• Nada de bebidas alcohólicas.
• El médico indicará si es necesario reducir la cantidad de líquidos que ingerimos.
• Hacer ejercicio físico de forma regular. Las caminatas cortas (5-10 minutos una o dos veces al día) son una buena manera de empezar a hacer ejercicio. También la bicicleta y la natación son muy buenas opciones.
• Evite hacer ejercicio cuando haga mucho calor, humedad o frío.
• Respetar las horas y las cantidades prescritas de la medicación.
• Relaciones sexuales: el cardiólogo le indicará cómo reanudar las relaciones sexuales.

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